Análisis del creciente “destape” femenino

Jose Aparicio

Por José Aparicio Pérez. Doctor en Arqueología por la UV. Académico de Número de la RACV.

El “destape” fue un movimiento social, recogido cinematográficamente, centrado en el sexo femenino, que tuvo su inicio hacia mitad de los años setenta y que ha ido progresando paulatinamente hasta llegar a convertirse, actualmente, en un problema que empieza a preocupar y alarmar a las cabezas de las unidades familiares, tal y como vienen reflejando últimamente los medios de comunicación.

Su análisis es más propio de sociólogos, psicólogos e, incluso, sexólogos, hasta teólogos podríamos decir por cuanto afecta a las reglas de moral pública que se han ido desmoronando sin atreverse a su contención.

La pregunta que nos hacemos los no especialistas y para la que buscamos una respuesta, por la necesidad inherente a encontrarla es ¿qué causa obliga a ese creciente destape?. Nosotros hemos encontrado varias, que exponemos a continuación.

Las obvias, es decir las que son simples perogrulladas , como que porque tienen calor o porque van tapadas, no necesitan mayor comentario, resultaría torpe e innecesario. Es un gesto común a toda la especie humana, a ambos sexos por lo tanto.

Otra explicación considera que fue una especie de rebelión ante unas normas anteriores, restrictivas en este aspecto y como el principio de la liberación de género, que empezaba a intentar alcanzar la igualdad con el género opuesto, con diferencias que se consideraban injusta y humillantemente elevadas.

Antropológicamente se considera como una especie de atavismo, es decir de vuelta atrás, a los orígenes, el hecho de desnudarse, incluso al máximo, es decir quedarse en cueros para hablar cómodamente y con propiedad, toda vez que la mayor parte de la existencia humana se ha desarrollado de esta manera. Solamente disponemos de evidencias documentales fidedignas, es decir que nos permitan afirmar científicamente hablando la existencia de algún tipo de cubierta del cuerpo humano, a partir del Paleolítico Superior, que comenzó hace unos 30.000 años. Durante varios millones de años fuimos desnudos, de ahí que 30.000 sea una cifra insignificante. Durante el Mesolítico las mujeres iban muy tapadas, de cintura para abajo con toda seguridad.

Otra teoría sugiere que se hace como efecto estimulante ante la creciente inhibición o indiferencia masculina, bien por desactivación hormonal, bien por desviación en otras direcciones. Teoría, sin embargo, poco creíble aunque se debiera de ahondar en ella mediante encuestas y estadísticas.

Otra sugerencia es que se haga por comodidad, toda vez que las ropas, sobre todo en época invernal, con chaquetas, abrigos, pellizas, anoraks, etc. no deja de ser molesto, y mucho más, obviamente, en verano con los grandes calores que hemos sufrido durante los estíos últimos.

También se dice si por elegancia, y es más que evidente que las señoras destapadas nos parecen más elegantes y así lo vemos en fiestas, recepciones, cócteles, celebraciones y saraos de todo tipo, incluso en bautizos, bodas, entierros y divorcios. Los caballeros, por el contrario, bien tapaditos, con smoking, chaqué, etc. etc. para ir elegantes.

Lo bien cierto es que la tendencia aumenta y señoras, señoritas, y chicas quinceañeras, siguiendo la tendencia van a la moda y el destape avanza desde arriba hacia abajo y viceversa, de tal manera que puede ocurrir como los polos opuestos, que tienden a encontrarse y, por lo tanto, la prenda puede quedar reducida a una simple tira de cuero, algodón, cáñamo o lo que sea alrededor de la cinntura, como una especie de cíngulo de castidad.

No nos extraña, pues, que los padres anden preocupados, máxime, cuando desciende la edad de adopción de la tendencia, moda o capricho y, por el contrario, aumenta la pederastia, instalada, incluso, entre las más altas jerarquías que imaginar se pueda.

Pederastia y corrupción son sinónimos, convendría no estimularla, los padres, incluso los de la Iglesia, andan preocupados. Y con razón. Convendría evitar tanta preocupación. ¿Lo haremos? Me temo que no.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *