Encuentran representadas mujeres en la columna de Trajano

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ONDA3.COM|CANAL INVESTIGACIÓN.- Se cree que las mujeres no han tenido ningún papel oficial en las actividades del ejército romano. Pero ahora un monumento asentado en el centro de Roma, hace casi 2000 años, se suma a la evidencia de que los soldados ignoraron la prohibición del matrimonio, y que las esposas o hijas de los comandantes pudieron haber tomado parte en ceremonias triunfales.

La arqueóloga Elizabeth Greene (izquierda) dijo, en la reunión anual del Instituto Arqueológico de América (celebrada entre el 8 y 11 de enero pasado), en Nueva Orleans, que cerca de seis mujeres se representan en la emblemática columna de Trajano  (derecha), en Roma, un monumento triunfal de una victoria militar.

Las figuras de la columna asisten a la celebración de las ofrendas de un sacrificio en una ceremonia religiosa militar, un papel llevado a cabo, por lo general, por niños. Pero seis de esas figuras son claramente reconocibles como mujeres o niñas, dice Greene, de la Universidad de Western Ontario, en London, Canadá. Ella piensa que las seis mujeres pudieron haber sido esposas o hijas de oficiales de alto rango.

Los especialistas han estudiado la columna trajana desde el siglo XVIII, así que ¿cómo es que nadie se ha dado cuenta antes de estas mujeres? Para empezar, la columna tiene más de 30 metros de altura, por lo que gran parte de ella es difícil de examinar de cerca. Además, usted ve lo que usted busca, dice Lindsay Allason-Jones (derecha), de la Universidad de Newcastle, Reino Unido: “La columna de Trajano tiende a ser estudiada por los historiadores militares, en busca de detalles de cómo fueron construidas ciertas cosas y la maquinaria empleada”.

Captura

Sólo los hombres podían entrar en el ejército romano, y el emperadorAugusto, durante su gobierno del 27 a.C. al 14 d.C., prohibió a los soldados rasos casarse, una prohibición que duró casi dos siglos. Los textos clásicos sobre el ejército romano poco dicen acerca de las mujeres. Así que, durante muchos años, la mayoría de los arqueólogos han creído que ninguna mujer se unía al ejército, dice Allason-Jones.

Esto comenzó a cambiar a finales de 1980, cuando Allason-Jones inició la búsqueda de evidencias de que las esposas e hijos de los centuriones -oficiales que comandaban unidades de 80 soldados- vivían con ellos en las fronteras y fortalezas provinciales.

A principios de 1990, Allason-Jones y Carol van Driel-Murray (izquierda), de la Universidad de Leiden, en los Países Bajos, encontraron zapatos del tamaño que usan mujeres y niños en Vindolanda, una fuerte romano situado en la muralla de Adriano, en el norte de Inglaterra. También encontraron placas de bronce, llamados diplomas de licenciamiento, los cuales eran dados a los soldados provinciales que obtenían la ciudadanía romana por cumplir 25 años de servicio, y en los que se mencionan a sus esposas e hijos.

Ahora, Greene ha reevaluado estas evidencias. Ella dice que alrededor del 40 por ciento de los miles de zapatos encontrados en Vindolanda pertenecían claramente a mujeres y/o niños en vez de hombres. Y algunos de los 1.000 diplomas de licenciamiento catalogados, el 43 por ciento menciona a la esposa, a los hijos o a ambos. En Vindolanda, dice Greene, aunque no era legal, de hecho la esposa de un soldado de infantería probablemente vivía fuera de la fortaleza con sus hijos, y tendría que trabajar, porque el soldado medio no tenía una paga suficiente como para mantener a una familia. Van Driel-Murray piensa que algunas mujeres pudieron haber trabajado dentro de la fortaleza como cocineras, costureras o lavanderas.

Penélope Allison, de la Universidad de Leicester, Reino Unido, dice que los zapatos y broches hallados en un enclave de Alemania, del mismo período temporal, indican que las mujeres allí pudieron haber vivido en el interior de los fuertes. “Ellas simplemente vivían en los cuarteles con todos los demás, participando en la comunidad militar”, asegura.

Vindolanda

Pero podría pasar un tiempo hasta que todo el mundo crea que esto sucedió. “Todavía estoy tratando de convencer a la generación de más edad, en su mayoría académicos e historiadores clásicos, los cuales tienen problemas en asumir que estas fortalezas militares eran comunidades mixtas“, dice van Driel-Murray.

Si las mujeres que Greene encontró en la columna de Trajano logran inclinar la balanza aún está por verse

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