El historiador Vicente Cárcel desvela agradecimientos de presos politicos condenados a muerte a monseñor Olaechea por salvarles la vida

El sacerdote e historiador valenciano Vicente Cárcel ha publi-cado por primera vez las cartas de agradecimiento de cientos de condenados a muerte, en su mayoría por razones políticas, a monseñor Marcelino Olaechea(Baracaldo, 1888 – Valencia, octubre de 1972), arzobispo de Valencia de 1946 a 1966, por salvarles la vida cuando era titular de la diócesis navarra.

Monseñor Marcelino Olaechea, que fue obispo de Pamplona de 1935 a 1946, se centró en la reconciliación del pueblo navarro dividido por la Guerra Civil, según publica en su último número el Semanario Diocesano PARAULA, ante la próxima celebración del 40 aniversario de la muerte del prelado.

Al término de la guerra, numerosos familiares de los presos de toda España condenados a muerte en la Prisión Fortaleza de San Cristóbal, situada en Pamplona, acudieron al Obispado para pedir la intercesión de monseñor Olaechea ante las autoridades. “La noticia de la buena acogida que recibían los familiares se extendió por todo el país y aumentó el número de visi-tantes que el Obispo recibía personalmente”, según publica Vicente Cárcel en el semanario, que asegura sobre esa labor “en favor de miles de detenidos políticos”, que la realizó “de for-ma tan callada que hoy es casi desconocida”.

Entre los documentos que el historiador valenciano ha recuperado destaca una carta enviada por un preso en la que agradece a monseñor Olaechea su intercesión ante diversos condenados a muerte. Según expresa, “la doble losa de la doble condena que ninguna fuerza material podía remover, ha sido levantada por la fuerza espiritual del amor cristiano, del amor humano de Vuestra Ilustrísima”.

Otro de los documentos recuperados es un texto que uno de los capellanes del Fuerte de San Cristóbal dirigió al obispo de Pamplona pidiéndole que intercediera ante el general Franco en favor de los más de 2.000 reclusos políticos condenados a penas de 30 años. “ Por Dios y por España, señor Obispo intervenga en este problema. ¿No le parece que podían poner a todos los que no están manchados en sangre en libertad atenuada?”, pide el capellán en la carta.

Así, monseñor Olaechea envió una carta al general Franco intercediendo por estos 2.000 reclusos en la que afirmaba que “hay presos buenos, centenares de hombres que ni tienen manos manchadas en sangre ni han envenenado al pueblo y que tienen revisada favorablemente su causa y esperan la ratificación del fallo”.

Igualmente, el historiador Vicente Cárcel ha recuperado el mensaje de agradecimiento en nombre de los dos mil presos políticos liberados gracias a la intercesión del prelado en el que le reconocen “tanta ayuda moral y material y tanto consuelo y socorro”.

EML|AVAN|RED

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