El Carmen recupera su color

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El Carmen, barrio donde antaño se cocinaba el arte más creativo de Valencia, intenta recuperarse de la marcha de vecinos y el perjuicio de ser considerado sólo un lugar donde tomar una copa.

Y lo hace con iniciativas como la del fotógrafo Luis Montolio, cuyas obras pueden contemplarse en las paredes medianeras de algunas fincas de esta parte de Ciutat Vella. La última que ha colocado es un autorretrato de 7,5 metros de altura en un edificio de la calle Beneficencia.

La imagen es una representación de un personaje del fallecido Freddie Mercury en un videoclip, vestido de mujer y pasando una aspiradora por la casa. Montolio se ríe de la pose canalla y con fuerte carga sexual, para asegurar que él antes era «muy tímido, con mucha vergüenza» e insinuar que la escena es un paso más en la evolución de su personalidad desde la niñez.

Para la imagen ha buscado un solar degradado, rodeado por los restos de una fachada y justo enfrente de la explanada de la fallida ampliación del IVAM. Al igual que el resto de obras suyas repartidas por el Carmen, lo ha logrado a través de acuerdos con los propietarios de las fincas. En este caso, la lona ha sido financiada por un amigo empresario, Javier Murguia.

Montolio ya tiene experiencia en este tipo de exposiciones. Primero fue una representación del hombre vitrubiano en la calle Na Jordana, para después pasar a una de sus fotografías más reconocidas, el guerrero que se alza en una medianera junto al mercado de Mossén Sorell.

Después siguió con una vecina ilustre del Carmen, la fallecida bailarina Olga Poliakoff, para seguir con Víctor, en una de las fotografías más simpáticas de la serie, al colocar a este vecino sentado detrás de un montón de escombros. Justo delante de la lona, un cartel prohíbe tirarlos.

El guerrero ya ha comenzado a ser decorado por los grafiteros, que llegan sin dificultad a la parte baja de la imagen. «No tengo problemas, es la ley de la calle», precisa Montolio, quien habla de otro grafiti situado delante de su autorretrato, una Julieta oriental que espera a Romeo en el balcón.

Otro proyecto en el que está embarcado el fotógrafo es la intervención en un solar que recae a la calle Alta, donde 15 vecinos han aportado 50 euros cada uno para invertirlos en un pequeño jardín. «Hemos conseguido que un vivero nos dejara precios fantásticos», asegura, para detallar los sacos de tierra que han esparcido, los árboles plantados y los maceteros. En esa parcela hay otra de sus fotografías, un hombre oliendo unas flores. También hay otras en una experiencia que pretende convertir un solar abandonado en un pequeño bosque urbano.

ESMASACTUAL/Redaccion

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