Fray Gilabert Jofré y los enfermos mentales

LOSLPESTGREl monumento a fray Juan Gilabert Jofré (Valencia 1409-2009), que han impulsado el Ayuntamiento de Valencia, la Generalitat y la Asociación de Vecinos de Gaspar Aguilar con motivo del 600 aniversario de la fundación del primer psiquiátrico del mundo en Valencia por el religioso mercedario, fue inaugurado en los jardines que llevan su nombre en la Avenida Gaspar Aguilar de Valencia.

El busto representa al religioso mercedario en edad adulta, con barba y la misma expresión que reflejan habitualmente estampas, cuadros e imágenes.

La obra está sustentada sobre una columna apoyada en una base de grandes dimensiones.

Entre los actos conmemorativos del 600 aniversario de la fundación de este hospital, “El Hospital deis Ignoscents, Folls e Orats” (inocentes, locos y orates «1»), que constituye, sin duda, la institución más importante de la tradición médica valenciana, está prevista la celebración de una exposición, la publicación de un libro sobre el hospital, la realización de un ciclo de conferencias con la presencia de profesionales de reconocido prestigio internacional dentro del campo de la medicina general y de la psiquiatría, y la colocación de un busto en el jardín del antiguo Convento de Jesús, que fue durante algún tiempo psiquiátrico de Valencia.
Miniatura
Desde los años en que el miniaturista concibió esta estampa, pasaron más de dos siglos hasta que una escena similar fue capaz de conmover a un hombre de tal forma que hizo ver a sus conciudadanos la vergüenza que suponía tal falta de caridad.

En su camino, en una encrucijada de aquel barrio artesano que se extiende desde la plaza del Mercado hasta la catedral, donde cada oficio tiene su sede y da nombre a una calle, un tropel de muchachos maltrató de palabra y de obra a un pobre demente; lleno de indignación, increpó a los chicos y, al llegar a la catedral, vertió su pasión en el sermón de la primera dominica de Cuaresma, en el que terminó diciendo:

“En la presente ciudad –dijo el comendador de la Merced– hay mucha obra pía y de gran caridad y sustentación; pero aún falta una, que es de gran necesidad, cual es un “hospital” o casa donde los pobres inocentes y furiosos sean acogidos.

Porque muchos pobres inocentes y furiosos van por esta ciudad, los cuales pasan grandes desaires de hambre, frío e injurias.

Por tal, como por su inocencia y furor no saben ganar ni pedir lo que han de menester para sustentación de su vida, por lo que duermen por las calles y perecen de hambre y de frío.

Muchas personas malvadas, no teniendo a Dios ante los ojos de su conciencia, les hacen muchas injurias y daño, y señaladamente allá donde les encuentran dormidos los vejan y matan a algunos, y a algunas mujeres avergüenzan.

padrejofreAsimismo, los pobres furiosos hacen daño a muchas personas que van por la ciudad.

Estas cosas son notorias a toda la ciudad, por lo que sería santa cosa y obra muy santa que en la ciudad de Valencia fuese hecha una habitación u “hospital” en que semejantes locos e inocentes estuviesen de tal manera que no fuesen por la ciudad ni pudiesen hacer daño ni les fuese hecho”. (Cant. 65 f).

El libro de las Memorias de la fundación del Hospital dels Ignoscens ha conservado estas palabras, con las reiteraciones y la viveza de la lengua vernácula en la que se pronunciaron.

A su extraordinario relieve se deben las investigaciones rigurosas que le ha dedicado la historiografía médica internacional, casi desconocidas en nuestra ciudad.

Un libro del alemán Johann Baptist Ullesperger demostró rotundamente ya en 1871 que fue el primer manicomio europeo occidental, que sirvió de inicio a una amplia serie en el resto de España y la América colonial española y que influyó decisivamente en la asistencia psiquiátrica moderna.

El manicomio valenciano y su influencia motivó que el norteamericano Peter Bassoe titulara un artículo “Spain as the cradle of psychiatry” (España, Valencia como cuna de la psiquiatría, 1945).

La sociedad de aquella época en general, así como la propia sociedad valenciana antes de la fundación de este hospital, daba un trato tan terrorífico a los enfermos mentales como el que hoy puede verse en los continuos y degradados programas televisivos sobre la violencia de género o el acoso escolar.

Eran objeto de burlas crueles y perseguidos por grandes grupos, al grito de “al foll, al foll” (al loco, al loco), y les lanzaban piedras hasta dejarlos sin sentido.

Hasta finales del siglo XVIII, en la mayor parte de Europa se mantuvo para los “locos” la consideración social negativa de “pecadores que sufren el castigo que merecen” o de “endemoniados que debían ser azotados”.

En consecuencia, se expulsaban de las casas, vivían en establos, calles o bosques, muchas veces amarrados, y se llegaban a organizar matanzas.

Junto a enfermos deformes, algunos eran bufones de las casas reales y de los aristócratas o actuaban en teatros cómicos.

El mercedario Joan Gilabert Jofré fue el primero que luchó para que los locos Fray Juan G. Jofréfueran atendidos como enfermos.

En el sermón que pronunció en la catedral del 24 de febrero de 1409, arriba mencionado, hace un llamamiento a la caridad ciudadana, que  impresiona notablemente al auditorio, en que destaca un personaje inquieto, de extraordinaria actividad, medio providencial para las fundaciones subsiguientes, Lorenzo Salom, que aquel mismo día transmitió los deseos del predicador a diez destacados mercaderes que, por su espíritu abierto y su intuición viva –mediterráneos, al fin–, asimilaron perfectamente el pensamiento del padre Jofré y se constituyeron fundadores de la nueva y necesaria obra, quedando convencidos de que la locura y la debilidad mental eran enfermedades somáticas.

Diecinueve días después del memorable sermón, el Consejo General de la ciudad estudiaba el proyecto, y tan solo dos meses después –como registra en su curioso dietario el capellán del rey Alfonso V el Magnánimo– comenzaron las obras en un solar adquirido en las inmediaciones de la Puerta de Torrente, más tarde llamada de los Inocentes.

El rey don Martín el Humano confirmó las obras y, a petición de los jurados de la ciudad, concedió el privilegio de amortización, firmado a fines del mismo año 1409.

El 15 de marzo de 1410, el privilegio de constitución de Martín I el Humano estableció de modo muy estricto que la gestión del hospital estuviera solamente a cargo de “hombres llanos”, excluyendo a nobles, clérigos y juristas.

Dos hechos sólidamente documentados desmienten el tónico arbitrario de que el “Hospital deis Ignoscents, Folls e Orats”  solo servía para encarcelar locos.

El primero es que los enfermos sin trastornos peligrosos no estaban en absoluto encarcelados.

generafotoAdemás de moverse continuamente por diversas partes de su edificio, sobre todo por la de laborterapia, principal contribución del hospital, salían para bañarse en la playa durante el verano, participar en las fiestas valencianas, trabajar en huertas y talleres, ayudar en los transportes y ser “limosneros” de comida o dinero en las calles, las parroquias y los pueblos cercanos.

El segundo hecho es todavía más importante: este hospital fue una institución de carácter plenamente médico.

Dirigido por un “majordom” o administrador, responsable de los “diez ciudadanos”, contaba con personal asistencial integrado por médicos cirujanos, enfermeros y un boticario, más cocineros, encargados de las duchas y los baños, etc.Escudo Torres de Quart

Entre los médicos que figuran en los documentos hasta la unificación hospitalaria de 1512, los que mejor manifiestan la asistencia que los enfermos mentales recibían son Jaume Roig y Lluís Alcanyís.

Generalmente recordado por su célebre obra literaria “Spill o Llibre de les dones” (Espejo o libro de las mujeres) (ca. 1460), que como es lógico contiene numerosos términos psiquiátricos en valenciano, Roig se dedicó con intensidad al hospital desde 1463 hasta que el 5 de abril de 1478 falleció, además de ser también “majordom” en el año 1459.

Lluís Alcanyís fue profesor en la Escuela de Cirugía fundada por el Ayuntamiento, desde 1499 hasta 1504.

Y fue el primer catedrático de Medicina que tuvo la Universidad de Valencia, a la que se incorporó la escuela con una enseñanza que estaba basada en la disección de cadáveres humanos desde 1478, mientras que en el resto de Europa los cirujanos continuaran siendo artesanos equiparados a los barberos hasta el siglo XVIII.

Alcanyís fue, además, autor de “Regiment preservatiu e curatiu de la pestilencia” (ca.1490), primer libro original de medicina impreso en Valencia.

Desde 1417 consta documentalmente el número de enfermos mentales que fueron asistidos en el “Hospital deis Ignoscents, Folls e Orats”. Ascendió desde 30 en 1417 hasta 58 en 1512.

No todos eran valencianos, sino también de otros territorios, que pueden ejemplificarse en los siguientes casos: “dos Vizquazins” (1438).

“Alonsicho, lo Castella” (1471-1473).

“Ortega de Valladolid” (1488-1489).

“Johan de Pavia” (1462).

“lo Flamench” (1466).

“Johan, lo Francés” (1479).

“Johan, lo Anglés” (1479).

Por su parte, el pontífice Benedicto XIII otorgaba su licencia para erigir una capilla, un cementerio y una capellanía que tuviese a su cargo la administración de los sacramentos a los enfermos y moradores del naciente hospital de los Santos Inocentes.

Hay que destacar el espíritu mariano de aquellos artesanos y menestrales del siglo XV valenciano, que les llevó a modificar el título asignado por el propio Pontífice en su bula de 26 de febrero de 1410 y a denominarlo “Hospital de Nuestra Señora Santa María de los Inocentes”, como será reconocido más tarde.

patrona-de-valencia-y-su-reino-2_thumb.jpgDe este modo, surgió una nueva advocación mariana con su iconografía peculiar, determinada por la adición de las figuras de los dos inocentes mártires junto a la Virgen, como símbolo de los acogidos en el nuevo hospital, y que recibían, además de asilo y trato caritativo, la oportuna asistencia médica, verdadera innovación que constituye una indiscutible gloria del nuevo establecimiento benéfico.

El empuje del nuevo hospital requería cada vez mayor colaboración y más intensa asistencia por parte de todos los sectores ciudadanos.

Por ello, según las ideas de la época, se pensó muy pronto en la organización de una cofradía que, sin aumento del personal directivo del hospital, ofreciese el medio normal que asegurase su continuidad y su vital desenvolvimiento.

Llegadas a la mayoría de edad las dos obras hermanas, hospital y cofradía, el monarca juzgó oportuna la separación, y el 3 de junio de 1493 firmaba el privilegio por el que se concedía a la cofradía el título de la “Sagrada Virgen María de los Inocentes y Desamparados”, con total independencia del hospital y con la dedicación absoluta a sus múltiples empresas de caridad.

Al cumplirse el 600 aniversario de la decisiva intervención de fray Gilabert Jofré que dio lugar en 1409 a la fundación en Valencia del primer manicomio del mundo, es necesario y de justicia recordar la figura del doctor don Jorge Sempere Corbí, valenciano, por ser alcoyano, que fue director del Manicomio Provincial de Valencia y que hace ahora cincuenta años, concretamente en 1959, en su discurso de recepción como académico de la Real Academia de Medicina de Valencia, realizó un detallado y profundo estudio sobre la fundación y características del “Hospital dels Folls de Santa María dels Ignoscents”, definiéndolo y fundamentándolo en su origen y funcionamiento como el primer manicomio del mundo en 1409.

El doctor Jorge Sempere Corbí, “eminente médico académico”, con una completa formación filosófica, histórica, teológica y literaria, pues además de doctor en Medicina tenía la titulación de licenciado en la carrera de Filosofía y Letras, así como, por sus estudios en Teología, fue profesor diplomado en Cultura Religiosa Superior, realizó, en el antes citado discurso, un documentado estudio no solo sobre la fundación del manicomio valenciano por el padre Jofré y las circunstancias que lo motivaron, sino también de su especial funcionamiento, demostrando, de manera indubitada y debidamente documentada, la primacía en el tiempo y en la sistemática del tratamiento de los enfermos acogidos, que el “Hospital dels Folls” de Valencia era el primero en el mundo que con tal fin se había erigido y construido ante la situación de abandono y desprecio en la que se encontraban los dementes o locos.

Ya antes, el doctor Sempere Corbí había centrado su tesis doctoral en la figura de fray Juan Gilabert Jofré y en 1950, con ocasión del II Congreso Nacional de Neuropsiquiatría, había abordado el tema en un discurso, que quedo inédito, en homenaje del padre Jofré con motivo del VI centenario de su nacimiento (24-VI-1350) y en el que se recogían, además de sus propios estudios, algunos datos que le fueron facilitados por el mercedario Faustino Gazulla, según reconoce el propio doctor Sempere, que siempre lamentó la desaparición prematura del mercedario, que fue asesinado en Barcelona en 1936, desapareciendo también sus archivos en el incendio del convento mercedario de la propia ciudad en el mismo año.

No fue, pues, ocasional la elección del tema de cómo nació, cómo era y cómo funcionaba el Hospital dels Folls de Santa Maria dels Ignoscents para componer el discurso de ingreso en la Real Academia de Medicina de Valencia, sino que fue siempre una cuestión fundamental en las inquietudes profesionales, culturales y científicas del doctor don Jorge Sempere Corbí, en su resuelta voluntad de salir al paso y desvirtuar, dejándolas sin efecto o fundamento alguno, las campañas que en los años 20 del pasado siglo, y aun posteriormente, se desarrollaban cíclicamente en Francia, e incluso en algunos sectores catalanes para “arrebatar a Valencia y a la venerable figura del padre Jofré la gloria de haber instaurado en Valencia, en 1409, el primer manicomio para acoger y dar un tratamiento moral, cristiano y científico (dentro de lo que se podía exigir a la ciencia de la época) a los enfermos mentales, hasta entonces abandonados y hostigados por las calles de las ciudades”.

La intervención del doctor Sempere Corbí fue exhaustiva en su recogida de datos, tanto en Valencia como en las bibliotecas, centros médicos y archivos de Francia, concretamente de París, de una manera intensa especialmente entre los años 1924 y 1931 durante su ampliación de estudios.

2007051420TRASLADOJ20001_thumb.jpgEl comentado discurso del doctor Sempere Corbí, pronunciado en 1959, definiendo y concretando la primacía en el mundo del Hospital dels Folls de Valencia, está avalado y fundamentado con una impresionante bibliografía que figura en la edición realizada por la citada entidad académica, y que contiene fuentes, datos y reseñas concretas de documentos, tanto de autores y archivos extranjeros como de España, e incluso un artículo del antes citado mercedario padre Gazulla publicado en 1927, acreditando todo ello la definitiva labor de investigación realizada por el doctor Sempere-Corbí.

Para conocer cómo nació, cómo era y cómo funcionaba en sus primeros tiempos el “Hospital dels Folls” de Valencia y por qué fue el primero del mundo, así como las relaciones que el padre Jofré y Lorenzo Salom, con los diez valencianos que apoyaron su idea y prestaron su ayuda, mantuvieron con los Jurados de Valencia, con los reyes de España, con el obispado o con el papado, consiguiendo bulas o beneficios y con la Cofradía de Nuestra Señora Santa María de los Inocentes, con la que se complementaba y hermanaba en sus fines, es imprescindible el discurso del doctor Sempere.

Entre diversos argumentos es interesante comprobar que, incluso, tratamientos que en tiempos contemporáneos se aplicaron como novedades a los dementes en manicomios, ya se practicaban en el “Hospital dels Folls”, procurando que los acogidos no estuvieran en clausura permanente, sino que gozaran de salidas regladas, aplicándoles terapias ocupacionales y tratamientos morales y educacionales, con curiosas particularidades en la instalación del viejo hospital, que aún pudo comprobar el doctor Sempere Corbí, todo ello, claro está, teniendo en cuenta los criterios y limitaciones que imponía la época del siglo XV.

Creemos que con Busto fray Jofré motivo del 600 aniversario de la fundación del “Hospital dels Folls de Santa Maria dels Ignoscents” por fray Juan Gilabert Jofré, la Diputación Provincial de Valencia, de la que fue funcionario y director de su manicomio, o la Generalidad, en su misión de divulgar los hechos históricos y culturales de Valencia y de sus hijos, debieran realizar una edición del comentado discurso pronunciado por el doctor don Jorge Sempere Corbí en el acto de su recepción como académico de la Real Academia de Medicina de Valencia, pues puede considerarse como un legado excepcional merecedor de ocupar un lugar de honor en todas las bibliotecas para divulgar la gloria que, gracias a fray Juan Gilabert Jofré, tiene Valencia de ser la ciudad que albergó el primer manicomio del mundo.

Javier Furió Gómez|valenciafotográfica

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