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Angela Molina y la intensidad de una mirada

Por Manuel J. Ibáñez Ferriol. Director de Contenidos Informativos del Grupo ONDA3.

Conocí a la actriz Angela Molina, en los estudios de FM de Radio Madrid, de la cadena SER, en la madrileña Gran Vía. Salía corriendo de la discoteca de la cadena con unos discos, cuando casi tropiezo con Angela, la cual, me regaló una sonrisa, y unas palabras que siempre guardo en mi memoria: “Para locutar no hay que tener más que la prisa justa para que el oyente no se aburra”.

El impacto fue tremendo, y en ese mismo momento, tuve la sensación de haberme ganado a una gran amiga. Y ha sido. No hace muchos días, mientras iba camino de Novelda, me sonó el móvil, y para mi sorpresa era la propia Angela Molina. Después del saludo inicial, me invitó a la presentación de su libro, pero yo estaba ya comprometido, y le dije que no podría asistir, aunque si que le dije, que en el momento que pudiera subiría a Madrid y la vería. Le hice una entrevista rápida, pero con la intensidad de esa mirada que solo Angela Molina, sabe poner.

¿Es el rojo, el color fetiche de Angela Molina?

Bueno, es uno de mis colores favoritos, y la verdad es que siempre que puedo, me visto con algo rojo, pero eso si, procuro combinar el vestido, con los zapatos y el maquillaje, sobre todo los labios, ya que me parece un color lleno de sensualidad.

¿Que importancia tiene Federico Fellini en la vida de Angela Molina?

Pues toda. Fue un impacto, el día que tuve el honor de conocerlo. Ya sabes que me gusta siempre destacar ésta frase: “Debemos recordar de dónde venimos y lo que hemos heredado del amor de los nuestros”.

¿Que es “Detrás de una mirada”?

Pues yo creo que la suma de sensaciones, que ha captado la pluma de mi gran amiga y escritora, como es Martínez, su amiga desde la niñez, que recuerda en el libro cómo la conoció y los momentos más importantes de su vida y su carrera. Los pensamientos y anécdotas de la intérprete se intercalan con los de su amiga y le dan un aire de conversación a la biografía. Molina afirma que las historias de su infancia eran las que más quería resaltar, especialmente el cariño que recibió siempre en casa.

¿Cómo era la relación con tu padre, el gran Antonio Molina?

Pues magnífica. Recuerdo de forma muy entrañable sus regresos a casa, que eran siempre una fiesta de emociones. Así lo recuerdo en el libro: “La infinita alegría de sentir de nuevo su presencia que lo llenaba todo, la expectativa que rozaba la angustia”.

He leído con pasión ilusionada, los pasajes más conocidos de la vida de Angela Molina. Al leerlos, es evidente la importancia que ha tenido siempre el séptimo arte en su vida más allá de su éxito profesional. «Ella es cine y el cine es ella», apunta Martínez. Tras la muerte de su padre, en 1992, Molina tuvo que viajar a Portugal para grabar «Coitado do Jorge» junto a Jorge Silva Melo. De aquella experiencia recuerda que «cuando llegué al hotel, me quedé estupefacta. Jorge me había dejado en mi habitación cientos de cintas de vídeo. Una pared entera con todo el cine, desde Murnau hasta el último grande (…). “No llores sola, llora con el cine”, me dijo. Pasé días volviendo a ver todos esos grandes que me habían emocionado».

Se agolpan los recuerdos. Uno de ellos, lo protagonizó Lola Flores. ¿Que pasó cuando Lola, vio el cuerpo yacente de tu padre?

Pues un gran impacto. «Estábamos las dos solas. Ella le besó y, llorando, le dijo: “Ay, Antonio, has sido el más grande”. Y lo decía de corazón porque se adoraban. Yo le contesté: “Cada uno lo suyo, Lola, cada uno lo suyo”. Quise alabarles a los dos por igual. Y entonces nos abrazamos y lloramos juntas».

¿Que recuerdas de Luis Buñuel?

Luis Buñuel, que la lanzó a la fama con «Ese oscuro objeto del deseo», tiene también su lugar en esta historia. «Le llamé siempre don Luis. Y él, a mí, Molina. Tenía 77 años y yo 22. Aunque de todos los grandes directores con los que he trabajado he aprendido muchísimo, fue Buñuel el que me enseñó a aprender».

Se que tienes ahora la presentación de tu libro, y quiero agradecerte tus palabras, llenas de ternura, cariño y recuerdo emocionado.

¿Que les dirías a todos los lectores de ONDA3-MAGAZINE?

Pues que sigan siendo fieles a ésta revista digital, que yo sigo personalmente todos los días, y que cuando lean el libro, recuerden que detrás de una mirada, siempre van a encontrar a una amiga, que es Angela Molina.

Gracias Angela, porque la intensidad de tu mirada, traspasa las ondas, y siento en éste tren de media distancia, la calidez con la que siempre me has recibido y tratado. Lean por favor éste gran libro, van a descubrir muchas cosas de una gran mujer como es Angela Molina.

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