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Así debe proteger sus pies en verano si es diabético

A quienes no sufren diabetes seguramente nunca se les haya pasado por la cabeza que quienes sí la sufren deban tener algún tipo de preocupación especial respecto a sus pies en verano.  Pero lo peor no es eso, sino que muchas de las personas que la padecen tampoco son conscientes de la importancia de ciertos gestos y precauciones en relación a sus pies. O se relajan demasiado en verano. Y sin embargo es mucho lo que está en juego. Los descuidos pueden pagarse con amputaciones de miembros. No es ninguna exageración.

La diabetes causa neuropatías (daños en los nervios) y mala circulación sanguínea en quienes sufren la enfermedad. La neuropatía hace que se pierdan las sensaciones en los pies, por lo que se es menos sensible al dolor en caso de lesiones (cortes, infecciones, ampollas, etc.). En paralelo, los problemas circulatorios dificultan la curación de las lesiones o las infecciones, que muchas veces acaban convirtiéndose en peligrosas úlceras. El resultado es un cóctel peligrosísimo para los diabéticos que se acentúa en verano, una época propicia a los cortes (con el uso de sandalias y chancletas, los paseos por la playa…), las ampollas por la mayor sudoración de los pies y el calzado de verano, etc.  Cualquier pequeño problema, de carácter menor en cualquier otra persona, puede tener consecuencias trágicas para un diabético.

Basta un dato para tomar conciencia del alcance del problema: 7 de cada 10 amputaciones no traumáticas que se producen en España se producen en personas diabéticas, cuya tasa de amputaciones es de 3,19 por cada mil diabéticos.

Si es usted diabético, o lo es alguien de su entorno, es muy importante tomar conciencia del riesgo y llevar a cabo las siguientes medidas, aunque puedan parecer a priori exageradas:

  • Nunca descalzos. No hay que andar jamás descalzo en la playa o en la piscina, para evitar cortarse con conchas partidas o baldosines y azulejos rotos o quemarse con la arena o las baldosas de la piscina. Tampoco hay que andar descalzo en los vestuarios, pues en ellos, por muy limpios que se encuentren, siempre es mayor el riesgo de una infección por hongos. Ni siquiera debe andar descalzo en el propio hogar, donde siempre puede haber minúsculos cristales por culpa de un vaso o un plato roto o se puede tropezar con algo fuera de su sitio.
  • Cuidado dentro del agua. Dentro del mar o de la piscina no desaparece el riesgo de cortes y lesiones. Puede haber conchas, azulejos rotos… Procure no pisar el fondo al meterse en el agua (o hacerlo con calzado especial de agua) y extremar las precauciones.
  • Pies en alto. En verano se acentúan los problemas circulatorios. Por ello, ante la menor hinchazón en los pies, es recomendable ponerlos en alto, una postura que siempre viene bien adoptar en cualquier caso varias veces al día. Y aunque con calor no es llevar medias lo que más apetece, si se nota los pies hinchados es recomendable ponerse unas medias de compresión.
  • Mucho cuidado con el sol. Los empeines son zonas a menudo olvidadas y que pueden sufrir quemaduras solares. Debe extremar los cuidados para evitar quemarse al sol.
  • Hidrate sus pies con cuidado. Nada de fuertes masajes para extender la crema y siempre utilizar una loción suave, evitando aplicarla entre los dedos.
  • Botiquín de emergencia. Vaya donde vaya de vacaciones, no olvide llevar su kit de emergencia, con crema antiséptica, vendas estériles, esparadrapo… Consulte con su médico cómo deberá actuar en caso de lesión.
  • ¿Pies de alto riesgo? El conocido como pie diabético (resultado de las alteraciones en la sensibilidad y en el riego de las arterias que hemos visto) es uno de los mayores riesgos a los que se enfrentan quienes sufren diabetes. Si usted está en situación de mayor riesgo, es importante que hable con su médico y siga a rajatabla todas sus indicaciones.
  • Manténgase hidratado. Con las altas temperaturas es fácil deshidratarse. Aparte de los beneficios generales de una buena hidratación, no hay que olvidar que minimiza la hinchazón de las extremidades. 
  • Elegir el calzado adecuado. En verano apetecen sandalias y chancletas, pero es importante saber que entrañan un mayor riesgo para las personas diabéticas. Si se inclina por ellos, hágalo con precaución. El calzado cerrado, que proteja los pies de posibles cortes, pero a la vez mantenga el pie fresco, es el más adecuado. Y muchísimo cuidado al estrenar zapatos, para evitar roces, ampollas, etc. y poder reaccionar rápidamente si se producen. Descarte utilizarlo ante la menor incomodidad. Asegúrese de contar con el calzado adecuado para las actividades que vaya a realizar en sus vacaciones (senderismo, playa y piscina, etc.).
  • Chequeos diarios de pies. Las personas diabéticas deben mantener la rutina de examinarse cuidadosamente los pies cada día, limpiándolos, hidratándolos, cortando las uñas y examinándolos en detalle para detectar a tiempo cualquier pequeño corte, llaga o infección sospechosos, identificar cambios o problemas y que de esta forma puedan ser comunicados al médico y tratados cuanto antes.

Y recuerde la importancia de acudir al médico ante el mínimo corte, lesión, llaga o enrojecimiento sospechoso.

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