Conoce la arquitectura del agua de Navarrés

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REDACCION/TERRAIMAR | ONDA3.- El agua, ese elemento tan necesario para la vida, es un atractivo turístico más de la provincia de Valencia.

Lo es gracias a las maravillosas playas de las que podemos disfrutar, pero también por las fuentes, acequias y otros elementos ligados al agua que hay repartidos por toda Valencia. Hoy, nos fijaremos en la arquitectura del agua de Navarrés, en la Canal de Navarrés.

Si nos acercamos hasta este enclave en el corazón de la Canal nos encontraremos hasta ocho fuentes, como la del Borrero, la de Insa, la del Pino, la del Macho Blanco, la de la Carrasqueta o la Fuente Clara, que está en el Barcal. Pero si hay dos fuentes que destacan por encima del resto son la Fuente de Ródenas, de tres caños, y sobretodo la Fuente de la Marquesa.

Esta Fuente de la Marquesa debe su nombre a Magdalena Clara de Borja y de Castro-Pinós, la tercera Marques de Navarrés, que a finales del siglo XVI mandó construirla para abastecer al poblado cristiano de La Torreta. Entre 1591 y 1597 se erigió la que también es conocida como “Fuente de los 24 chorros”, aunque más tarde fue trasladada a la Plaza del Bario, donde la encontramos actualmente. Muy cerca de donde estaba la Fuente de la Marquesa original se ha construido otra.

Otro de los elementos más característicos de la arquitectura del agua son las acequias, que en algún caso nos recuerdan nuestro pasado árabe. Navarrés no es ninguna excepción, y algunos tramos de su red de acequias datan de aquella época. Entre las más destacadas están las cercanas a Los Chorradores y al cementerio. Tampoco hay que perderse algunas acequias antiguas como la Común, Madre, Honda, Gorga, la del Lugar de los Árabes o la del Llano de los Cristianos.

Nuestro recorrido por la arquitectura del agua de Navarrés puede continuar por los molinos y aljibes, esas cisternas donde se almacenaba el agua en puntos aislados de la montaña para los cultivos en sus laderas escarpadas y poco fértiles. Los más destacados están en Selda y en las proximidades de la Cruz de la Ceja, donde encontraremos otros aljibes más pequeños que servían para dar de beber al ganado. Y no podemos acabar nuestro recorrido por la arquitectura del agua de Navarrés sin un baño en las aguas termales curativas del Pozo de las Quebradas.

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