Ante el ataque terrorista de Saint Etienne du Rouvray.

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Noticias ONDA3/CJTM/Redacción.- El Centro Jurídico Tomás Moro comparte el dolor de todo el pueblo francés y quiere transmitir un mensaje de pésame al arzobispo de Rouen, a los católicos franceses, y a todo el pueblo francés.

Ante la absurda y ciega violencia que hoy ha encontrado su víctima en un humilde siervo de la comunidad católica francesa, no cabe más que manifestar el más profundo rechazo y seguir trabajando en la consecución de la paz.

Desde el Centro Jurídico Tomás Moro queremos realizar un llamamiento a todos los hombres de buena voluntad para trabajar con compromiso firme en la consecución del respeto mutuo y en la salvaguarda de la vida humana.

Hoy Europa vuelve a padecer la violencia extremista, sin embargo es necesario recordar que en estos momentos más de 100 millones de cristianos son perseguidos en el mundo, siendo el cristianismo la creencia religiosa más perseguida y acosada.

En el año 2015 murieron asesinados más de 7.000 cristianos a causa de su fe y fueron atacadas más de 2.300 iglesias en el mundo, por lo que las víctimas francesas de hoy pasan a engrosar un larga lista de asesinados, perseguidos y violentados de los que en numerosas ocasiones Occidente se ha querido olvidar.

Desde el Centro Jurídico Tomas Moro llevamos años trabajando para evitar los espacios de impunidad en los que viven muchos que se sienten cómodos atacando a aquellos que no comparten sus ideas o creencias, y tratando de imponer a la mayoría ideologías extrañas a nuestra tradición de respecto y libertad.

Se hace penosamente necesario recordar a nuestros representantes políticos la necesidad que Europa tiene de volver a sus raíces cristianas, pues es precisamente el cristianismo quién enseño al mundo la necesidad del respeto mutuo, la aportación fructífera de la razón para indagar en la fe a través de la ciencia, y el valor positivo del diálogo cuando este se entabla desde la franqueza. Occidente no sería una tierra de libertad si el cristianismo no hubiera enseñada al mundo que la persona está por encima de cualquier ideología.

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Hoy en esta Europa dolorida tenemos que lamentar que la religión mayoritaria de nuestros pueblos está siendo perseguida en la educación, en la vida política, y en la vida social. Es necesario que la sociedad  se levante por encima del dolor que hoy lacera los espíritus europeos y que desde la esperanza todos labremos caminos de convivencia pacífica en la justicia y la verdadera libertad, empezando por reconocer nuestras propias limitaciones como sociedad, pero poniendo en valor la aportación que 2.000 años de cristianismo han supuesto para la consecución de la igualdad y libertad de los hombres.

Sólo desde nuestras raíces podremos atajar las múltiples formas de violencia (terrorista, política, e ideológica) que está minando la casa común europea.

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