Del hogar al arte callejero

     Zork recuerda siempre los primeros dibujos callejeros que le impactaron. “Yo siempre tomaba la ruta 30 para ir al trabajo de mi hermana, y a la par de un car wash, había un predio baldío que estaba lleno de dibujos y letras pintados en la pared”. “Yo siempre los veía”, recuerda. “Era algo nuevo para mí”, añade. “Era graffiti puro”.Con el tiempo, Néstor Marinero (Zork), estudiaría arte y se encontraría solo e intentaría usar aquella vieja técnica de graffiti que se inició en New York para comunicarse a través de la lata. Encontró su vocación en las pintas callejeras, “las que llegan a todos”. Conoció el graffiti a través de revistas mexicanas que compraba en el centro de San Salvador, y durante algunas horas, se quedaba copiando sus dibujos en papel.

Su primer dibujo fue una lata de spray en la puerta de su cuarto, con una leyenda que decía así: Zork-abril-2006. Y que todavía la tiene presente en su mente.

Tenía miedo de salir a pintar en la calle. “Yo creía que la gente que salía a pintar a las calles, eran personas que manejaban bien la técnica, pero muchas veces no es así”, indica.

“En la calle debes ser muy cuidadoso”, repite, “una vez pintamos unas cortinas de metal enfrente de una pupusería, y cuando finalizamos llamaron a la policía, y ya casi llegando a nuestras casas nos detuvieron por más de media hora, y nos revisaron los materiales, y ya casi nos llevan a las bartolinas, pero como no encontraron evidencias nos soltaron”, añade.

Las cortinas de metal son las más buscadas entre los graffiteros. “Te sentís como si estuvieras pintando el vagón de un tren de NY. Entre nosotros es lo más alto”.

“Pero también hay una guerra entre graffiteros”, dice. “Aquí no se respetan los dibujos, aquí se pinta sobre los dibujos hechos, ese es el juego”.

Los tipos de letras… las tipografías utilizadas por los graffiteros son desconocidas para muchas personas y están relacionadas con pandillas y no son consideradas como arte. “Nosotros ya tenemos bien grabada la tipografía (letra) y las pandillas lo que tienen es un abecedario de letras góticas y caligrafía”, expresa; sus dedos nos sirven como hilo conductor para este reportaje. “El grupo ya tiene ciertos lineamientos a la hora de hacer la firma, son parámetros de diseño gráfico, que la mayoría de graffiteros no saben, pero lo hacen”. Su sonrisa nerviosa nos da un respiro para seguir escuchándolo. “Lastimosamente la mayoría de personas no distingue el arte, es un problema más de la estructura de la sociedad”.

Los temas sociales todavía no entran en el graffiti. “Las temáticas son individuales y los temas que se tocan son superficiales y de arte hasta el momento”.

Para Zork, el infierno se parece a estar más de 10 horas pintando en un sol ardiente y almorzar unas tortillas con queso y una soda, y finalizar hasta que la luz desaparezca. “Me recuerdo ese día, estaba pintando en San Miguel, el sol estaba pegando fuerte y las gotas de sudor corrían por mi cara, y ya estaba mareado de oler tanta pintura (líquido), muchas veces trabajás en unas condiciones infrahumanas, pero cuando ves finalizada la pieza, ese sacrifico no es nada”.

En lo que va del año Néstor sólo ha pintado en dos ocasiones, porque recientemente descubrió su escape y ahora es su forma de vida. “En estos momentos me estoy moviendo más en la ilustración en 3D (tercera dimensión) y estoy trabajando en diseño gráfico. He dejado a un lado el graffiti, por pura necesidad, pues ya muy pronto voy a ser papá y debo mantener a mi mamá, abuela, novia y bebé, necesito un sueldo. Lo que tengo claro es que algún día voy a vivir del graffiti”.

“Ya el movimiento del graffiti en El Salvador está muy avanzado”, comenta, “cuando yo comencé no se encontraban latas, uno pintaba con pintura comex, ya en este tiempo encontrás latas (spray) de europa en el mercado local .

Zork recuerda que su patineta lo marcó, porque gracias a ella salió a la calle y conoció el graffiti, y se enamoró del arte.

VLC RADIO / Reportajes/Solidarios/Christian Zarate (El Salvador) para seismasuno.com

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