El festival Raks, con artistas como Ali Khattab, acerca la cultura árabe a la ciudad de Madrid

El Raks Madrid surge de una historia de amor. Eric Godfroid es un apasionado de la música árabe. Este ingeniero belga, de 39 años, descubrió los ritmos orientales cuando se trasladó a El Cairo para trabajar en las obras del metro.

Durante su estancia, se enamoró de Julia Salmerón, conocida como Nesma, una bailarina española de danza oriental con una amplia carrera en la música oriental y el folclore egipcio. Pronto abandonó la ingeniería y se dedicó a la producción musical, junto a su esposa. En 2005 le propuso a Nesma, fundadora del centro de raks (danza en árabe) Al-Andalus, un nuevo proyecto: la creación de un festival internacional de danza y música árabe que sea un lugar de encuentro entre creadores, profesionales y aficionados.

Así empezó el festival Raks Madrid, organizado por Al-Andalus, y que este mes de julio celebra su cuarta edición. Godfroid es el productor ejecutivo y Nesma se encarga de la dirección artística. Del 6 al 10 de julio, un total de 20 músicos, 50 bailarines y 18 profesores acercarán la cultura oriental a la capital.

Por el día se impartirán 34 talleres de baile y de historia de la música árabe en el hotel Tryp Atocha que contarán, entre otros, con Mahmud Reda, de 81 años, considerado el padre de la danza árabe en escena. “Ya hay 150 alumnos inscritos de diferentes nacionalidades: japoneses, coreanos e incluso noruegos”, asegura Godfroid. Y por las noches los conciertos y los espectáculos de danza serán los protagonistas en el escenario del teatro Häagen-Dazs Calderón. El viernes el flamenco y la música oriental se darán la mano a través de la guitarra de Ali Khattab, un artista egipcio de 34 años. Es el mejor ejemplo de esta fusión. “A los diez años me encontré en casa unas casetes de Paco de Lucía, le compré a mi hermano una guitarra y aprendí a tocarla solo”. A los 18, viajó por primera vez a Jerez de la Frontera para empaparse de la cultura flamenca y, desde entonces, su pasión por España le obliga a visitar el país muy asiduamente. En su primer disco, producido por el fallecido Mario Pacheco el año pasado, Khattab toca varios palos del flamenco: la soleá, la seguiriya, la taranta y los tangos. Siente esta música desde dentro; se emociona en cada punteo. Su música es instrumental pero no descarta contar con alguna voz en sus próximos trabajos y, puestos a soñar, le encantaría que la bailaora Eva Yerbabuena se animara con sus soleás. Se ofrece a tocar uno de sus temas. Al escucharlo, Godfroid no puede evitar emocionarse. “Guío mi trabajo por los sentimientos”. Y se nota.

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