El Belén de Canet de Berenguer

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ONDA3.COM|José S. Murgui.- Ya se acaban las fiestas navideñas, ya estamos inmersos casi en rebajas y en otras tareas… ya solos e escuchan mensajes relacionados con la venida de los Reyes Magos. Pero hay lugares que aún queda la esencia íntima de la Navidad.

Canet, ciudad turística, populosa, cargada de modernidad de chiringuitos, pubs, locales y limpias playas, nos ofrece en el corazón de la ciudad un acogedor momento para encontrase con la Navidad. Es el Belén que año tras año realiza, diseña, ejecuta y precisa Ramón Fernández, el hombre sencillo y generoso que lleva a su pueblo dentro de la sangre que corre por sus venas, porque de no ser así, esas monumentales y maravillosas obras de arte no se podrían hacer.

Canet abre sus puertas generosas a todos aquellos visitantes y turistas de invierno que quieran ver de primera mano esa joya que a mí personalmente me ha impresionado. No solo contemplamos el Misterio de la Navidad, podemos ver desde la huida a Egipto, el Palacio de Herodes, o las grutas de los pastores, hasta todos los oficios imaginables con personajes en acción, así como las tareas de la vida local, escenas geográficas o como sale el sol o aparece la luna… escenas de día y de noche.

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Por eso hago esta invitación, no solo se merece Canet ver el Monumental Belén, se lo merece ese hombre de corazón generoso que desde el mes de noviembre del año pasado ha estado velando para representar ante sus paisanos el nacimiento del hijo de Dios.

Ramón no eres un anonimato: eres la historia viva de Canet, eres el arte representado en un Belén de más de cincuenta metros cuadrados, y eres la garantía de la historia, porque gracias a hombres como tú, las costumbres no se pierden en los pueblos.

Canet es historia, Canet estos días representa la historia que celebramos desde hace más de dos mil años, pero en esta ocasión no está escrita ni con letras de plata ni de oro, está escrita con la paciencia constructiva de un hombre que ha dedicado las horas de su vida a hacer presente la Navidad.

Merece la pena ir a Canet… merece la pena pasar una tarde contemplando, dejándose  empapar de la belleza y del trabajo, y sobre todo merece la pena con toda sencillez, felicitar al artista a Ramón Fernández, buen amigo y mejor persona, porque esa felicitación es la mejor paga que puede recibir su amante corazón.

Enhorabuena Canet, enhorabuena RAMÓN.

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