Extracto de los Relatos ganadores en el III Concurso de la Fundación Mapfre-Guanarteme

Ofrecemos en exclusiva para VLCRADIO, los fragmentos enviados por la Fundación MAPFRE-Guanarteme, de los ganadores del III Concurso de Relatos, promovidos por esta Fundación e Instituciones Penitenciarias de las Islas Canarias.Primer premio: La última carta desde Yprés de Antonio Pérez Omister (CP Puerto III)

15 de noviembre de 1917. ¡Por fin! Ha dejado de llover y aprovecho para escribirte otra vez. Ayer tuve que dejar de hacerlo al recordar al pobre Charlie. La noche ha sido tranquila, a excepción de unos lejanos disparos de fusil. Normalmente, los centinela de ambos lados suelen hacerlos para  disuadir a las patrullas enemigas que salen todas las noches para cortar las alambradas con vistas al próximo asalto de la infantería. He pasado la noche en un interminable duermevela. Estoy tan acostumbrado al estruendo de los cañones, que me cuesta dormir sin oír las deflagraciones y contemplar sus destellos en el cielo. A veces parecen fuegos artificiales. Pero esto no es ninguna fiesta. Puedo asegurártelo. Pienso en ti casi todo el tiempo. Tu recuerdo me acompaña siempre en este infierno. Pero a veces me deprimo mucho al hacerlo porque pienso que no voy a volver a verte, y que nunca más podré estrecharte entre mis brazos. Entonces me concentro en el estruendo de las bombas y en el tableteo de las ametralladoras. […]

Segundo premio:  Una deuda de Emilio Rodríguez Marrón (CP el Dueso)

Hoy es el día, el día del que han hablado durante meses, horas de encuentros en penumbra, dibujos de servilleta, apuntes una y otra vez repasados, los latidos de los corazones aumentan, los relojes son sincronizados, no hay avales para el silencio, desprovistos de la protección que les brinda el cielo abierto, acuden al encuentro, es cuestión de segundos. Un vehículo comienza su marcha como estaba estipulado, giran a la izquierda, después de una pequeña bocacalle vuelven a girar a la izquierda, un semáforo, el de casi siempre, hace que la parada del automóvil sea obligada,  transcurren tan sólo veinte segundos, el semáforo cambia de color, es la luz que da paso a la muerte, el vehículo sale por los aires, en el interior cuatro personas, nadie sabe nada, nadie ha visto nada, el ruido de las alarmas se apodera del entorno, los vehículos aparcados a ambos lados de la carretera no dejan oír el griterío de la gente, el olor a gasolina quemada, el fuego y un humo negro intenso provoca una incertidumbre palpable con los semblantes de una identidad. […]

Tercer Premio ex-aequo: Los fantasmas del Estrecho de Leopoldo Gey Moreno (CP Huelva)

Hago una visual rápida para ver lo que hay que revisar, antes de enfilar  rumbo 90º y recorrer las quince millas náuticas que nos separan del faro de cabo Espartel. Tenemos que dejarlo todo listo por si hubiese que “corretear”, ya que últimamente la “55” de Ceuta ha estado bajando hasta el puerto de Tánger. Habrá que estar al “loro”… Tenemos media hora por delante para “afinar” antes de que nos llame el “Moro” para darnos la hora de la “comida”. Así que dejo los mandos y aviso a mi “GPS”, Javi, para que me ayude con la faena. Hay que aprovechar la poca luz del sol que queda y Laarbi, el “confianza” del dueño, no tiene intención alguna de moverse. Como siempre, Jai termina de comer un bocadillo de tortilla y se dirige a popa para purgar los filtros decantadores de las máquinas. Pasa cerca de Larbi y lo mira de arriba abajo, rápidamente entiende su intención de no moverse para nada. Entonces me lanza una mirada de complicidad, entre nosotros sobran las palabras. Yo levanto las tapas de los  motores y… como siempre, casi voy al agua. Lo mío es más jodido pero sencillo, solo miraré el decantador interior de Yamaha y cambiaré las bujías. Por si acaso. Abro mi petate impermeable y saco doce bujías NGK modelo BR8HS10, son las mejores para estas “bestias” y además son muy baratas. Harán falta unas cincuenta para todo el trabajo, por si acaso. Antes de cerrar las tapas me fijo en el montaje de los motores, llegado a este punto, da tranquilidad ver el gran trabajo que ha hecho el mecánico. El de los pelos de punta… Cierro las tapas y me limpio las manos con un trozo de camiseta vieja. […]

El cazador pluscuamperfecto de Josép Lluis Rua Barrera (CP Quatre Camins)

Como buen cazador valoraba en su justa medida la importancia de su futura presa. Ciertamente pudiera parecer que era insignificante, sobre todo a juzgar por su tamaño, pero en cualquier caso su categoría se vería aumentada, dado el contexto en el que se encontraban cazador y futura presa. Como buen intelectual y amante de los clásicos griegos no había dejado de buscar similitudes en la representación que se iba a producir. La caza no dejaba de ser una tragedia y como bien sugería Aristóteles, existía el prólogo, el cual se había acabado de producir con el avistamiento inicial. El canto del coro, al ritmo de la danza, lo podría solucionar poniendo la radio. En sus cacerías siempre tiraba de repertorio clásico. Beethoven, Bach, Mozart o Wagner. Cuando escuchaba a éste último no le entraban ganas de invadir Polonia, pero si unas irrefrenables ganas de darle al gatillo. Los diferentes episodios o actos en donde se sucederían los momentos más significativos de la cacería se irían sucediendo salpicados por el coro de los intermedios, con más música, eso sí, pendiente de lo que sonara en aquel justo momento. En cualquier caso, Radio Nacional de España que sonaba en ese mismo momento, tenía un estupendo criterio en sus selecciones musicales y estaba convencido que la escena final, que no podía ser otra que cobrar la pieza, se vería rematada por su apropiado final. Quizás un réquiem. […]

Nuestra enhorabuena a todos los participantes y a los premiados. También a ésta iniciativa de la Fundación MAPFRE-Guanarteme, en colaboración con el Ministerio del Interior e Instituciones Penitenciarias.

 

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