Barrence Whitfield & The Savages: Aristocracia Salvaje

   El regreso, tanto discográfico como sobre las tablas, de Barrence Whitfield & The Savages es una de las grandes noticias musicales de este 2011.

En Valencia, sexta parada de la gira hispana que sirve como presentación de Savage Kings (Munster Records, MR306), Barrence Whitfield llegó, vio y predicó. Predicó ese credo cargado de Rock and Roll, Rythm & Blues y Soul rotundo desplegando así sus credenciales para que consideremos el suyo como uno de los grandes conciertos del año en curso.
Nacido Barry White, Whitfield cambió su nombre artístico para no ser confundido con su archiconocido tocayo y el viernes demostró que poco o nada tiene que envidiar al gran pope del Soul seductor

Los salvajes que acompañan a Barrence actualmente son el guitarrista Peter Greenberg (miembro también de bandas legendarias como DMZ y The Lyres) y Phil Lenker al bajo, ambos integrantes de la formación original, además del sensacional Tom Quartulli al saxo y Andy Jody tras la batería.

Whitfield, que aguantó el tipo y no se deshizo en ningún momento de su chaqueta pese a lo caldeado que consiguió elevar el ambiente, interactuó en todo momento con un público que, si bien no llenaba la sala, sí cayó rendido ante el torrente rítmico y la entrega del combo liderado por el de Florida que alternó canciones de su último trabajo (incluida “Bad Girl”, de Lee Moses) con otras de los tiempos gloriosos, además de ese canto reverencial al gran jefe indio titulado “Geronimo’s Rock”.

Los Barrence Whitfield & The Savages del 2011 suenan contundentes y engrasados y Barrence, pese a parecerse cada día más a Carl Winslow, sigue suponiendo ese quimérico cruce entre Little Richard y The Sonics, de hecho, ninguno de los presentes podrá negarme que mientras sonaba ese trallazo que es “Willie Meehan” parecía que iba a mutar en “Strychnine” en cualquier momento.

El quinteto se sintió sumamente a gusto sobre el escenario y aseguraron que el español es un público sensacional (vale, eso se lo dirán a todos). Tal vez por ello que no se resistieron a las súplicas del mismo y regresaron hasta dos veces para terminar resolviendo la noche con el clásico “Rocking in the Coconut Top”, agradeciendo así al respetable haber sido testigo de otra experiencia religiosa.

Hubo muchos ilustres de la escena valenciana que no se quisieron perder esta consagración de los valores eternos del Rock y así pudimos ver a miembros de Wau y los Arrrghs!, Midnight Shots o Los Tracahombres disfrutando del concierto entre las primeras filas.

Reseñar que en esta ocasión le tocó caldear la noche a la banda valenciana Electric Cavin, viejos conocidos de la afición que, con la que parece su formación definitiva, convidó a los presentes a una degustación de esa mezcla de Rock de la Costa Oeste y Soul depurado en la que tan bien se manejan.

Su set lo centraron en canciones de otros, desde los Box Tops a Steve Winwood pasando por Gladys Knight & The Pips, Tony Joe White o Creedance Clearwater Revival, debidamente salpicado de composiciones propias.

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