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Hoy da comienzo el verano

Por Maite Castaños. Coach Espiritual. Vidente.

Con el solsticio de verano (el término solsticio proviene del latín sol y sistere “permanecer quieto”) ocurre durante el verano de cada hemisferio, cuando el semieje de un planeta, ya sea en el hemisferio norte o en el sur, está más inclinado hacia la estrella de su órbita. El solsticio de verano ocurre durante el verano del hemisferio: el solsticio de verano boreal, en el hemisferio norte, y el solsticio de verano austral, en el hemisferio sur.

Según el calendario gregoriano, el solsticio de verano se presenta entre, el 20 y 23 de diciembre de cada año, en el hemisferio sur, y entre el 20 y el 22 de diciembre, en el hemisferio norte. Cuando en un polo geográfico el Sol alcanza su mayor altitud (momento del solsticio) puede ser mediodía, solo en la longitud que mira al sur desde el polo; para otras longitudes, no es mediodia (aún no ha llegado o ya pasó). De aquí que la noción de solsticio sea útil pese a que el término coloquialmente más usado es pleno verano para referirse al momento en que ocurre dicho solsticio.

El día del solsticio de verano tiene el mayor período de luz del día (el día más largo del año); la excepción son las regiones polares. Los círculos polares marcan las zonas de la tierra donde el Sol no se pone (verano) o no sale (invierno) durante 24 horas, al menos una vez año.

Tanto el trópico de Cáncer, como el trópico de Capricornio, tienen una relación directa con el solsticio de verano, pues ambos son la línea imaginaria en la Tierra en la que los rayos del Sol son completamente verticales en el instante del solsticio, es decir, cuando el Sol se encontrará exactamente en el centro de la esfera de cielo visible cuando se produzca el solsticio y, por tanto, la sombra de cualquier objeto tendrá la componente longitudinal nula en dicha línea.

Esto ocurre una sola vez al año por cada hemisferio, y también la igualdad en tiempo entre el día y la noche. Al hemisferio norte le corresponde el trópico de Cáncer y al hemisferio sur, el trópico de Capricornio.

Los nombres de los trópicos son tradicionales y astrológicos. Cáncer y Capricornio se refieren al mes/signo astrológico al que corresponde el día del solsticio: el 21 de junio corresponde al día 1 del mes/signo de Cáncer, y el 22 de diciembre al día 1 del mes/signo de Capricornio.

Sin embargo, en el firmamento, los puntos solsticiales están hacia dos constelaciones en las cuales vemos al Sol en los solsticios: en el solsticio de verano del hemisferio norte el Sol está en el primer grado del tramo de Eclíptica abarcado por la constelación de Tauro, y en el otro solsticio está en el 4º día en la constelación de Sagitario, de modo que sus nombres astronómicos son trópico de Tauro y trópico de Sagitario.

La precesión de los solsticios (y equinoccios) ha hecho que en los últimos 20 siglos el punto solsticial del solsticio de verano (en el hemisferio norte) haya cruzado toda la constelación de Géminis y haya llegado a la de Tauro, y antes de la Géminis había recorrido la de Cáncer.

Conozcamos a lo largo de la Historia, como los fenómenos astrológicos han influido en la vida del ser humano. Será en la Prehistoria, dónde el verano era una época alegre del año para quienes vivían en latitudes septentrionales. La nieve había desaparecido, y el suelo se había descongelado; las temperaturas cálidas habían regresado; las flores florecían; las hojas habían vuelto a los árboles de hoja caduca. Algunas hierbas podían ser cosechadas para usos medicinales y otros. La comida era más fácil de encontrar. Se recolectaba lo que se había cosechado. Aunque muchos meses de clima cálido se mantenían antes de volver a caer el periodo de luz, los días empezaban a acortarse, por lo que el retorno de la temporada de frío era inevitable. La primera (o única) Luna Llena en junio (boreal) se llama luna de miel. La tradición sostiene que este es el mejor momento para cosechar la miel de las colmenas de abejas. En esta época del año, entre la siembra y la cosecha de los cultivos, ha sido el mes tradicional para las bodas.

En China, la ceremonia de solsticio de verano celebraba la tierra, lo femenino y las fuerzas del yin. Se complementaba con el solsticio de invierno, que celebraba el cielo, la masculinidad y las fuerzas yang.

En Palestina, los arqueólogos han descubierto que la habitación más grande de las ruinas de Qumram, parece ser un templo del sol. La habitación había sido considerado como un comedor por investigadores anteriores, a pesar de la presencia de dos altares en su extremo oriental. En el momento del solsticio de verano, los rayos del sol poniente brillan con una inclinación de 286 grados a lo largo del eje longitudinal del edificio, e iluminan la pared oriental. La habitación está orientada exactamente en el mismo ángulo que los santuarios egipcios dedicados al Sol.

En los Pueblos del Norte de Europa, las antiguas tribus germánicas, eslavas y celtas en Europa celebraban el solsticio de verano con hogueras.Era la noche de festivales del fuego y de la magia de amor, de oráculos para el amor y la adivinación. Tenía que ver con los amantes y predicciones. Las parejas de amantes saltaban a través de las llamas ya que se creía que los cultivos crecerían tan alto como lo que las parejas fuesen capaces de saltar. A través del poder del fuego, al calor de la fogata las doncellas (supuestamente) se enteraban acerca de su futuro marido, con lo que espíritus y demonios serían expulsados de la relación. Otra de las funciones de las hogueras era generar magia simpática: dando un impulso a la energía del sol para que se mantuviera potente en el resto de la temporada de crecimiento y así garantizar una cosecha abundante. En la antigua Suecia, un árbol en el solsticio de verano era creado y decorado en cada ciudad. Era el árbol solsticial, generalmente un pino. Los aldeanos bailaban a su alrededor. Las mujeres y las niñas acostumbraban bañarse en el río local. Este era un ritual mágico, destinado a traer la lluvia para los cultivos. Este es la base del rito actual del árbol de Pascua.

Ritos, todos ellos enmarcados en las leyendas de los pueblos y sus culturas, que tenían sentido de trascendencia, y celebraban así la llegada de una nueva época, con un cambio en las temperaturas, lo que provocaba también un cambio en las costumbres: vestimentas ligeras, alimentación a base de frutas y verduras, nacimiento de los “neveros” en los pueblos de montaña, para proveer de hielo a las poblaciones que lo demandaban, y toda una serie de fiestas, relacionadas con la purificación, la fertilidad y la quema de lo malo, para hacer renacer de las cenizas, lo bueno y lo positivo. Será también el momento de recolectar las cosechas, del nacimiento de las crías en los establos, de la recogida de la uva y de las fiestas vendimiales. Un solsticio para celebrar, e irnos preparando para la llegada del otoño y las sucesivas estaciones que nos descubrirán toda la fuerza de la Creación. Bienvenido el solsticio de verano.

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