Felicidades a Don Miguel de Cervantes Saavedra

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Por Manuel J. Ibáñez Ferriol. Director de Contenidos Informativos Grupo ONDA3 y ONDA3TV.

“Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia; el esfuerzo para ser mejores, sin ser perfectos; y sobre todo la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia donde quiera que estén” Miguel de Cervantes Saavedra, “Don Quijote de la Mancha”. 

Con éste texto, hoy doy inicio al ATICO DE LA COMUNICACIÓN desde VALENCIA, capital de la Seda 2016 y del Mediterráneo, desde siempre. Parece que don Miguel de Cervantes, estuviera haciendo la proclamación de intenciones más importante y actual en todas las épocas y tiempos. Solo tiene 400 años y cada una de las sentencias, se siguen dando en el mundo actual, en pleno siglo XXI. Además, el Grupo ONDA3, las suscribe una a una.

La vida de todos los tiempos, se ha convertido en la sucesión de actos y formas inequivocas, que nos llevan a romper con la calma, la tranquilidad y la mansedumbre pacífica. Si no pisamos al que tenemos al lado, no podemos vivir. Uno de los obstáculos más grandes, es nuestras indecisiones, el no saber que rumbo debe llevar nuestra vida, ya que si somos dueños de la misma, debemos siempre marcar nuestra vida, con sus aciertos y errores, pero siempre recta y firme, sin titubeos, sin veleidades. No hagamos como las veletas de nuestros tejados, que viven del movimiento del aire que sopla. Seamos consecuentes con cada una de nuestras acciones, sin ser más que nadie, sino todo lo contrario. De esa forma no podrán decirnos que nuestra vida no va por buen camino.

El miedo al poderoso, está motivado precisamente por nuestra falta de rigor. Si sacamos al exterior nuestros miedos internos, estaremos provocando la ira del que tenemos enfrente, porque adivina lo que estamos pensando. Pero si no dejamos que afloren esos miedos y veleidades, conseguiremos nuestros objetivos. De lo contrario, no vamos a poder con el que se sienta a tener una conversación con nosotros, porque le demostramos debilidad.

Equivocarse, errar, es de humanos. Nuestra finitud, provoca precisamente la concatenación de una serie de errores, que no podemos evitar. Somos seres limitados, y por tanto, estamos predispuestos al error y a las equivocaciones. No sabemos reconocer nuestros errores, y somos incapaces de pedir perdón. La disculpa, es la mejor de las armas, porque si reconocemos en lo que hemos fallado, estaremos demostrando que somos humildes y sencillos, porque todos, de una forma u otra, erramos. No hay nadie infalible.

Mentir, es sinónimo de ser unos seres llenos de egoísmo. La mentira, la chanza, el engaño, es el arma de los voluptuosos, de los que no saben más que hacer del engaño, su vida. Son los auténticos tahúres de la vida, personal y por extensión social. El egoísmo, se concentra de tal forma en sus vidas, que sus corazones no sienten más que por la mentira, creyéndose que con los engaños, se puede vivir y coexistir. Pero se equivocan, porque las mentiras se acaban cogiendo, y mas sabe un mentiroso por cojo, que por mentiroso. 

Perder la esperanza, es de cobardes, de seres con pobreza de espíritu, de flaqueza interior. El desaliento es sinónimo de conquista de perdedores. Si ponemos empeño, saldremos adelante. Pero si nos dejamos conquistar por la falta de “esperanza”, estaremos contribuyendo al triunfo del maligno, que es lo que quiere y desea: nuestra destrucción. Apartemos nuestras faltas desalentadoras, y estemos siempre vigilantes ante las tentaciones que nos harán dar por finalizado un proyecto, que puede ser el de nuestra propia vida, que siempre se encuentra en construcción.

¿Que decir de la soberbia y el rencor? El odio, la envidia, la soberbia, son situaciones sinónimas. Si alguien consigue algo, la difamación comienza a operar, y pasas a estar en la boca de todos, así de una forma simple. Y puedes llegar a escuchar las mentiras más gruesas sobre tu persona o actividad. La persona que trabaja de forma correcta, tiene que aguantar a los soberbios y rencorosos, ya que éstos son incapaces de hacer lo mismo que el difamado. Solo dicen: eso lo hace cualquiera. Suelo responder, cuando lo escucho: ¿Por que no te pones a hacerlo tu? Ahí se descubre la catadura moral del individuo que difama, miente y pone en tela de juicio, con una tremenda superioridad y con un rencor que si pudiera, destruiría la vida y el aliento del que se ha difamado.

Frente a todo éstos males, Don Quijote -y por extensión don Miguel de Cervantes-, nos da el consejo supremo: hacer el bien. Tener siempre la conciencia recta y así estará limpia y resplandeciente, y la tranquilidad residirá en nuestras vidas. Para conseguir hacer el bien, debemos ser como los guijarros o piedras de los ríos, que se dejan aconsejar, siendo limados por el agua corriente, que nos convertirá en redondeados, y no con aristas. Así conseguiremos ser mejores, sin llegar a ser perfectos, ya que solo hay uno que es perfecto: DIOS. Debemos tener una predisposición siempre a hacer el bien, a practicar la justicia, a ser honestos con nosotros mismos y con todos los que nos encontramos a diario. No debemos permitir, que triunfe la injusticia, la mentira, la chanza o el rencor. Si somos limpios, estaremos contribuyendo a la construcción de un mundo mejor, más justo, más humano, mas respetuoso y sobre todo mucho más bonito del que tenemos ahora.

Gracias a don Miguel de Cervantes Saavedra, y desde el ATICO DE LA COMUNICACIÓN, le queremos agradecer, no solo su obra principal “El Quijote”, sino toda su profunda y extensa producción literaria. Nuestra felicitación mas sincera y cariñosa. VALE. 

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