¿Dónde estaban cuando se arruinó la enseñanza?

Por JUAN PASCUAL GARCÍA. Columnista

El pasado día 22 de mayo tuvo lugar la jornada de lucha contra el plan de recortes del Ministerio de Educación. El menú de protestas constó de huelga durante todo el día, combinada con “manifa” de funcionarios y estudiantes por la mañana. No me gusta nada la visión de una huelga de los que, aunque hayan ganado unas oposiciones, poseen el privilegio de un trabajo asegurado para toda la vida. Sin embargo, quizás sea justificable una huelga de este estilo, que en otros países civilizados estaría prohibida, si, como dicen los convocantes, los recortes van a provocar una debacle en el sistema educativo. Bonita justificación claro, si fuera cierta. Hay dos errores fundamentales en la justificación, el primero reside en la suposición de que los recortes deben obligatoriamente provocar la ruina de la educación, el segundo es definitivo ya que esa ruina hace tiempo que se produjo.

Alcanzado cierta cantidad mínima de gasto por estudiante, la calidad en la enseñanza deja de depender en buena medida de los incrementos de gasto que se apliquen. Los informes Pisa, que miden el rendimiento de estudiantes de 15 años, revelan la mediocridad de la enseñanza en España. Una vulgaridad no causada por la baja inversión en educación, puesto que los compañeros de España en el zona media de la clasificación son países como Eslovenia, Letonia, Chequia o Eslovaquia. La EGB primero y sobre todo la ESO supusieron el fin de la valoración del esfuerzo y el principio del regalo del aprobado. La ESO fue especialmente destructiva. Este macroexperimento de pedagogía moderna, en el que la adquisición de conocimientos es secundaria y el profesor es menospreciado, ha supuesto que saberes antes dominados con 12 o 14 años ahora no se conozcan y que los medicamentos más consumidos por el cuerpo docente sean los antidepresivos. Además, cuando toda la masa de bachilleres de dos años entró en las aulas de esa miríada de universidades autonómicas, creadas al calor de la envidia vecinal, no hubo otra solución que disminuir el nivel de exigencia, más de lo deseado, también en la universidad.

Así, ¿dónde se encontraban las asociaciones de estudiantes y los sindicatos cuando la educación se precipitó hacia la mediocridad?, ¿echan la culpa de una posible degradación de la instrucción a los recortes y no reparan ni un segundo en la ruina ya acumulada?, ¿por qué no protestaron durante todos estos años en los que claramente el causante de la ignorancia generalizada ha sido el propio sistema educativo? La respuesta es sencilla, las asociaciones de alumnos y los sindicatos o no han protestado o han estado a favor de las reformas que han destruido la enseñanza. Una masa ignorante es más fácil de manipular. Entiendo que muchos profesores muestren su descontento por una rebaja en su sueldo. Entiendo que haya alumnos universitarios preocupados por la subida de tasas. Pero por favor, que no coloquen a la preocupación por la calidad como justificación de las protestas. En España, a la mayoría, la calidad le ha importado muy poquito.

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