El Peset demuestra la eficacia a largo plazo de una intervención mínimamente invasiva para prevenir infartos cerebrales

hospital-peset--647x300La Unidad de Radiología Intervencionista del Hospital Universitario Doctor Peset ha realizado un estudio para evaluar la seguridad y eficacia a largo plazo de la colocación de stents (especie de mallas cilíndricas) en el interior de la arteria carótida en pacientes que presentan una estrechez (estenosis) en alguna de estas arterias superior al 70% y, por tanto, tienen un elevado riesgo de sufrir un infarto cerebral o ictus, una patología que afecta al año a casi 9.000 valencianos y que es la primera causa de muerte en mujeres y la segunda en hombres.El estudio, que ha obtenido el segundo premio del último Congreso Nacional de la Sociedad Española de Radiología Vascular e Intervencionista y ha sido dirigido por las doctoras Elisabetta Casula y Elena Lonjedo, ha analizado el resultado de los stent carotídeos a los tres años de la intervención en un total de 256 pacientes intervenidos en el Hospital Universitario Doctor Peset entre 2002 y 2009 (año de corte para poder estudiar su evolución a tres años).

Gracias a este estudio se ha podido demostrar la seguridad de este sistema a largo plazo ya que, una vez pasados tres años, las arterias carótidas intervenidas presentaban una buena permeabilidad en el 91,4% de los pacientes y, por tanto, el flujo sanguíneo al cerebro era el adecuado. Además, en los años estudiados, sólo se presentaron complicaciones graves en las 24 horas siguientes a la intervención en 4 pacientes.

Pioneros en la Comunitat

Precisamente, el Hospital Universitario Doctor Peset fue pionero en la Comunitat Valenciana al empezar a utilizar esta técnica en 2001 para prevenir el infarto cerebral en pacientes con estrecheces y obstrucciones de carótida. Desde entonces, la Unidad de Radiología Intervencionista de este hospital público coloca más de 45 stents carotídeos al año con excelentes resultados y es una de las unidades con más experiencia en este procedimiento.

Esta intervención se realiza utilizando técnicas mínimamente invasivas que permiten que el paciente regrese a su casa a las 24 horas de la colocación del stent y que hacen que sea la opción más adecuada en pacientes de alto riesgo que ya han sufrido accidentes isquémicos múltiples y que no pueden optar por la cirugía convencional para desobstruir la arteria y prevenir un nuevo ictus.

Para colocar el stent se accede a la zona obstruida desde la arteria femoral (en la ingle) utilizando un catéter guía. Una vez allí, ayudados por un balón de angioplastia se dilata la arteria carótida y se limpia la placa de ateroma. Por último, se coloca un stent carotídeo autoexplandible de 3×7 milímetros con forma de malla cilíndrica, compuesto por una aleación de cromo y cobalto, que se fija a la pared de la arteria y evita que vuelva a estrecharse.

Las arterias carótidas son las encargadas de enviar sangre oxigenada proveniente del corazón al cerebro. El proceso degenerativo de estas arterias (especialmente en el lugar en que se bifurcan en el cuello) provoca la formación de placas de ateroma (acumulación de colesterol, calcio y otras grasas) en la pared de las carótidas, un fenómeno que hace que el flujo de sangre que va al cerebro vaya disminuyendo conforme aumenta la obstrucción de las arterias.

Además de la oclusión arterial, también existe el riesgo de que se desprendan fragmentos de estas placas que obstruyan otras arterias pequeñas y ocasionen ataques isquémicos pasajeros y derrames cerebrales. Todos estos procesos se ven agravados por la hipertensión arterial (presente en el 67% de los casos estudiados), el colesterol alto (un 65% de los pacientes del estudio tenía dislipemia), el tabaquismo (un 49%) o la diabetes mellitus (un 38% de los pacientes era diabético).

El género masculino y la edad avanzada son otros factores de riesgo para la estenosis de carótida. De hecho, de los pacientes estudiados en el Hospital Universitario Doctor Peset, un 76% eran hombres y la edad media era de 70 años.

La mayoría de ellos presentaba grandes obstrucciones de la arteria carótida. Así, en 101 pacientes (el 39,5%) la estrechez era de más del 90% y en 142 pacientes (el 55,5%) estaba entre el 70 y el 90%. Además, se trataba de pacientes complejos, puesto que un 88% había tenido ya un accidente cerebrovascular previo, el 23% tenía cardiopatía isquémica y el 26% enfermedad carotídea bilateral, que precisó una doble intervención en momentos distintos.

 

ONDA3.COM|Redacción

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