Contradicciones: La vida y la muerte. Isabel Carrasco, in memoriam

3426407_orig

Por JOSE SALVADOR MURGUI. Cronista de Casinos. Académico de la RACV.

Qué elegante resulta el titular de prensa que dice: “La presidenta de la Diputación deLeón, Isabel Carrasco, ha fallecido tras ser disparada por otra mujer cerca de su casa en la capital leonesa…” Ha fallecido… ¿Por qué? ¡Porque la han matado! Así de cruel, así de real, así de veraz.

La han matado ¿Qué razones hay para empuñar un arma y dos mujeres matar a una tercera cuando pasaba por el puente que une su casa con la sede de su partido político? ¿Hay alguna razón que justifique ese asesinato? Solo la mente humana es capaz de albergar ese resentimiento, esa sinrazón para ejecutar con la premeditación necesaria un hecho de esa magnitud. Y aquí no hay presunción. Hay una muerte.

Ante el temblor de un hecho como éste, se suscitan enseguida los más “frágiles comentarios”: días de luto, se suspenden las campañas políticas, viajes veloces, pésames oportunos, palabras bien sonantes… y un largo etcétera que una vez más pone de manifiesto el error humano. Y digo error, porque es la antesala del horror. Seguramente y sin saber nada, seguro estoy (y jamás justificaré ningún acto terrorista y ni mucho menos una muerte humana), que habrá sido un “error” un “mal entendido” “una mala acción” “algún sin sentido” lo que ha motivado esta acción, acción que ha quitado la vida a una persona pública, a una persona que en la actualidad estaba sirviendo a la vida pública, es decir, al bien común.

Y detrás de tanto dolor ¿qué nos queda? Más dolor, el dolor de una muerte en la mente, el dolor de familias destrozadas y el dolor de abrir un camino, un triste camino en el que siempre hay un primero, y el dolor primero es el que más duele… pero ¿cabe en el pensamiento que sigan más dolores?

Estamos viviendo momentos difíciles, tenebrosos, angustiosos para mucha gente; hay muchas enfermedades encubiertas, muchas crisis imparables, muchos males insultantes, pero ante tanto sufrimiento ¿nos queda algo que decir? ¿Podemos hacer algo por mejorar esta situación? Las redes sociales, reinas poderosas de la información esta tarde ya daban cumplida cuenta de lo ocurrido. Comentarios para todos los gustos. La opinión está servida… Y tú y yo ciudadano de a pie, que buscas la paz, que vives de tu trabajo, que sustentas a tu familia, ¿Qué piensas de esto? ¿Qué conclusión sacas de esta fatal experiencia? 

Lamentablemente hay mucha gente sin trabajo, lamentablemente se están afeando muchas vergüenzas, lamentablemente estamos ante una crisis muy ramificada, crisis económica, crisis de valores humanos, crisis de fe, crisis de familias, crisis de angustia vital –nada cae bien a nadie o a casi nadie-, crisis de soledad (ya, nadie habla con nadie… hablamos mucho más tiempo con las maquinas que con las personas, los teléfonos móviles son siempre nuestro compañero y refugio, amigo fuerte…) y sobre todo la mayor crisis es la desconfianza en el mundo. 

Hace años en el catecismo de la doctrina cristiana se decía que los enemigos del hombre eran tres: “mundo, demonio y carne”… ¿hoy quien son los enemigos del hombre? ¿Quién nos ha conducido hasta aquí? No lo sé, no me siento capaz de culpar a nadie, ni mucho menos de juzgarlo, solo sé que la cruda realidad de hoy ha dejado una mujer muerta a tiros en un puente de León.

Qué contradicción tan grande, todos luchando por la vida, todos luchando contra la violencia de género, todos luchando contra las agresiones… y la muerte siempre por sorpresa, vencedora implacable de la vida, arrebata a punta pistola la vida de una mujer que trabaja por el bien común. Es una hora difícil, es una hora trágica, es un momento crudo, pero esa crudeza, solo la puede redimir el amor de arrimar el hombro al árbol caído, que es esta nuestra sociedad, nuestro mal llamado sistema y replantearnos que hay más vida, que no está escrito todo, que necesitamos un volver a empezar. Ese volver a empezar solo llegará si hay personas honradas, justas y limpias que sean capaz de con su ejemplo y su vida hacer que este mundo cambie.

Si esas personas no llegan, de poco valen los pésames y las frágiles palabras.

¡Isabel, Descansa en paz, ten toda la paz, y (me quedo pensando con los ojos cerrados y no escribo lo que pienso… ) porque en el otro mundo solo nos espera la gloria que aquí no logramos encontrar, porque hay tantos escollos en el camino, que es imposible alcanzar… jamás se puede lograr, porque siempre la gloria está en el más allá.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *