El ‘Hombre de Altamura” (Italia) proporciona el ADN más antiguo de un neandertal

i testi dell'uomo di Altamura

Noticias ONDA3 | Canal Investigación.- El estudio de la evolución humana se enriquece con nuevos elementos gracias a los últimos análisis llevados a cabo sobre el esqueleto fósil conocido como “Hombre de Altamura”, descubierto en 1993 en el interior del sistema kárstico de Lamalunga, en la Alta Murgia, Plugia, Italia.

En 2009, un proyecto elaborado por un equipo interdisciplinario, y coordinado por Giorgio Manzi  de la Universidad Sapienza de Roma, y David Caramelli de la Universidad de Florencia, en colaboración con las autoridades locales y la Superintendencia de Arqueología de Puglia, puso en marcha un nuevo ciclo de investigación que ha producido información científica de gran interés, la cual se publica hoy en la prestigiosa revista American Journal of Human Evolution.

Según este estudio, el esqueleto fósil de Altamura, todavía atrapado entre formaciones de calcita, presenta características morfológicas y paleogeneticas que lo identifican como perteneciente a la especie Homo neanderthalensis.

Por otra parte, la misma investigación lo coloca cronológicamente en el intervalo final del Pleistoceno medio, entre 172.000 y 130.000 años atrás, por lo tanto, en una fase antigua de la existencia de esta antigua especie humana extinta.

A través del uso de metodologías innovadoras y tecnología avanzada, el equipo de investigación ha podido retirar de la cueva (en condiciones de máxima seguridad y esterilidad absoluta) una porción de hueso humano representado por un fragmento del omóplato. Aunque supone sólo una pequeña parte del esqueleto, el cual permanece todavía atrapado en la cueva, la información que ha sido capaz de revelar es de extremada importancia científica.

Tanto la morfología de la superficie articular, como el análisis de ADN extraído del hueso, han confirmado que, de hecho, el “Hombre de Altamura” era un neandertal, la especie que vivió en toda Europa hace entre 200.000 y 40.000 años.

”El análisis de ADN -explica Giorgio Manzi- apenas ha comenzado, pero ya nos da información importante, por ejemplo, confirma que el ‘Hombre de Altamura’ es un neandertal muy arcaico, y esto explica algunas de las características del esqueleto como la estructura ósea de la cara que es típica de un neandertal, a diferencia del cráneo, más arcaico”.

La datación realizada sobre la muestra, y sobre varios fragmentos de estalactitas con la técnica de Uranio-Torio, indica que el sistema kárstico de Lamalunga comenzó a estar activo antes de 189.000 años atrás y que las formaciones de calcita estratificada en las rocas y en el esqueleto humano comenzaron a depositarse hace entre 172.000 y 130.000 años, en el apogeo de la penúltima glaciación del Cuaternario.

Aunque existen en Europa y Oriente Próximo diversas muestras de fósiles relacionados con el Homo neanderthalensis, ninguna puede igualar por grado de integridad y estado de conservación el hallazgo de Puglia. Además, los resultados del análisis paleogenético han registrado la presencia de ADN endógeno, si bien altamente fragmentado. Estos primeros datos genéticos permiten, entre otros, considerar el esqueleto de Altamura como el neandertal más antiguo del que se ha extraído frafmentos de material genético (ADN mitocondrial), y, por lo tanto, es un excelente candidato -de gran interés- para el análisis genómico.

“El ‘Hombre de Altamura’ representa una formidable riqueza para el territorio de la Alta Murgia, el cual ya es rico en tesoros fósiles (como el rastro de huellas de dinosaurios del Cretácico tardío en las inmediaciones). Hay mucho que aprender de tal hallazgo humano. La esperanza en el futuro cercano es que este esqueleto fósil pueda ser el foco de una combinación virtuosa entre la investigación científica, la protección del patrimonio y su plena valoración”, dijo Giorgio Manzi.

El ‘Hombre de Altamura’ fue descubierto el 3 de octubre de 1993 en la cueva de Lamalunga, cerca de la Alta Murgia, en Puglia, por un grupo de espeleólogos del CARS (grupo de espeleología Altamura), los cuales lo llevaron al conocimiento de la comunidad científica, junto con investigadores de la Universidad de Bari. Es un auténtico tesoro paleontológico.

Se trata de un hombre prehistórico que se cayó, hace 150.000 años, en un pozo natural donde murió de inanición. Gotas de caliza lo han cubierto a lo largo de los años y lo han protegido hasta hoy. Tales restos humanos fueron encontrados al final de un estrecha galería de la cueva, en la esquina de una pequeña cavidad situada entre el pavimento y la pared del fondo, constituida por una potente cortina de estalactitas. Las diversas partes del esqueleto se distribuyen sobre un área alargada y estrecha y cubierta por un revestimiento calcáreo que a menudo adopta el aspecto de formaciones coraliformes. El cráneo aparece boca abajo y parcialmente inclinado a la izquierda, donde es claramente visible gran parte de la cara, órbitas y parte neural del cráneo.

 

 

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