El acceso norte al puerto, descartado por su alto coste

No parecía muy realista mantener el proyecto de construcción del acceso norte al puerto de Valencia, que contemplaba un túnel valorado en 800 millones de euros que atravesaba los barrios del Cabanyal y Canyamelar, en estos tiempos de vacas flacas.

Ya parecía un proyecto inasumible para la Conselleria de Infraestructuras cuando el entonces conseller, José Ramón García Antón, decidió hacerse cargo de la obra, plasmado en un protocolo de carreteras en 2005 del que algunas no han llegado a ver la luz.

Siete años después, la actual consellera de Infraestructuras, Isabel Bonig, ha reconocido que el túnel es un proyecto inasumible por su alto coste. Fuentes de la Conselleria admitieron que se está estudiando junto con el Ministerio de Fomento propuestas alternativas al túnel que a lo largo de los años fue incrementando su coste de los 250 millones iniciales hasta alcanzar, en una última valoración realizada en 2009, los 800 millones de euros, debido a las medidas de seguridad que debían instalarse en el túnel para cumplir la normativa.

Reconocieron estas fuentes que el proyecto es demasiado costoso -su importe es similar a todo el tramo de Alta Velocidad entre Valencia y Castellón-, aunque estaba previsto para dar servicio a un puerto de Valencia que ya tiene lista su segunda ampliación y que cada año incrementa sus números. Sin embargo, es cierto que con la crisis económica la única conexión con el puerto, la V-30, ya no está tan saturada, y que, además, las políticas actuales apuestan por primar el ferrocarril frente a la carretera.

Después de que García Antón se comprometiera a construir este acceso, su sucesor en el cargo, Mario Flores, pidió en repetidas ocasiones al Ministerio de Fomento compartir el coste del proyecto, ya que se trataba de una obra que permitía el acceso a un puerto de interés general del Estado. Además, la Conselleria de Infraestructuras decidió comenzar las obras de la primera fase de este acceso, el que discurría en superficie y tenía un coste mucho menor, de poco más de 14 millones de euros. De momento, está acabado el tramo que permite dar salida a los vehículos desde Serrería hacia la V-21, la carretera de Barcelona, a la altura de Port Saplaya.

Los vecinos del Cabanyal se mostraron ayer muy satisfechos con el descarte de un túnel al que se habían opuesto desde el principio. También los vecinos de Port Saplaya y la Patacona valoraron el descarte de un túnel que hubiera permitido el paso a pocos metros de sus viviendas de vehículos de gran tonelaje. De momento, mientras no se haga un acceso al puerto de Valencia, los camiones no pueden circular por el tramo ya acabado.

Fuentes de la Conselleria de Infraestructuras no concretaron cuál puede ser la alternativa al túnel, en una zona urbana completamente consolidada y con un valor histórico importante. El proyecto contemplaba incluso un túnel que salvaba el canal de la dársena, lo que encarecía las obras hasta convertirlas en inasumibles.

 

VLCRADIO | Redacción

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