Días para la reflexión y el descanso

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Por Manuel J. Ibáñez Ferriol. Director de Contenidos Informativos del Grupo ONDA3 y ONDA3TV. 

Estamos en los días más grandes de la religión cristiana y católica. La Semana Santa, marca un antes y un después en la vida de los hombres, asentados en éste mundo. La Fe, gracia especial que nos concede Dios, nos hace creer en lo que no vemos ni tocamos con nuestras manos. 

Parece un sinsentido, pero el Hijo de Dios, en unas horas, vivirá de nuevo, resucitará y librará a los hombres y mujeres creyentes en su mensaje y estilo de vida, de las ataduras de la muerte física, haciendo  que el alma viva por  toda la eternidad. Nuestro espíritu, en el momento en que Dios lo considere oportuno, iniciará un nuevo camino, una nueva realidad, intangible, pero real. Saldremos al encuentro de Dios, y después de haber demostrado con nuestras obras, que somos merecedores de estar con El, pasaremos al gozo de su presencia y viviremos eternamente, gracias a la resurrección de su Hijo Primogénito. Esta es la realidad que estamos viviendo cada uno de nosotros en éstos días.

Una de las cosas que más admiro en una persona, es su sencillez y humildad a la hora de vivir y actuar en ésta vida. En eso, tengo grandes amigos, que lo saben poner en práctica, y que con éstas actitudes, me dan más de una lección. Vivir conformándote con lo que tienes, es algo realmente digno de admiración. Nadie somos más que nadie, porque a cada uno se nos han dado unos talentos, y si los sabemos aprovechar, estaremos preparados para vivir la Nueva Vida. Nacemos desnudos y nos vamos del mundo de la misma forma. Tan solo un paño nos envuelve cuando nacemos, y de nuevo un paño, llamado sudario, nos cubre cuando partimos hacia el encuentro con Dios. Un tejido, de lino o algodón, es el encargado de darnos el primero y el último de los cobijos. Somos polvo, tierra y a ella volvemos, eso si, nuestra alma sigue viviendo para siempre. De ahí que todos los hombres somos iguales: ni ricos ni pobres, ni clérigos ni nobles, ni de un color de piel o de otro, ni de un sexo u otro. Todos hemos sido creados de la misma forma: libres e iguales. Aunque nos empeñemos en fastidiar al de enfrente, creyéndonos más que nadie, se nos medirá en el último momento por las acciones en contra del amor  y la concordia, que hemos hecho. Además, es curioso comprobar como a todos nos llega nuestro momento, en este mundo físico, a pesar de que estamos de paso.

Las calles de los pueblos y ciudades de España, se han llenado de hombres y mujeres, que viven en las distintas procesiones, la afirmación de la Fe, en las enseñanzas de Jesucristo. Miles de personas han compartido con las Cofradías, su testimonio vivo y verdadero, su creencia en ese Cristo, que va pasando por nuestras vidas, y que nos interpela, nos pregunta y nos hace sentirnos unidos a su causa. Es un orgullo, compartir con todos los que nos visitan la firme y alegre causa de la Fe. España y sus moradores, de forma mayoritaria, dicen un SI a Jesús, testimoniando así su pertenencia a su causa. Somos conscientes de ser los continuadores de la cristiandad, que nos han legado nuestros antepasados. El humanismo cristiano, es la base de la formación del continente europeo. Y así lo han entendido todos los que a lo largo y ancho de la Historia, en éstos 2016 años, nos han ido regalando con su enseñanza y vivencia, todo lo que encierra de maravilloso la Cristiandad.

Estos días también, Europa, y más en concreto Bélgica, han vivido el terror y el crimen, indiscriminado, del fanatismo terrorista del Daesh. Seamos seres de PAZ. Que nuestra Fe, sea lámpara iluminadora frente a la barbarie, que no mira ni entiende y asesina sin distinción a todo aquel que se le pone por delante. Digamos un basta ya, fuerte y contundente. Europa, quiere vivir en Paz, y no podemos abandonarnos a la suerte de unos locos fanáticos, que solo piensan en matar por matar.

Quiero agradecer también a todo mi equipo de redactores y colaboradores, que con su gran trabajo, sencillo y callado, consiguen el mejor de los puestos: ser leídos cada vez más por millones de personas. Para no cometer el error de dejarme alguno en el tintero, no voy a decir más que una cosa: GRACIAS. Por ser fieles a un amigo y a un proyecto, que camina lento pero seguro. Por saberme sorprender gratamente todos los días con reportajes, entrevistas, consejos, apariciones en photo calls, por nombrarnos, y sobre todo por estar a nuestro lado. Vuestras ilusiones son mi fuerza, y espero poder compartir con todos grandes momentos. Con mi Javier, Nacho Valbuena, Mari, Yuksel, Alejandro, Nerea, Francesca, Francis, Ramón, José Francisco, Juan Dresan, Christian, Jessie Ramirez, y una larga lista de amigos, a los que aprecio, quiero y estoy plenamente agradecido.

Y por supuesto a los lectores, amigos intimos y verdaderos seguidores de un trabajo hecho con sencillez, humildad y libertad.

Os deseo a todos unas Felices Pascuas.

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