El juego del optimismo positivista

optimismo-2014

Por Manuel J. Ibáñez Ferriol. Director de Contenidos Informativos del Grupo ONDA3.

Ser optimistas, es ver el vaso medio lleno, medio vacio. Siempre me ha gustado ésta frase: Nada es verdad o es mentira, es solo del color del cristal con que se mira. El juego del optimismo positivista, suele producirse después de una serie de fracasos, pero, ¿son ciertos o tan solo una mera ilusión?

Darse un tortazo en la vida, es algo muy positivo y gratificante. Eso si, cuando llevas ya mil, pues puede hasta resultar una carga dolorosa, pero la vida es sufrimiento, pena y un gran valle de lágrimas muy lastimero y doliente. Yo de las lágrimas me fío poco.

He llorado de verdad pocas veces en mi vida, porque quizás mi manera de ser o de sentirla, hace que llore hacia dentro, cosa que no es buena para la salud mental y física, pero cada uno somos como somos. Hay quien tiene la lágrima fácil. Los recuerdos, cuando afloran, y han sido altamente positivos, pueden ser causa de lágrimas, ya que el alma humana, está compuesta de sentimientos ancestrales.

Hay quien llora, para conseguir algo. Son los actores frustrados. Toda una serie de personas, que su única ilusión es ser fuertes, a base de las lágrimas de cocodrilo. Es una actitud vital: la lastima, causada por una representación trágica, posee un alto grado de sentimentalismo, y eso provoca la consecución del objetivo de la lágrima.

A veces llorar, nos ayuda a limpiar nuestros conductos ojivales. Puede ser, que sirva para sentirnos liberados de algo que nos puede angustiar.

Pero el positivismo optimista, no conoce de lágrimas ni de llantos y quebrantos. El ser que practica esta forma de ver la vida, transmite una serie de energías, que a los que se va encontrando, los anima y convierte a su causa. Es la persona de la “eterna sonrisa”. No es que se ría de la gente, se ríe de los males mundanos, los hace propios y exterioriza la sonrisa, queriéndonos indicar que no pasa nada, que estamos de paso, que todo lo que nos rodea es pasajero y por supuesto a la vida hay que sonreírle.

Por experiencia, sabemos que quienes son así, extrovertidos, pueden haber pasado por etapas de introversión muy fuertes, lo que les va a provocar un sentido racional de la vida y su existencia.

Sepamos poner en práctica el optimismo positivista, porque es la mejor forma de concebir nuestra vida, de forma ordenada, práctica y sobre todo, de no verla como un factor de condenación y fatalidad, sino como la mejor acción liberadora de todos y cada uno de nuestros males.

Hoy el ATICO DE LA COMUNICACIÓN, ha querido transformar su mensaje en algo positivo, que nos ayude a sobrellevar nuestra existencia, a veces bombardeada por esos “caracoles mastuerzos”, que solo ven en el odio y la venganza, su única forma de sentirse vitales. Seamos como las águilas, que vuelan siempre en la mas completa libertad, en un estado purificado y bellísimo, sobre todo al comprobar como aletean por los cielos haciéndose las auténticas reinas también de la tierra.

Que nuestros sentimientos vitales, se conviertan en esos momentos imprescindibles para ver las cosas con otro prisma, con otra realidad, con ese positivismo, que optimiza nuestra realidad existencial. VALE.

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