Declaran sano al autor de la masacre de Noruega e irá a prisión

Breivik siempre admitió la matanza, pero no ha mostrado ningún arrepentimiento. En los ataques más de 240 personas resultaron heridas.

Los jueces debían determinar sobre su condición mental. Si lo declaraban demente, sería enviado por tiempo indefinido a una unidad psiquiátrica de alta seguridad para tratamiento, algo que él había descrito como “peor que la muerte”.

La fiscalía había pedido que Breivik no fuera declarado sano y todavía podría apelar la sentencia.

En Noruega, la pena de prisión más severa es normalmente de 21 años, aunque puede ser extendida si la persona es vista como un peligro para la sociedad.

Breivik se mostró sonriente durante la sentencia del veredicto y realizó el típico saludo de la extrema derecha con el puño en alto.

Durante el juicio, dos equipos de psiquiatras designados por el tribunal habían llegado a conclusiones diferentes. El primero dijo que Breivik era un esquizofrénico paranoico y que estaba perturbado mentalmente al cometer los crímenes, pero el segundo determinó que estaba cuerdo.

Breivik, de 33 años, ha rechazado declararse culpable y ha justificado sus ataques al asegurar que eran necesarios para detener la “islamización” de Noruega.

Confesó el ataque de un campamento juvenil organizado por el Partido Laborista en la isla de Utoeya después de haber dejado un carro bomba en la capital.

Durante el juicio, comenzado en abril, rechazó tener responsabilidad penal sobre los ataques al alegar que actuó en defensa propia.

A principios de mes, el jefe de la policía noruega, Oeystein Mæland, renunció después de que una investigación independiente encontró que Breivik podría haber sido detenido. El informe criticó la “inaceptable” demora de la policía en responder al ataque.

Breivik llevó a cabo el meticulosamente planeado ataque en julio de 2011. Llevaba un uniforme de policía falso y metódicamente fue cazando a sus víctimas. La mayoría de ellas estaban en el campamento juvenil laborista.

Breivik acusó al partido de promover el multiculturalismo y de poner en peligro la identidad de Noruega.

Los ataques provocaron un debate nacional en Noruega sobre la tolerancia y la democracia en el país.

ESMASACTUAL|Agencias

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