Cuesta abajo

Por RAFA TOMÁS. Columnista

Cada día que pasa estamos viendo cómo las condiciones de vida en nuestras sociedades van empeorando. El poder de los sistemas económicos es casi infinito y los poderes políticos, incluso en las llamadas democracias, no hacen más que tomar medidas para empeorar las condiciones de vida de la ciudadanía. Se inventan lo que haga falta.

Esta semana ha sido el ministro Wert el que ha planteado reformas educativas dignas de la España de Franco, el ministro Ruiz Gallardón el que ha planteado unas reformas penales surrealistas y el director general de la Policía el que pretende reducir al máximo la libertad de expresión y convertirla en un delito.

Seguimos sabiendo que el 20% de la población vive en los niveles de pobreza y que la emigración española hacia fuera ha aumentado de una manera espectacular. El Gobierno es incapaz de tomar medidas que generen empleo y todo se limita a recortar los servicios públicos. Con dos agravantes que sorprenden: se ha extendido una imagen siniestra de la clase política, absolutamente negativa para la democracia y que favorece a esos poderes económicos ocultos (lo cual no significa que no se tengan que hacer reformas, pero sin demagogia y sin populismo). Y el otro agravante es el resultado de las elecciones gallegas, que seguro que servirán de coartada al gobierno del PP de España para seguir apretando el desmantelamiento del Estado del Bienestar. Y sorprende el silencio del socialismo democrático en España y en Europa.

¿Y qué quieren que les diga de la Comunidad Valenciana? Siguen apareciendo casos de corrupción sobre todo en las filas de la derecha, es verdad que nuestro “Parlament de Diputats” se está convirtiendo en un “Parlament d´Imputats” en la bancada del PP, que la gestión económica de la Generalitat es desastrosa y está arruinando a sectores como las farmacias o los centros sociales de diversa índole o a las familias con personas dependientes y a muchos empresarios a los que no paga y la opacidad en nuestro Gobierno es absoluta, sin querer prestar información a los grupos de la oposición.

Generalitat

Por otra parte, la Generalitat se está mostrando incapaz de defender ante el Gobierno de España los intereses reales y a medio plazo de nuestra Comunidad, como se está viendo en el tema del Corredor Mediterráneo o en las escasísimas inversiones que se han propuesto en el borrador del Presupuesto para el año 2013, y está claro que les va a seguir encantando echar las culpas a los gobiernos socialistas y multiplicarán su discurso contra Cataluña, aprovechando el ambientillo separatista e independentista que se va a vivir ante las próximas elecciones autonómicas catalanas. Pero el PP valenciano está consiguiendo tener la menor inversión educativa y el mayor fracaso escolar, con un coste enorme para la enseñanza concertada, al mismo tiempo que no se la controla lo más mínimo en el tema de la acogida de alumnado. Y han conseguido que muchos comedores escolares ya no funcionen, con lo que significa de pérdida de calidad y de cantidad para muchos de nuestros niños y niñas.

En Sagunto seguimos como siempre. Se supone que una de las ventajas de la vida municipal tendría que ser la proximidad y que la ciudadanía podría participar más y mejor en las puesta en común y en la discusión de las problemáticas locales. Pero al gobierno del PP le importa eso un bledo y en vez de facilitar ese acercamiento convoca un Pleno para hablar sobre el estado de la ciudad por la mañana, en vez de hacerlo por la tarde, ya que así le sería más fácil asistir a mucha más gente, porque habrían menos problemas laborales. No basta que nos enfademos y yo creo que a la derecha le encanta que nos enfademos, pero que no participemos y no nos organicemos. Y en una democracia la mejor organización se hace a través de los partidos políticos, que son nuestro instrumento de poder. Y hemos de trabajar para explicar lo que es la socialdemocracia, los cambios necesarios para hacer una España federal y plural, las políticas fiscales claras y transparentes, la lucha a muerte contra cualquier clase corrupción, la defensa a muerte de las libertades de las personas, la solidaridad con los sectores más pobres de nuestra sociedad, la acogida fraterna a las personas inmigrantes, el respeto a todas las religiones y la vivencia del laicismo en el espacio público, el equilibrio entre la ganancia y la creación de puestos de trabajo. Para eso hemos de estar todos y todas.

Contra el sistema poderoso que nos quiere engañar con guiños de seudomodernidad.

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