DIA PRIMERO DE UNA NUEVA ERA PARA ESPAÑA

Después de una noche electoral más corta de lo acostumbrado -hay que ver cómo avanza la técnica, a las diez y media ya sabíamos todo lo que había que saber- en la que casi no hubo tiempo ni para tomar verdadera conciencia de lo que acababa de pasar, llega el día después… Otro lunes, más o menos lluvioso dependiendo de en qué parte de nuestra querida Valencia nos pille… pero lunes, con todas sus molestias y sus maravillas, con la misma cola del paro y los mismos periódicos sin apenas ofertas de trabajo.

Mariano Rajoy, comparecencia nada más ganar las Elecciones

Lo ocurrido ayer no tenía, para muchos ciudadanos, demasiado misterio. Días antes de la jornada de reflexión, los ganadores ya hablaban como ganadores y los perdedores se resignaban. Pero es quizás en la ciudad de Valencia donde menos suspense había, habida cuenta de cómo arrasa el Partido Popular desde tiempos inmemoriales sea cual sea el tipo de convocatoria electoral que se tercie.

Pero independientemente de qué ideas o preferencias políticas tengamos, no hemos de caer en el juicio fácil: el del que algunos amigos de tertulia y yo mismo hemos dado en llamar “síndrome Obama”. Nos viene a la cabeza aquella creencia que se potenció hace algunos años -los primeros de la crisis- de que el nuevo presidente de los USA, el señor Barak Obama, venía a salvarnos a todos, cual Mesías afroamericano, porque significaba el triunfo del progresismo y de la economía social en el país más poderoso del mundo. Y ya se ha visto el fiasco.

No, unos por demonizar y otros por santificar, no podemos volver a creer que los problemas se van a arreglar -o a terminar de estropear- porque un señor u otro ocupe la Moncloa. Hace unos días, el ex presidente y compañero de partido de este nuevo “Obama”, el señor Aznar -Ánsar para sus detractores- decía que Mariano Rajoy no iba a disponer de los acostumbrados 100 días de gracia, ni siquiera 7. Y puede que la tendencia de un pueblo desesperado, hundido en una profunda depresión de bolsillo, expectativas y paciencia, sea ésa.

Pero toca prudencia y, aunque parezca duro, paciencia. Eso para los que esperan un cambio real. Y para los que no confían en que este cambio político ayude en algo, toca exigencia responsable. Exigencia porque desde Europa nos vienen apretando y sin tiempo siquiera a que Rajoy tome asiento en su próximo escaño de Presidente. Toca, necesariamente, ir a por el futuro, cada uno en nuestro sitio, para ver si esto puede tirar para adelante. Y para eso, tendremos que dejar atrás las diferencias y trabajar juntos. No hay otra. Dicen que esto en Alemania lo saben hacer muy bien… Qué se yo, sea o no por eso, cambiemos el chip de las dos Españas y converjamos, como ya hicimos en la Transición.

Una cosa es segura: hoy es lunes, día 21 de noviembre, y la vida sigue justo donde la dejamos el día 19.

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