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Fiestas a San Lorenzo en Huesca

Por Felipe Giner Gran. Comunicador Grupo ONDA3.

San Lorenzo murió mártir en Roma el 10 de agosto del año 258 después de Cristo, durante la persecución contra los cristianos desatada por el emperador Valeriano. San Lorenzo es uno de los mártires más venerados desde hace muchos siglos, no solo en Huesca sino en el conjunto de la cristiandad.

Los relatos de su martirio cuentan que Lorenzo murió quemado en una parrilla. El santo ha sido representado históricamente, por esa razón, portando una parrilla. Y es por ello que la parrilla es también uno de los principales símbolos de Huesca y de las fiestas laurentinas.

La devoción y las tradiciones sobre San Lorenzo en tierras oscenses han tenido desde un principio dos centros principales, la iglesia de San Lorenzo en la propia ciudad de Huesca y la iglesia de San Lorenzo de Loreto, a pocos kilómetros al oeste del casco urbano (Loreto era un pequeño pueblo que, como otros lugares, quedó despoblado en la crisis de los siglos XIV-XV, subsistiendo únicamente la iglesia hasta hoy).

Los testimonios más antiguos de la tradición laurentina oscense corresponden al siglo XIII. En ese momento existían ya las iglesias de San Lorenzo, con sendas cofradías dedicadas al santo, tanto en Loreto como en Huesca. La primera mención de Huesca como lugar de nacimiento de San Lorenzo es también del siglo XIII. Aparece además en un autor de la importancia de Gonzalo de Berceo, en su obra “El martirio de san Lorenzo”.

A comienzos del siglo XIV, san Lorenzo, junto al otro patrón de Huesca, san Vicente, fue representado de forma muy destacada en la portada gótica de la Catedral de Huesca.

De los siglos XIV y XV son asimismo las primeras noticias de la familia oscense del mártir: sus padres san Orencio y santa Paciencia y su hermano gemelo san Orencio, que luego sería obispo de la ciudad francesa de Auch (estos dos santos, a los que la tradición laurentina hizo hermanos vivieron no obstante en épocas distintas: Lorenzo fue mártir en el siglo III y Orencio obispo en el V).

A fines del siglo XVI, la ciudad contaba con una iglesia gótica levantada en el mismo lugar que la actual; pero el edificio no podía acoger con comodidad el gentío que se congregaba en sus ceremonias más solemnes. Entonces los parroquianos encargados de su mantenimiento decidieron sustituirla por otra de mayores dimensiones y a la vanguardia en cuanto a soluciones formales para resolver el problema del espacio y sobre todo para autorizar que en su solar había nacido el patrón de la ciudad. Las fiestas de San Lorenzo de 1607 fueron las últimas que se celebraron en la antigua iglesia. En 1624, después de dieciocho largos años, la nueva iglesia de San Lorenzo era por fin una realidad.

Los danzantes de Huesca, representan una de las tradiciones más antiguas y queridas por los oscenses. Sus actuaciones durante las fiestas patronales, especialmente la que tiene lugar cada 10 de agosto en la festividad de San Lorenzo, llenan de alegría, emoción y recuerdos las calles de Huesca.

El dance oscense forma parte del grupo de dances altoaragoneses, tan interesante y tan variado, pero a diferencia de la mayoría de éstos, sobre todo de los que han pervivido en el medio rural, no ha permanecido estático, sino que ha evolucionado constantemente. Lo que ha podido perder de primitivismo y de rigor folklórico, lo ha ganado en dimensión humana y popularidad (Federico Balaguer. Introducción al estudio historico del dance oscense).

En palabras del historiador oscense Bizen D’o Rio,” el dance laurentino, podemos decir que es el acontecimiento cumbre de la ciudad de Huesca, es el momento en que el oscense se siente orgulloso de sus raíces, de su Patrón San Lorenzo y de sí mismo, porque este dance responde a una tradición que no conoce innovaciones, que nos ha sido transmitido por esos hortelanos de la Hoya…”

La estrechisima vinculación entre los danzantes y el patrón San Lorenzo, ha hecho que sus actuaciones se realicen unicamente dentro del marco de las fiestas patronales en honor a San Lorenzo, y que estas carezcan de sentido fuera de Huesca y de los dias patronales. Es por ello, que como se especifica en los estatutos de la Agrupación, esta no participa en festivales ni concursos que se celebren fuera de la ciudad y rara vez realiza una actuación fuera de las fechas de las fiestas de San Lorenzo.

“Para ser danzante hay que tener vocación y devoción, y no se pueden separar. Es sentir a nuestra ciudad, llevarla en nuestro corazón y, cómo no, a San Lorenzo en nuestras almas”

En la actualidad hay cinco dances que se denominan: “Las Espadas”, “los Palos Viejos”, “los Palos Nuevos”, “las Cintas” y “el Degollau”. La melodía de todas estas variaciones de bailes es muy conocida entre los oscenses.

De todos los dances, es el baile de “Las Espadas” el más interpretado en las actuaciones de los Danzantes durante los días laurentinos y el más conocido entre los oscenses. Como su denominación señala, emplean las referidas armas, una larga y otra corta, como instrumento. En la actuación de la mañana del día 10 de agosto, comienzan y terminan con este dance. Es también el baile que acompaña a la procesión y con el cual participan en el desfile de la Ofrenda de Flores y Frutos celebrada el último día de la fiesta. No se conoce muy bien su origen, pero es cierto que parece un baile de tipo guerrero, con simulación de lucha entre dos grupos. Los Danzantes lo bailan cruzándose y enfrentándose entre ellos, de forma alineada entre cinco o seis cuadros.

La música de este baile, fue compuesta en el siglo XIX por el músico oscense Valentín Gardeta, que vivió de 1835 a 1880, y que “debió de inspirarse en la última sinfonía de Mozart, no sólo por que fuera un gran genio al que admirara sino por la fecha en que se terminó.

Los dances de “los Palos” conforman cinco o seis cuadros constituidos cada uno por cuatro danzantes que bailan cruzándose, cambiandose los sitios y golpeando con los palos hacia el suelo y el cielo. Se utilizan dos palos , hechos de maderas fuertes y sonantes como acacia, boj o carrasca, que estan pintados con los mismos colores que tiene cada danzante en su traje, se trata de un rito de origen agrario o pastoril. El golpear los palos hacia el suelo, constituiría un rito agrario invocativo a la fecundidad de la tierra y exconjuro para liberarla de maleficios y plagas. Por el contrario, el choque de los palos al aire, con su sonido sordo serviría para ahuyentar las tormentas que asolan la tierra y las cosechas.

En el dance de “Las cintas” los danzantes se mueven al compas de un vals, cogiendo una cinta en la mano y formando una figura cónica en torno a otro danzante, que se situa en la parte central portando el palo de cintas. Consecutivamente se dirigen hacia diferentes direcciones y, de esta manera, las cintas se trenzan o se anudan en lo alto del palo, para después seguir danzando en sentido contrario hasta que todas las cintas quedan desanudadas, momento en que finaliza el baile.

El dance de “Los palos nuevos” es similar al de los “palos viejos” pero con una ejecución más rapida.

En cuanto al dance del “Degollau”, no se conoce muy bien su origen; siendo posiblemente también muy antiguo. Se ha hipotetizado que pudiera tener antecedentes en la Edad del Bronce, pero también tener una relación con la leyenda o mito del rey moro degollado. En su coreografía se simula el ataque con las espadas al danzante de las cintas (antiguamente era el mayoral). Estos empiezan a moverse en un corro según el ritmo de la música, cogiendo la punta de la espada larga del anterior y angostando progresivamente el círculo en forma helicoidal hacia el centro, donde se encuentra el titular de cintas. Al finalizar, este ultimo parece quedar degollado, con todos los danzantes apiñados a su alrededor, formando como una masa única.

Una gran fiesta, llena de matices populares, que no podemos perdernos.

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