Bahria Shamsheer Ali: “El reto es superar el hecho de que el antiguo régimen esté aún en el poder”

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Bahria Shamsheer Ali era una de las asistentes al un curso sobre comisiones de la verdad impartido por el International Center for Transitional Justice (organización referente en este tema).

Originaria del Yemen. Sociologa y politológa, siempre ha trabajado en temas legales referentes a la situación de las mujeres en su país (mujeres en la cárcel, leyes sobre las mujeres etc.), así como con desplazados y refugiados en la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (UNHCR). Actualmente forma parte de la comisión para el diálogo nacional, que pretende liderar el proceso de justicia transicional en un país donde las víctimas de las atrocidades pasadas vienen de varios períodos de una historia de guerras civiles y de una compleja reunificación norte-sur.

P- Bahria: ¿fue alguna experiencia personal en tu vida la que te llevó a trabajar con los derechos de las mujeres y las víctimas de los conflictos, y sobre todo en como aplicar la ley en estos temas?

B- Yo provengo de una familia intelectual y eso facilitó las cosas, pero mi implicación directa viene de un momento concreto. Estoy casada con un palestino, y después de la guerra civil de 1994, justo después de la unificación de Yemen, tuve que viajar a Jordania para hacerme un tratamiento médico. Fui con mi hija y al cruzar la frontera le retuvieron el pasaporte, diciendo que no podía salir ya que no tenía la nacionalidad yemení porque su padre era palestino. Tuve miedo de que en cualquier momento pudieran coger mi hija, y por eso me metí en una batalla legal gracias a la ayuda de una pariente activista . Ella me confirmó que, tras su reunificación, Yemen ratificó muchos tratados internacionales entre ellos el CEDAW (convención internacional de eliminación de violencia y discriminaciones contra las mujeres). Bajo esta base legal mi hija podía estar bajo mi tutela y fue nacionalizada a pesar del padre no fuera yemení. Si el padre hubiera desaparecido ¿qué hubiera pasado con mi hija ? Fue un proceso que costó años, pero finalmente lo conseguí. Incluso en la actualidad se está aprobando una ley que resuelve estas situaciones.

El problema es que el gobierno yemení, como ocurre con otros, ha aprobado la mayoría de las convenciones internacionales en materia de derechos humanos pero no las está aplicando. Decidí que mi trabajo debía ir hacia esa dirección: cómo hacer que algunos de los convenios, especialmente con respecto a las mujeres o a las víctimas de los conflictos, lleguen a la sociedad y no se queden sólo en ley.

P – El proceso de reunificación de Yemen, ¿ha generado un dificultades en este sentido, entre dos Yemen que tienen una evolución completamente diferente?

B – Históricamente Yemen Sur evolucionó en la órbita socialista mientras que Yemen Norte está en una república capitalista, pero en realidad los problemas son más profundos que eso. Cuando ambas partes de Yemen se reunificaron el problema que surgió es que el Norte no había realmente instituciones ni leyes, sino que las decisiones se tomaban a nivel tribal, que finalmente dependían de decisiones religiosas. Esto crea una diferencia abismal con el Sur.

En la actualidad, esto se nota ya que el peso de los extremistas se extiende fácilmente en Yemen del Norte desde Arabia Saudí o Qatar. En el proceso de redacción de la constitución, por ejemplo, hay un estancamiento en la redacciçon de los primeros artículos, ya que una parte del gobierno quiere la sharia islámica como referente. Pero, ¿qué tipo de sharia? Esto no lo han definido, no se sabe.

P – Todo esto está afectando al proceso de justicia transicional que actualmente se está llevando a cabo en tu país?

B – Para organizar el proceso de justicia transicional se ha establecido dos comisiones, una dedicada al tema del retorno y compensación de tierras a los desplazados, y otro sobre las víctimas, desaparecidos y en el establecimiento de una comisión de la verdad. Pues bien, cuando empezamos a abrir expedientes sobre los responsables, ya desde 1967, comenzaron todas las dificultades. Descubrimos que una parte importante de los responsables formaban parte del actual gobierno. El gran reto es, en realidad, superar el hecho de que el antiguo régimen esté todavía en el poder, y que hace todo lo posible para detener las leyes.

Ellos lo que quieren evitar es que se abran expedientes sobre lo que ha pasado ya que ellos están implicados, por eso tienen prisa por empezar por la reconciliación. Ellos querrían que el primer paso fuera haber reconciliación y luego justicia, justamente el proceso inverso que se sigue en justicia transicional. Los representantes de la sociedad civil dijimos que no aceptábamos este proceso, que el primer paso que teníamos que hacer era el de la justicia, o sea la búsqueda de la verdad y el reconocimiento de las víctimas, y luego ya iríamos hacia la reconciliación.

P – ¿Qué quieren las víctimas?

B – Es muy sencillo, la gente quiere tener información sobre qué víctimas ha habido, y reclaman algo muy sencillo: darles los cuerpos para darles memoria justa. Muchas mujeres también deberían ser consideradas víctimas son ya que han perdido los maridos, hijos, padres etc… Yo lo que veo es que en vuestro país, en España, quizá la memoria está lejos. Pero en Yemen la memoria es todavía fresca y cercana. Y no podemos perder la oportunidad.

ESMASACTUAL/Redaccion

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