El Mundial no se decidirá en Austin

Abu Dhabi fue, probablemente, uno de los mejores episodios en la Fórmula 1 de los últimos años. No faltó de nada. Adelantamientos, coches de seguridad y máxima tensión entre los favoritos al título, Alonso y Vettel.

Una estampa inolvidable donde quedó claro que el alemán tiene el mejor monoplaza y que Fernando tiene unas manos a la altura del prestigio de Ferrari. Toda una exhibición de ambos para darle un poco más de chispa si cabe a un Mundial candente al que aún le quedan dos peldaños de pasión extrema: Austin y Brasil.

No lo creo así. El podio final sirvió para darle un poco más de grandeza a este gran campeonato que estamos disfrutando. Tanto Alonso como Vettel pueden estar satisfechos. Fernando porque hizo mucho más de lo que se podía esperar tras una discreta plaza en la parrilla -sexta-.

Recortó tres puntos y nadie puede asegurar que habrá campeón en Austin. Sebastian porque vivió uno de esos días con los que todo piloto sueña. La suerte, en forma de coches de seguridad, también le acompañó y salvó un ‘bola de partido’ con temple y extrema calidad.

Sin duda. Sobre todo porque estaba en juego el campeonato del mundo. La presión y ansiedad eran máximas y él supo gestionarlas con maestría. No está al alcance de cualquiera escalar 21 posiciones y salir indemne en el intento. Situaciones límite que no todos los pilotos son capaces de superar con nota. La máquina que conduce es la mejor herramienta del Mundial y eso también jugó a su favor.

En su adelantamiento a Jenson Button se pudo ver la solvencia de dos pilotos con mucha cabeza. En el mismo lugar hubo previamente dos situaciones que terminaron con ‘safety’. Ambos sabían lo que se jugaban en el adelantamiento. Una gestión colosal.

Alonso tendrá acceso al tricampeonato si se producen situaciones excepcionales como la que sucedió el pasado sábado. Carreras en mojado o errores propios de Red Bull. No hay que olvidar que la F1 es un campeonato de ingenieros, donde los pilotos son importantes pero no decisivos. Y en este campeonato el ganador claro es Adrian Newey, que además tiene el privilegio de contar con las manos excepcionales de Vettel. Si algo extraño pasase en Austin o Interlagos, Alonso lo sabrá aprovechar.

Si Kimi está tercero del Mundial con un Lotus es porque tiene condiciones muy similares a las de Alonso y Vettel. Son tres de los pilotos más completos y estables del Mundial. Volantes excepcionales. Apenas cometen errores y su porcentaje de fallos es el menor de la F1. Son los que menos se equivocan. Raikkonen dio toda una lección en Abu Dhabi y lanzó un aviso de que con un coche capaz puede complicar la vida a cualquiera. Se lo merece por su trayectoria genial tras su regreso a la elite.

Ante todo fortuna. La F1 es un deporte mecánico y la mecánica a veces juega malas pasadas. Es una lástima que le haya tocado a él porque se presumía que sería el ganador. Dominó la crono sin oposición e hizo lo mismo en carrera durante las vueltas que aguantó en pie su McLaren. Algunas veces los motores se rompen. No hay nadie exento y eso mismo le puede ocurrir en Austin o Sao Paulo a cualquiera de los que luchan por el Mundial.

ESMASACTUAL|Agencias

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