El brío de la Cruz en la Gran Fiesta de Moros y Cristianos de Alcoy

Las tropas cristianas irrumpieron ayer en Alcoy con un espectacular desfile, que deslumbró a las miles de personas que se congregaron en el casco antiguo de la ciudad para presenciar los actos más vistosos y coloristas de la tradicional trilogía festera, las Entradas.
Cides y Maseros lucieron sus mejores galas, ostentando la Capitanía y Alferecía respectivamente, acompañados por un sol radiante y el aplauso de un público totalmente entregado y emocionado.
Alcoy amanecía ayer completamente copado de sillas y asientos en tribunas, alrededor de 17.000, que fueron colocados a lo largo de toda la noche anterior para que el público pudiera presenciar horas más tarde los actos del día más grande, el de las Entradas, donde desfilaron alrededor de 10.000 personas entre festeros, bailarinas y boatos, así como más de sesenta corporaciones musicales.
Más de 300 profesionales del ámbito informativo cubrieron los desfiles, incluso un equipo de América TV de Argentina y otro de la agencia Ugotaweb de Miami presenciaron las Entradas. Además, por su coincidencia en domingo, la afluencia de público fue masiva. Turistas extranjeros y de toda la geografía española, además de 500 personas de los programas del Imserso, se desplazaron hasta la ciudad para vivir la espectacularidad de la fiesta. También estuvieron presentes una quincena de touroperadores rusos aprovechando su estancia en la provincia de Alicante durante toda la semana.
Con todo, la jornada comenzó con una misa para los festeros en la parroquia de Santa María, como conmemoración de la que en 1276 celebró Mossén Torregrossa previo al ataque sarraceno. Después del toque del alba y rezo del Ave María, fue izada la enseña de la Cruz en el Castillo para dar comienzo a la primera Diana, desfile en el que cada una de las 28 filaes de la ciudad está representada por una escuadra con diez festeros y su cabo, y va acompañada por su banda de música.
Ya a las 10.30 horas arrancó desde El Partidor el acto central del día de la mano de las tropas cristianas. Un espectacular desfile de los Campeones de la Cruz, cuyos máximos protagonistas en esta ocasión fueron los festeros y miembros de los boatos de las filaes Cides y Maseros, que ostentan la Capitanía y Alferecía respectivamente.
Tras el popular Avant l’Entrà, la comitiva del capitán, encarnado este año por José Jorge García, comenzó a desfilar por un abarrotado casco antiguo. Los caballos, heráldicas y carrozas del monumento del Cid de Burgos y de las Torres, así como los grupos de dolçaines y metal, de mercenarias, panaderas y un espectáculo de cetrería, dieron paso al gran protagonista, el capitán, que lució un elegante y guerrero traje con tonos dorados y negros diseñado por José Moiña, al igual que el resto de su boato.
A lo largo del multitudinario séquito de los Cides, destacó la participación de más de 200 miembros del grupo de Pendones Históricos del Reino de León, así como una espectacular escuadra especial, con mucho metal y tonos granates, y que desfiló con un dispositivo de geolocalización. La tecnología utilizada permitió conocer en tiempo real dónde se encontraba la persona que portaba el aparato, por lo que cualquiera pudo saber, a través de Internet (ordenador o dispositivo móvil), en qué tramo del recorrido de las Entradas por el centro histórico alcoyano estaba desfilando esta formación festera. Los interesados también pudieron ir viendo en tiempo real cómo avanzaba y qué había tardado en recorrer realmente cada tramo.
Este programa también se convirtió en un instrumento para la promoción económica de la ciudad, ya que los establecimientos hosteleros del recorrido estaban reflejados en la plataforma y todos pudieron consultar sus ofertas y recomendaciones.
A continuación le siguieron las filaes Asturianos, Andaluces, Aragonesos, Alcodianos, Cruzados, Muntanyesos, Tomasinas (con traje especial diseñado por David Blasco por ser la Filà del Mig), Navarros, Almogávares, Mozárabes, Vascos y Guzmanes. Tras ellos, la heráldica de los Maseros anunció la llegada del alférez cristiano, José Luis Giner, que lució un traje que combinó la tradición con la elegancia, y que fue diseñado por Juan Climent. En su séquito destacó la participación del vistoso ballet de Carmina Nadal y la espectacular escuadra especial con su cabo batidor.
El sol acompañó durante prácticamente toda la mañana a los campeones de la Cruz, que ofrecieron un elegante y guerrero desfile ante un público incondicional y totalmente entregado con la fiesta.
VLCRADIO | Redacción

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