David Martín y su Poemario Yonqui

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ONDA3.COM| JUAN DRESAN (Texto y Fotos).- El entrevistado de hoy es David Martín Surroca, fundador y director de Ediciones Mundo Lumpen. A estas alturas es de sobras conocido en las redes, por varios motivos, aunque principalmente por sus diseños gráficos para carteles de cine y portadas para libros, además de ser el autor de todas las portadas de mi serie de relatos “El muchacho de los ojos grises”. Y dejando a un lado la modestia, diré que se están viendo around the world.

Lo que admiro de David sigue siendo su perfeccionismo a la hora de encarar un trabajo, por suerte para mí que soy un desastre, sin ello mis trabajos como escritor estoy seguro que no tendrían el mismo resultado. Y hablando de escritores diré que no se hace justicia con el nombre de uno de sus blogs “NO SOY ESCRITOR”, porque sí que lo es, y lo demuestra muy bien en su trabajo más reciente, su primer libro recién publicado titulado“Poemario Yonqui” Literatura marginal y glamurosa, el cual ha elaborado de una forma perfecta aún siendo de un estilo y un tema muy complicados, atreviéndose nada más y nada menos que con un poemario sobre la heroína del que sale muy airoso y del que trata esta entrevista. Mi amigo David es como una Matrioska, esas muñecas rusas tan bonitas, tan coloridas, que abres una y en su interior hay otra aún más hermosa, y otra, y otra…así es David, como una hermosa Matrioska. Entrad en la entrevista y leed cada pregunta y cada respuesta como si abrierais una de estas muñecas llenas de sorpresas. Disfrutad y sobre todo leed. Leed y disfrutad.

Hola David. En los últimos meses he podido comprobar lo prolífico de tu trabajo. Has realizado estupendos carteles de cine, portadas de libros y has colaborado en algún fanzine, creo recordar. Ahora nos sorprendes con un libro de poemas. ¿Por qué un poemario y no otro tipo de libro?

Hola Juan, en primer lugar agradecerte el seguimiento de mi trayectoria y los elogios que profesas a mis trabajos. El fanzine al que te refieres es el especial nº13 de Vinalia Trippers “Duelo al sol” donde he tenido el placer de colaborar como ilustrador junto a unos cien tripulantes. Y sobre la pregunta que me formulas te diré que siento ser un aguafiestas pero no ha habido un motivo en especial, ha sido un poemario al igual que podría haber sido una novela o cualquier otro estilo literario, simplemente surgió así.

Hay, ha habido y habrá desgraciadamente mucho dolor en torno a la heroína. ¿Pretendes con este libro enviar algún mensaje? ¿A quienes va dirigido, qué tipo de lectores crees que se pararán a leerlo?

Sinceramente pienso que no soy nadie con potestad para enviar ningún mensaje, o al menos para que este haga mella en el receptor. De todos modos creo que lo importante no es el mensaje en sí, sino la interpretación que quiera darle el lector. En referencia a quién va dirigido te diré que a cualquier persona que quiera ver la heroína desde otro prisma, para quien quiera hacer un breve recorrido montado a caballo con o sin necesidad de llevarlo en las venas. Sobre el tipo de lectores y haciendo por unos instantes de mal visionario, diré que no tengo la menor idea de quien puede asomarse a esta ventana literaria, pero haciendo un rápido estudio creo que pueden ser perfiles muy variopintos, desde el que ha estado metido en la heroína, hasta una ama de casa con marido, 3 niños, un perro y una suegra en Pernambuco que no se ha fumado ni un solo cigarro en su vida, es decir, tal y como comenté anteriormente cualquiera que quiera ver la heroína desde otro prisma, o al menos ese es mi deseo.

¿Qué tiene de poético, de romántico el jaco, la jeringuilla, la cuchara…, para dedicarle un poemario, un libro, unos versos…?

Creo que hasta la propia muerte tiene su lado poético, incluso romántico quizá, pienso que en esta vida, todo, absolutamente todo tiene su lado poético y romántico, otra cosa es que queramos o podamos verlo, la heroína sin ir más lejos a muchísima gente una simple lectura sobre el tema le produce rechazo, en cambio a otros nos inspira a la hora de escribir, es como el que se va a hacer un análisis de sangre, unos miran como les pinchan y otros no, pues algo similar, aunque con esto no quiero decir que algo que te inspire a la hora de escribir lo haga también en tu vida diaria.

 

El sólo hecho de pensar en una jeringuilla me dan escalofríos… ¿Qué se siente, que sientes como escritor hablando de temas tan escalofriantes como el mono, el talego, la sobredosis…?

Esta pregunta podría decir que en parte ya ha quedado contestada con la respuesta anterior. Como bien has dicho, a ti el simple hecho de pensar en una jeringuilla te da escalofríos, quizá a mi también, pero esos escalofríos que puede producirme pensar en el mono, el talego, y la sobredosis entre otros lo transmito al papel, y en lugar de absorberlo como una esponja, lo expulso liberando toxinas en un folio en blanco.

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¿Desde que distancia lo has escrito todo? ¿O no hace falta alejarse para poder escribir sobre ciertos temas sin que te afecten?

Más o menos a un metro de la pantalla para no joderme la vista jajaja, permíteme este chascarrillo, es que me lo pusiste en papel de aluminio, digoooo… en bandeja.
Ahora hablando en serio, creo que eso depende de cada uno, es decir, no a todos nos afectan por igual las cosas, cada uno lo lleva a su manera, en ocasiones cuando uno escribe duele y en otras cuando algo duele escribes, yo soy de estos últimos…

¿Es tan hermosa “La dama blanca” para que todo el que la conoce caiga rendido a sus pies? ¿O sólo es una bruja disfrazada?

Ufff, no se si soy el más indicado para contestar esto, diría que no, pero lógicamente debo mojarme así que te diré algo que cualquiera que esté o haya estado metido en la heroína imagino que me dará la razón, solo conoce a ciencia cierta la hermosura de “La dama blanca” aquel que la ha tenido abrazada a sus venas. Lo que si puedo decirte que no es una bruja disfrazada, es una bruja directamente, el problema es que es muy bella, algo así como el canto de las sirenas pero con mucho más poder de atracción puesto que no distingue de sexos, al contrario que las sirenas, que si estoy en lo cierto según cuenta la leyenda solo atraían a varones.

Muchos grandes músicos se dejaron seducir por la heroína. ¿Si tuvieras que ponerle música a tus poemas que música le pondrías?

Difícil elegir entre tantísima música, depende principalmente de la época o tema que trate el poema, pero me gustaría ambientarlos básicamente con heavy y rumbas de grupos nacionales de los ochenta, por poner algunos ejemplos en heavy diría Obús, Barón Rojo, los Ángeles del infierno, etc… y en rumbas podría nombrar a los Calis, los Chichos, los Chunguitos, el Queco, entre otros…

¿Cuáles son el jin y jan del jaco?

Para serte sincero nunca he sabido cual era el jin y cual era el jan, el bueno y el malo, el bien y el mal, supuestamente el bueno el blanco y el negro el malo, y he dicho solo supuestamente, pero la cuestión que esta respuesta es tan sencilla como obvia, lo bueno el flash que te da (imagino), lo malo diría la ruina que trae a los que están a tu alrededor y a tu propia persona.

Conociéndote como te conozco, sé que te has debido documentar muy bien antes de lanzarte a escribir un poemario yonqui. ¿Cómo te has documentado, te has inspirado etc.?

Pues en esta ocasión te diré que más que documentarme, simplemente he necesitado rebuscar en mis recuerdos de unos 30 años atrás cuando en mi barrio la heroína ya campaba a sus anchas y era el pan de cada día. Desgraciadamente lo viví muy de cerca, podría decirse que desde las mismas trincheras pero sin bayoneta.

Cuéntame como ha sido tu experiencia como escritor y dime si volverás a sorprendernos con más escritos.

Debo decir que ha sido, está siendo y espero que así siga, muy gratificante. Llevo un tiempo trabajando en un proyecto literario de narrativa en esta ocasión, que todavía está muy verde pero espero dentro de un tiempo poder publicarlo.

Muchas gracias David.

Muchas gracias a ti Juan por mostrar interés en mi obra, por haber escrito el prólogo y por tus cesiones literarias, aprovechar también para agradecer a Alfonso Esteban Morillas por su prefacio, a Rodrigo Córdoba por su epílogo y la creación de las chapas, y a Mayte Alcón Abellán y Gabriel Oca Fidalgo por sus cesiones literarias.

 

 

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