Conjuración contra el pueblo valenciano

Jose Aparicio

Por José Aparicio Pérez. Doctor en Arqueologia. Académico de Número de la RACV.

Conjurar es palabra mayor y peligrosísima por demás, puede hacerlo una sola persona o varias, en este caso se conjuraron entre varios, de ahí lo de conjurar-se, en este fueron todos los miembros de la AVL, tanto los de derechas como los de izquierdas, los altos y los bajos, los pancatalanista y los, antaño, valencianistas, los secesionistas (así los llaman los pancas) y los anexionista (o traidores como los llaman los valencianos), los filólogos y los que pasaban por allí, los del Institut y los de la Real Academia de Cultura Valenciana (antes, ahora ya no queda ninguno dentro), los Catedráticos y Prof. de Lengua Catalana  y los de Medieval o de alguna otra cosa, sin olvidar a un dramaturgo despistado.

Esta es la amalgama de conjurados metidos en el crisol del esperpento, la AVL.

Conjurar-se tiene varias acepciones, a cada cual más lastimosa, veamos alguna: Conspiración, compromiso de varias personas para deponer el poder establecido; exorcisar; ahuyentar a los malos espíritus; invocar a los malos espíritus para que acudan.

La conjuración más famosa de la Historia fue la del romano Catilina el año 63 antes de Cristo, terrible personaje al que se le imputaban numerosos asesinatos, centenares a raíz de descubrir Cicerón, su azote, la conjura.

Todo lo cual nos llena de horror, tanto como terror al darnos cuenta del personal que está al frente de una institución que se creó para trabajar, cuidar y velar por la Lengua Valenciana, creada por el Pueblo Valenciano durante siglos de continuado uso y de trabajado estudio.

“Quousque  tamdem Catilina, abutere patientia nostra” es la frase pronunciada por Cicerón y que se ha hecho famosa.  Recogida en sus Catilinarias, se podría traducir , adaptándola al caso valenciano, así: ¿Hasta cuando abusareis de la paciencia del Pueblo Valenciano conjurados de la Academia Valenciana de no-sé-que lengua?

Y que se podría trasladar, también, a la ultraizquierda valenciana que la ha apoyado, lo que no extraña dado su empeño en deponer al poder establecido alentando a los numerosos grupos de agitación y propaganda presuntamente creados por ellos. Al respecto conviene recordar la justificación de los escraches contra Soraya Saenz de Santamaría y, en cambio, su clamor contra las pintadas en la fachada de la finca donde vive el presidente de los conjurados, pidiendo la intervención de las Fuerzas de Seguridad.

Conjurarse ¿por qué y contra quién?

¿Por haber hecho  un diccionario catalán para la Lengua Valenciana y necesitar defenderlo a capa y espada?

¿Por habernos dado magnánimamente 60 ó 70 términos dialectales como formas preferentes entre más de noventa mil impropias y no ceder ni una más?

¿Por haber empleado 12 años de esforzados trabajos y haber gastado más de seis mil millones de las antiguas pesetas , obtenidos de los impuestos que pagamos todos los valenciano y no devolver ni uno solo?

¿Contra el Consell y Las Cortes por ser fieles a su Pueblo, a su Estatuto, a su Cultura y a su Lengua?

¿Contra la mayor parte del Pueblo Valenciano que ha reaccionado con dignidad ante la indigna afrenta perpetrada?.

¿Contra las entidades científicas y culturales que se oponen terminantemente al latrocinio que se perpetra desde hace años?

¿Contra los intentos de que no se reconozca la unidad de la lengua, base esencial para la espúrea construcción de los países catalanes?

¿Contra los libros de texto que ensalzan lo catalán y menosprecian u olvidan lo valenciano?

¿Contra los libros de texto que hacen apología de la literatura en catalán y de los literatos catalanes, olvidando y menospreciando a los valencianos?

¿Contra la apropiación de literatura y literatos valencianos como catalanes?

No es una conjura de ignorantes, porque la ignorancia no es argumento válido en este caso, lo que agrava la situación, ya que son conscientes de lo que hacen.

El estándar lingüístico que tratan de imponer, a las clara ahora, subrepticiamente con anterioridad, es el del catalán oriental, el propio de la Ciudad de Barcelona, el que ha establecido el Institut d´Estudis Catalans, y al que todos los dialectos de los países catalanes deben supeditarse.

Pues a todo eso les decimos que NO

No queremos la unidad de la lengua

No queremos la lengua catalana

No queremos el país valenciá

No queremos los paises catalanes

No queremos la AVL

No queremos cátedras de Lengua Catalana en nuestras universidades, salvo si las hay de Lengua Valenciana.

No queremos cátedras de Literatura Catalana, salvo si las hay de Literatura Valenciana.

¿Está claro? Ya vorem.

 

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