Diabetes gestacional

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ONDA3.COM|CANAL SALUD.- Conocemos por diabetes gestacional(*), aquella diabetes identificada por primera vez durante la gestación, independientemente del tratamiento y de su persistencia una vez finalizada la misma. 

Hay que diferenciarla de la diabetes pregestacional, que se define como toda diabetes diagnosticada antes del embarazo. Se estima una prevalencia en torno al 4.5% – 11.6% de todas las gestaciones, su incidencia parece estar aumentando en las dos últimas décadas.

Durante el embarazo se producen múltiples alteraciones a nivel de todos los órganos. A nivel del metabolismo de hidratos de carbono se produce un descenso en la sensibilidad de la insulina a lo largo de la gestación. Esta hiperglucemia materna  (por resistencia a la insulina) condiciona un incremento en los riesgos del embarazo tanto en la madre como en el hijo.

Cuando la hiperglucemia está presente en el período crítico de la formación de órganos puede provocar un aumento en la tasa de abortos y de malformaciones congénitas. En etapas posteriores del embarazo, el exceso de glucosa puede provocar macrosomía fetal, es decir, tamaño excesivo del feto.

La Diabetes Mellitus Gestacional generalmente no produce síntomas y se llega a su diagnóstico mediante analítica de control en la gestante. Se realiza un cribado con la prueba de O’Sullivan en el segundo trimestre (semanas 24-28) de forma universal, excepcionalmente se puede realizar en el primer trimestre si hay alto riesgo de padecerla (obesidad, edad avanzada, diabetes gestacional en embarazos previos… ).

Si el test de O’Sullivan proporciona un resultado positivo (independientemente del valor) hay que confirmar el diagnóstico por medio de la  sobrecarga oral con 100 gramos de glucosa. Ésta prueba consiste en una extracción analítica sanguínea en ayunas y tres posteriores tras la administración de los 100 g de glucosa tras 1, 2 y 3 horas. Se considera diagnóstico de diabetes gestacional el hallazgo de 2 o  más puntos superiores o iguales a unos valores estandarizados.

En cuanto al tratamiento de la misma, el primer paso es dieta y ejercicio físico. Así como, la realización de autocontroles de glucemia tanto preprandiales como posprandiales (antes y después de comer, respectivamente). En algunos casos es necesaria la administración de insulina, que podrá ser suspendida sin problemas en la mayor parte de las pacientes al finalizar el embarazo.

 

(*) Información facilitada por la Dra. Lourdes García Blasco. MIR Unidad de Endocrinología. Hospital General de Valencia. 

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