Cebrián destaca como objetivo compartido resolver el problema de los envases abandonados en el territorio

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La consellera de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural, Elena Cebrián, se ha reunido hoy con los representantes de las asociaciones de supermercados y de fabricantes y distribuidores para abordar el proyecto de implantación del sistema de depósito, devolución y retorno de envases (SDDR) que promueve el Consell.

“Lo más importante es el objetivo compartido”, ha destacado tras la reunión la consellera, porque es necesario resolver el problema planteado por “la gran cantidad de envases que no entran en el circuito del reciclaje, o que entran de una forma inadecuada, y que suponen un impacto ambiental, visual y también económico para los ayuntamientos”, al tener que hacerse cargo de su recogida y traslado para posterior tratamiento como residuos.

Para Cebrián, el SDDR da solución al problema ambiental que suponen los envases, nos acerca más al cumplimiento de las normativa europea y española, al tiempo que promueve la economía circular, al convertir un residuo en un recurso.

En el encuentro han participado José María Bonmatí, director general de AECOC (Asociación Española de Codificación Comercial) y Pedro Reig, director de ASUCOVA (Asociación de Supermercados de la Comunitat Valenciana), así como los directores de relaciones externas de Mercadona y Consum, Pau Villalba y Javier Quiles, y el secretario autonòmico de Medio Ambiente, Julià Álvaro.

Cebrián ha valorado la importancia de una nueva reunión con los representantes de la empresas de distribución, como parte un largo proceso de conversaciones que “ni empieza ni termina hoy”, porque “son actores fundamentales hoy tendrán que serlo en el nuevo sistema”.

“Lo esencial es ver qué cuestiones tenemos que abordar al detalle”, ha añadido, “para poder organizar este sistema de la mejor manera posible y poder beneficiarnos todos, así como reducir la generación de residuos y el impacto de los envases sobre el territorio”.

Cebrián ha reconocido en sus interlocutores “reticencias de tipo operativo, logísticas, de personal y respecto a un impacto económico que hay que estudiar”, pero ha subrayado “un espíritu y un entorno de colaboración muy positivos”.

El SDDR funciona mediante un depósito (10 céntimos aquí, 25 céntimos en Alemania) más en las bebidas de agua, refrescos, cervezas y zumos, que se le devuelven al consumidor cuando este retorna el envase en cualquier comercio. No supone ningún aumento de precio. El depósito permite que el consumidor le de un valor a lo que hoy es un residuo.

El sistema para volver a vender las bebidas con depósito se financiaría a partir de tres vías de ingresos: la venta de la materia primera de los envases que se reciclan, los depósitos de los consumidores que no devuelven sus envases y la aportación que por ley hacen las marcas de bebidas (el actual punto verde).

No acarrea ningún coste para la Generalitat y genera importantes ahorros a los municipios. Los comercios cobra una determinada cantidad (2 céntimos, por ej.) por cada envase que recupere y son libres de elegir si hacen esta tarea manualmente o con máquinas de retorno.

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