El Madrid conquista el Palau y emerge en campeón

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Noticias ONDA3 | Redacción.- Un año perfecto, sin mácula. Es lo que certificó el Madrid en el Palau en un partido que tuvo al mejor Barça de la final, pero al Madrid más dominante de los útimos años para impedir que los azulgrana, siquiera, soñase con el milagro.

El Madrid ha ganado esta Liga porque ha sido el mejor. La final, en la que se esperaba mucha más resistencia por parte de los azulgrana, la ha dominado de principio a fin, para no dejar dudas de que este era un año blanco, 85-90.

La salida de esta tercera batalla tenía ciertos ingredientes desconocidos en esta final. La primera, esa falta de Tomic en el salto inicial, algo tan inusual como innecesario.

Pero una vez superada la jugada más bizarra, tiempo para la igualdad, la que se echó de menos sobre todo en el segundo partido, para encontrar a los dos equipos empatados a 17 puntos cuando el primer cuarto ya había expirado.

En ese instante el Barcelona ya sabía que tenía que sujetarse en el juego de Tomic. Llevaba 12 de los 17 puntos de su equipo. La mala noticia para los locales es que, cuando Tomic se sale contra el Madrid…el Barça pierde.

Eso parecía que iba a ocurrir cuando entró en escena el segundo cuarto. Sinfonía blanca para colocar un 17-31 de parcial que empezaba a dejar claro que los blancos no querían alargar la serie, 34-48 al descanso.

Los blancos repartían tareas con casi todos los jugadores aportando, en los azulgrana mientras Tomic ya lucía un 20 de valoración, jugadores como Abrines, Huertas, Hezonja y Thomas valoraban en negativo. Poco arsenal.

Todo cambió tras el descanso. En realidad cambió tras una jugada que podría haber sentenciado la final. Con 14 para los blancos Llull ejecutó un triple que, de haber entrado, hubiera hecho mucho daño a los locales. Falló y lo que ocurrió a continuación fue un cambio de rumbo extraordinario.

Desde ese momento y hasta seis segundos antes del final del cuarto, el Barça engarza los mejores momentos de la final. Varios triples de Abrines y Doellman y, sobre todo, anotar en casi cada posesión les coloca por delante en el marcador, primero 64-62 y luego 67-62 para culminar un parcial de 16-0- El Madrid zozobraba por primera vez en la final. Se habían cambiado los papeles.

Pero llegó el ‘Chacho’ para lograr, probablemente, una canasta crucial, un triple muy alejado sobre la bocina que situaba al Madrid y daba un golpe moral a sus compañeros, más que a los rivales.

Así, el cuarto periodo devolvió al mejor Madrid y al Barcelona que no ha sabido defender con eficacia el mortal perímetro blanco. Salió Jaycee Carroll y se acabó el partido.

Pablo Laso puede presumir de haber ganado la Liga en el Palau en el último cuarto con su segunda unidad: Chacho, Carroll, Slaughter, Nocioni, Rivers… Ni siquiera necesitó en pista a Rudy, Felipe o Llull, al final elegido MVP de la final. Una demostración del equilibrio de esta plantilla, única explicación de cómo un equipo ha podido ganar cuatro títulos en el espacio de nueve meses.

El Madrid transformó el Palau Blaugrana en el Palacio Blanco. Acabó en el centro de la pista, recibiendo su trofeo de campeón para cerrar el año perfecto. Es posible que pasen otros 40 años antes de ver a un equipo ganar todo lo posible en una temporada. O quizá no vuelva a ocurrir nunca.

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