Economías a pique, ahorro en guerrilla

Rafa Sanjuán, CEO de Descuentos.com

La volatilidad e incertidumbre rigen desde hace (demasiado) tiempo nuestra economía. Así, la prima de riesgo española ha alcanzado un máximo histórico al superar los 490 puntos, lo cual ha hecho que los inversores (una vez más) pongan los pies en polvorosa y opten por comprar valores más seguros que los de nuestro país. Prácticamente al mismo tiempo se publican datos como que el PIB de la Eurozona (la riqueza del conjunto de países que comparten esta misma moneda) apenas ha crecido un 0’2%, a pesar de que las magnánimas potencias alemana y francesa sí que se mantienen en la senda del crecimiento. La contribución de España a dicho porcentaje queda reducida a la nulidad, ya que nuestra economía permaneció estancada junto con la de Bélgica en el tercer trimestre del año. Y aún tenemos que dar gracias por no estar como Portugal, país que ha sido rescatado por la UE y cuya recesión no hace más que agravarse. Niveles de déficit excesivo, perspectivas de crecimiento mínimas e incapacidad de la clase dirigente para poner algo de orden en esta hecatombe financiera copan las noticias en clave económica.

Pero, ¿cómo se traduce todo esto en las economías domésticas? Básicamente, en un ahogo. La presión de los mercados no hace más que obligar a los gobiernos nacionales a tomar continuas medidas de recorte y, en su gran mayoría, desacertadas. La reducción de prestaciones sociales, el abaratamiento de los despidos, el aumento de la edad de jubilación o los impagos que muchos ciudadanos están sufriendo actualmente parten de ellas. La generación de actividad económica en estas circunstancias se plantea como casi nula, de ahí también los últimos datos del paro en España, otro récord histórico cuya cifra mejor no recordar.

De esta forma, el ahorro se convierte en la fórmula estrella a seguir en los hogares. La supervivencia pasa por ser prudentes y priorizar los gastos. Y este hecho no hace más que alimentar la dinámica de desaceleración en la que nos encontramos inmersos: menor consumo, ergo disminución de ingresos para las empresas, ergo reducción de la inversión, etc. Un círculo vicioso donde los haya, sin duda. ¿Qué se puede hacer ante ello? A pie de calle, poco más que protestar mientras se intenta exprimir el presupuesto personal de la manera más eficaz posible. Así, aquellos que más allá de vivir en esta mecánica de la austeridad que se nos impone quieren deleitarse con algún capricho o algo de ocio les queda poco más que recurrir al ingenio o a las plataformas de ofertas online que en los últimos tiempos han proliferado en la red. Descuentos.com, por ejemplo, permite lograr hasta un 80% de descuento en productos o actividades de todo tipo con el único requisito de conseguir un número de compradores mínimo para que pueda hacerse efectiva la oferta. Una sabia receta, sí señor. Porque con los tiempos que corren, reunir a un grupo de personas con el objetivo en común de compatibilizar ahorro y disfrute no debe resultar nada complicado.

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