El traje de Pepita llega con secretos

La familia Crespo Samper ha cedido el traje de fallera de Pepita Samper con el que fue proclamada “Señorita de España” en 1929, al Museo de la Ciudad, en el que se encuentra la exposición “El traje de valenciana. Evolución”.

Esta donación por parte de los descendientes de la primera Fallera Mayor es una medida para que “el nombre de Pepita Samper no desaparezca de la historia y la tradición”, señaló la concejala de Cultura, María Irene Beneyto, que la calificó como “ejemplo de la mujer valenciana” .

La indumentarista María Victoria Liceras resaltó “el valor material”, además de la carga afectiva por parte de la familia. “Cada metro de tela está valorado en 6.000 euros por ser de seda”, argumentó la experta, y eso sin contar “la manteleta, el delantal y la confección del vestido”.

La viuda de Filiberto Crespo, hijo de la “Señorita de España”, Edith Luche, participó en el acto en representación de la familia. La nuera de Pepita Samper recalcó que tanto su marido como su suegra “estarían orgullosos” de que el traje estuviera conservado “para la admiración de todos los valencianos”. La heredera contó que “la vestimenta estaba guardada, extendida, en una cómoda”, y que decidieron donarla al museo por ser un lugar “donde se aprecie y disfrute, no un cajón”.

Se ha adelantado la donación para que el 14 de julio, “la noche de los museos abiertos, pueda verlo mucha gente” y entonces puedan apreciar la verdadera esencia de la “cultura valenciana”.

La indumentarista María Victoria Liceras asegura, tras su estudio, que el traje es “auténtico de la época”. La experta señala que se encuentra “en perfecto estado de conservación por el buen mantenimiento y cuidado” de la familia.
El juego de indumentaria que han cedido los herederos se compone de una falda con dos corpiños, y los zapatos y adornos “lo más fidedignos a las fotos tomadas en la época”, recalca María Victoria. Uno de los cuerpos es el de valenciana diseñado con la tela de seda de la falda, y ornamentado con una cinta amarilla en los contornos de la misma. Este corpiño tiene unas mangas postizas, es decir, unas afaroladas de batista blanca que se ciñen al brazo con una lazo amarillo y acaban con unas finas puntillas. El otro es uno de raso negro de manga larga con puntillas en los puños y una mantelata bordada en hilo de oro, a imitación de la moda del s. XIX.

La cesión ha revelado secretos desconocidos hasta entonces como que tiene “un trasero postizo que le da más volumen”, señala la indumentarista.

Al conjunto de la donación se ha añadido un objeto que esconde una historia asombrosa. Unos pequeños tacones plateados repujados en cuero con el emblema de la familia real en el empeine, que recibió Pepita Samper de Alfonso XII cuando se retiró del Certamen Internacional de Belleza de París por la muerte de su madre, María Cristina. A la vuelta a tierras españolas, le llegó una carta de agradecimiento junto a los tacones, del mismo número que la reina, y que nunca llegó a ponerse.

ESMASACTUAL/Redacción

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