Disputas vecinales: El perro ladra, el vecino se enfada y se arma

Un chucho, un inocente perrito de ladrido fácil, puede encender la mecha de la discordia en un edificio. La ropa sin escurrir que gotea desde el tendedero, también.
No hace mucho, en una finca, muchos de los vecinos, eran madrileños. Y como no les gustaba el agua de Valencia decidieron incorporar una especie de descalcificadora para que su sabor fuera más parecido a la de Madrid. Uno de los vecinos, extrañado, se negó a pagar esta compra. El anecdotario es infinito: cada comunidad de vecinos es un mundo. Y algunos muy peculiares. Los roces son comunes y en el último año el número de quejas casi se ha triplicado. De las 233 protestas formales que registró la Asociación Valenciana de Consumidores y Usuarios (Avacu) en 2010 se pasó a las 620 de 2011.
Nacho Quinto es administrador de fincas y vive a diario en contacto con las comunidades de vecinos. El principal cambio que ha detectado en los últimos años es la precariedad económica. «Ahora lo que más nos piden es que intentemos rebajarles los gastos. El ascensor, que es un gasto muy fuerte, la limpieza, el seguro y hasta la luz. Las obras sólo se hacen si son obligatorias, y si se hacen lo pagos se dilatan hasta tres años».
Detrás de muchas puertas se viven «auténticos dramas» por la crisis y los pagos se resienten. «A veces te devuelven los recibos, otros te piden que se los pases el día que cobran el paro, y otros, que si se lo puedes pasar en dos partes. Pero, la verdad, es que la gente hace verdaderos esfuerzos por cumplir». Pero también hay quien, aún queriendo, literalmente no puede hacer frente a estos gastos. Y ahí, a menudo, se impone la solidaridad. «Si son vecinos que se conocen de hace muchos años, los demás normalmente deciden no demandarlos».
Avacu ha editado una guía con respuestas para muchos de los problemas más comunes, que, según Fernando Móner, presidente de esta asociación, son los acuerdos en las juntas; problemas con el administrador; la designación de los cargos; el seguro de las fincas, y las relaciones vecinales.
Quinto también hace hincapié en que los vecinos desconocen la Ley de Propiedad Horizontal, un argumento más para que Avacu confeccionara este manual que informa, por ejemplo, de que se puede reclamar «desde el primer céntimo que se adeude a la comunidad», pudiendo llegar, incluso, al embargo preventivo del inmueble.
En muchos de los casos, allí donde la ley no alcanza, tanto Avacu como los administradores abogan por el sentido común. Si el perro del vecino molesta, se le puede requerir para que tome medidas. Y, si no lo hace, se pueden emprender acciones legales. Pero ya advierte la guía que será muy complicado ganar este litigio. Y si el de arriba te empapa la ropa al tender su colada, no hay juez que valga, sólo crear un reglamento de régimen interno.
VLCRADIO | Redacción

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