El año que vivirán peligrosamente

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Por RAFAEL TORRES. Columnista.

Como el tigre al probar, al conocer por primera vez, la sangre, así los españoles alucinan al haber conocido las verdaderas causas y los rostros de su ruina y probado sus espantosas consecuencias, pero, a diferencia del tigre, parecen resueltos a no probarlas más, o a intentarlo firmemente siquiera.

Pero así como hay un tigre anterior y otro posterior a esa degustación transcendente, también hay una sociedad española, la que alumbra 2015, posterior al golpe salvaje, no sólo económico, que ha padecido, y quienes se lo han propinado son los que vivirán éste año peligrosamente.

Nosotros, esos que algunos llaman “la gente”, ya vivíamos peligrosamente desde hace siglos, milenios, en España, siempre a merced de las sevicias, el saqueo y las humillaciones de quienes históricamente, por la fuerza, se la han venido apropiando, pero todo indica que ahora es a estos a los que toca vivir peligrosamente. Y no se trata del coco de Podemos, que, a fin de cuentas, es un partido reformista que se plegará al pragmatismo del que, por lo demás, viene haciendo gala aún antes de haber tocado el pelo del Poder, sino del asco profundo, mayoritario, transversal, insoslayable, que se ha instalado en las tripas y en la conciencia de las personas. Como cuando el tigre liba por primera vez el crúor, ya no hay vuelta atrás.

Los pocos políticos y empresarios ladrones que están ya entre rejas no son sino la avanzadilla de los que traspondrán el rastrillo en el año que empieza. Las víctimas de sus sirlas, de sus allanamientos, de sus estafas, de sus expolios, de sus butrones y de sus escalos quieren, necesitan, verlos ahí, a la sombra, no sin antes haber registrado minuciosamente sus bolsillos, sus mansiones y sus cuentas secretas hasta encontrar el último céntimo que nos robaron. Quienes le han quitado el pan a los niños, el ahorro a los ancianos, el futuro a los jóvenes, la cultura al pueblo, la casa al empleado y a todos la dignidad, vivirán éste año, incluso al margen de las muchas elecciones que lo salpican, peligrosamente.

Se dice en el Corán que Dios creó al gato para que el hombre pudiera acariciar al tigre. No para azotarlo. Éramos gatos, pero con la injusticia y el maltrato llevados al extremo, nos empiezan a salir rayas, zarpas y unos colmillos desgarradores.

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