Els Peregrins de les Useres: rito y espiritualidad en el siglo XXI

El último viernes del mes de abril en la población de Les Useres (Castellón), tiene lugar esta tradicional peregrinación cuyos orígenes no se conocen a ciencia cierta.

Muchos estudios la remontan hacia el siglo XIV puesto que existen documentos escritos que atestiguan su existencia. Nacida, por tanto, en la época medieval esta peregrinación tiene como finalidad pedirle a Dios salud, paz y lluvia del cielo -da nobis salutem et pacem, et pluviam de caeli- para aliviar a estas tierras de la peste, las guerras y la sequía que por entonces eran frecuentes.

Así, fieles a esta tradición secular, doce peregrinos y el guía, con todo el personal que conforma esta peregrinación, salen de este pueblo del Alcalatén hasta la ermita de Sant Joan de Penyagolosa, recorriendo más de 35 kilometros a pie. Tres días antes de la salida, el pueblo y los peregrinos se reúnen en el templo parroquial para celebrar el Triduo en el que meditarán sobre diversos aspectos de la vida cristiana.

En orden de procesión por delante marchan les carregues y el personal de ayuda a la peregrinación (depositario, cocinero, aguador, etc.), les siguen les promeses, el peregrino guía, los 3 cantores portando una cruz y dos candelabros, el sacerdote que lleva siempre consigo una reliquia de San Juan Bautista, los 3 clavarios, el representante del ayuntamiento y, finalmente, los 12 peregrinos, que van en silencio durante toda la peregrinación rezando de vez en cuando el santo rosario. Durante la peregrinación los cantores van solicitando con sus melodías medievales las peticiones al cielo de aquellas tres gracias con profunda humildad “no somos dignos de que nos las concedas”.

El vestuario del peregrino se compone de un hábito morado parduzco con esclavina y cinturón de cuero negro ceñido a la cintura, sombrero de alas desmayadas o caídas, prominentes rosarios con cuentas de madera o huesos de aceituna, amuletos y la cruz al pecho o colgada en el lateral del cinturón, además caminan ayudados de bordones que acaban en forma redondeada y que a su vez, están coronados por una escarpia que sirve para colgar el sombrero en los momentos de descanso. El vestuario del guía es prácticamente similar, sólo destaca por llevar rosarios a ambos lados y un bordón que en su acabado troncocónico está agujereado de un lado a otro. El calzado es libre aunque se pide discreción.

La simbología de la peregrinación es similar a la del Vía Crucis, es decir, la procesión pretende representar a Jesucristo con sus doce apóstoles. Es una mezcla de valores cristianos con aspectos de otras épocas más ancestrales. En principio, el protagonismo le corresponde a los doce y su guía, que representan a Jesucristo y sus apóstoles; no obstante, el grueso principal lo componen dos grupos claramente diferenciados, uno compuesto por veintiún peregrinos y otro que integran las veinticinco cargas o animales que transportan la comida junto con los útiles imprescindibles para la marcha.

Sólo pueden ser peregrinos los hombres y esto cuentan que se debe a San Vicente Ferrer, al prohibir las peregrinaciones mixtas con el fin de evitar que se disparasen los deseos carnales de sus integrantes, en los momentos de ocio y esparcimiento. El sistema de elección de los peregrinos se hace por riguroso orden rotativo y siguiendo un criterio selectivo homogéneo, puesto que recorren todos los barrios y calles del pueblo, sin dejar ninguna casa sin visitar. La inscripción de los peregrinos se hace el cuarto domingo anterior a la celebración y comienza por la casa siguiente al último peregrino del año anterior, hasta conseguir los trece y algún reserva por si fallara alguno en el último momento. Con el tiempo todos los hombres pueden ser peregrinos con solo tener veintiún años y ser vecino de Useres, en cambio antiguamente se requería ser cabeza de familia y vecino del pueblo, para ser peregrino.

El único cargo que no es electivo es el de Depositari, prácticamente vitalicio, cargo que mantiene tradicionalmente una familia que se encarga del material, utillaje y guardarropía, así como de la composición anual de los peregrinos además de actuar de administrador. Cantor Mayor y Depositari son los dos cargos permanentes más importantes. Tres veces al año se efectúa la tradicional replegà entre las casas del pueblo y las masías más cercanas, en la época de la trilla, la vendimia y una semana antes de la peregrinación. La organización depende fundamentalmente de los Clavarios y de sus esposas, clavariesas, que recogen los donativos necesarios para cubrir las necesidades primarias de los peregrinos.

Forma parte de la comisión peregrina los cantores, elemento fundamental de la peregrinación, son tres, el mayor o primer que lleva la cruz y ocupa siempre la posición central, el segundo que se sitúa siempre delante o a la derecha del mayor y el tercero. Visten con roquete blanco sin mangas y sombrero negro de filtro, además llevan bastón. Normalmente, el cantor suele comenzar de número tres y es elegido por los otros cantores, además suele permanecer muchos años en la peregrinación. El papel del cantor mayor es el más importante puesto que dirige los cantos, es el maestro de las ceremonias y además ostenta la autoridad por delegación del guía. También hay un representante de la Iglesia, capellán con roquete, estola y capa morada que se sitúa detrás de los cantores y antes que los clavarios, con una autoridad bastante más restringida que la del guía. El representante municipal puede ser el propio Alcalde o algún concejal por delegación. Los cocineros son tres y el Cuiner Major se encarga de rezar el rosario y otras plegarias durante la peregrinación.

Todo el trayecto está meticulosamente estudiado, el horario está marcado al minuto y la comida está especialmente preparada para soportar un tremendo esfuerzo físico. El menú está establecido de antemano con una organización milimétrica de la comida que se tiene que emplear en cada momento.

15 Kilogramos. de arroz, 15 de bacalao, 2 de alubias, 10 de aceitunas, 2 de tomates, 2 de pimientos, 1 de sal, 1 de almendras, 2 litros de vinagre, 10 de aceite, 6 docenas de lechugas, 60 docenas de huevos, 700 panes de 250 gramos, aproximadamente, cada uno, varias ampollas de aguardiente, moscatel y coñac, 12 de higos secos, varias pastillas de chocolate, canela y azafrán. La comida se guarda en casa del clavario mayor, distribuyéndose en sacos y el mismo jueves por la noche, anterior a la peregrinación, la comida es bendecida por el capellán quedando ésta preparada para ser cargada en los animales dispuestos para ello.

A las tres y media de la madrugada del viernes, aproximadamente, el guía recoge a los demás peregrinos para acudir a la Missa de les Càrregues que se celebra en la Iglesia Parroquial de Les Useres, y allí forman los peregrinos en semicírculo. Permanecen arrodillados durante todo el tiempo, a excepción del momento de la lectura del evangelio.

A las cinco comienza la Missa dels Pelegrins iniciándose oficialmente la peregrinación. Se arrodillan en el momento del sanctus, besan el suelo y extienden sus brazos en cruz, permaneciendo así hasta que llega la comunión. Al comulgar se pasan un cirio encendido de uno a otro. Poco después, toman en la sacristía el desayuno compuesto de pan, higos y chocolate, con alguna copa de aguardiente, acto seguido se despiden del estandarte y besan uno por uno el Relicario de Sant Joan, atravesando una hermosa alfombra bordada por las mujeres del pueblo, que pretende aliviar los pies descalzos de los peregrinos.

A la salida del templo el depositario ofrece agua bendita a los asistentes, el guía besa el suelo respetuosamente siendo seguido por clavarios, peregrinos y miembros del Ayuntamiento. La procesión atraviesa la calle mayor o portal, la bajada de San Roque, el Camirral, la placeta del boquerón y la plaza de Loreto donde está la ermita. Las campanas acompañan solemnemente a la procesión de forma pausada y continuada. Los cantores comienzan a entonar el O’Vere Deus en riguroso y académico latín.Llegan al Filador en las proximidades del pueblo donde se detienen para los últimos retoques antes de partir. Pasadas las siete de la mañana se emprende la marcha. Los cantores no dejarán de entonar las seis estaciones características de los peregrinos de Les Useres, durante toda la marcha.

La primera parada se realiza en la ermita de Sant Miquel de Torrocelles para comer, oyendo misa poco después en la misma. Cuando llega la tarde hacen un alto para merendar en la Font dels Possos y poco después se reanuda la marcha llegando a Peiró de Sant Joan por la noche, donde serán recibidos solemnemente por la comitiva local, partiendo en procesión hasta la Ermita de Sant Joan de Peñagolosa donde los peregrinos entrarán descalzos y saldrán con el estandarte y el guión con banda roja, retirándose para dormir y descansar en una cueva, alrededor de una pequeña hoguera.

A las seis de la madrugada del sábado el párroco de Vistabella oficia la Missa de les Càrregues y a las siete el depositari realiza el primer toque para la Missa dels pelegrins que comenzará a las ocho de la mañana. Los peregrinos son acompañados por el cantor mayor a la iglesia, repitiéndose el ritual del día anterior. Ahora es cuando comienza el verdadero ritual de los peregrinos, la causa última de la peregrinación, el ser o no ser que marca la celebración de la Cerimònia del Perdó. Todo el mundo abandona la sacristía y los peregrinos forman en círculo dejando en el centro al guía que, realizará una alocución sobre la existencia y la tradición, poco después el guía pedirá perdón a los demás peregrinos lavándole los pies; repitiéndose el ritual por los demás peregrinos. Poco después de las once de la mañana, tras un buen almuerzo, se anuncia el regreso de los peregrinos. Paran en la Font del Arxivello para descansar y son acogidos solemnemente en Xodos por una procesión que los lleva hasta la iglesia para oficiar la correspondiente misa. Una vez se reanuda el camino queda la zona más montañosa por atravesar, el Mas de la Vall y la entrada a Useres.

Se llega a Useres por la noche y la entrada es muy solemne. Tras un breve descanso, cada peregrino entra en la población portando un farol. Se dirigen en fila de a uno hacia la ermita del Loreto para saludar a la Virgen con el Salve Regina y después van a la ermita del Cristo para darle gracias, rezando denuevo el Salve Regina y el responso por los difuntos. Se finaliza la peregrinación en el templo parroquial, donde los peregrinos invocan de nuevo a la Virgen María, se vuelve a rezar por los difuntos y por la obtención de las tres gracias.

“Els pelegrins de les Useres” es uno de los tesoros que poseemos en la Comunidad Valenciana, y que debemos conocer, apreciar y conservar.

 

VLCRADIO | Manuel J. Ibáñez Ferriol

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *