La base del yacimiento de Gran Dolina en Atapuerca tiene 1 millón de años

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Noticias ONDA3 | Canal Investigacion.- Un equipo de científicos liderado por la investigadora Davinia Moreno, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH,) en España, acaba de publicar en la revista Quaternary Geochronology el primer estudio geocronológico sistemático de todos los estratos de Gran Dolina en la Sierra de Atapuerca (Burgos), por el método de Resonancia Paramagnética Electrónica (RPE), estableciendo una edad en torno a 1 millón de años para la base de este yacimiento.Gran Dolina es uno de los yacimientos más estudiados desde el punto de vista geocronológico y se le han aplicado diferentes técnicas de datación como la luminiscencia, uranio-torio, paleomagnetismo, etc., pero nunca se había datado la secuencia estratigráfica en su totalidad, es decir, desde la base, nivel TD1, hasta el techo, nivel TD11.

Hasta ahora solo había dataciones puntuales de algunos niveles de la mitad superior de la secuencia, entre los niveles TD6 y TD11, pero, como explica Davinia Moreno, el problema ha quedado resuelto con este primer estudio geocronológico, que además ha proporcionado las primeras dataciones absolutas para la parte inferior de la secuencia, niveles TD1 a TD5, arrojando una antigüedad de 1 millón de años para la base del yacimiento, “dato que es coherente con la edad propuesta por la bioestratigrafía y el paleomagnetismo”, afirma Davinia Moreno.

Para el nivel TD6, donde se descubrió y definió la especie Homo antecessor, las dataciones por RPE confirman la edad de entre 800.000 y 900.000 años, afinando la edad de estudios anteriores que sugerían una edad mínima de 780.000 años.

En el nivel TD10, donde se registran las últimas fases de ocupación humana en Gran Dolina, se propone una edad de 350.000 – 450.000 años, acotando de esta manera la antigüedad de este nivel para el que se había atribuido una edad mucho más amplia, entre 500.000 y 300.000 años.

Este trabajo no solo es importante desde el punto de vista arqueológico sino también desde un punto de vista metodológico ya que con la técnica de RPE se puede establecer la cronología de muchos yacimientos arqueológicos antiguos en Europa que no poseen dataciones absolutas, bien debido a que se encuentran en zonas no volcánicas donde no se puede aplicar métodos como el Argón-Argón (Ar-Ar), o bien debido a que por su antigüedad no se pueden aplicar métodos de referencia como el Carbono 14 o el Uranio-Torio, al superarse el límite temporal de aplicación del método.

“El RPE aparece como una técnica capaz de resolver estos problemas porque puede aplicarse en cualquier contexto sedimentario (fluvial, kárstico, volcánico…) y además, puede cubrir todo el Cuaternario e incluso el final del Plioceno, donde otros métodos de datación absoluta no son aplicables”, señala Davinia Moreno.

La datación por RPE está basada en la detección y cuantificación de los efectos de la radiactividad natural en los granos de cuarzo de las muestras geológicas y/o arqueológicas. “Lo que datamos en el yacimiento arqueológico es el momento de sedimentación del cuarzo, es decir el momento en el que vio la luz solar por última vez, y no el momento de formación de dicho mineral”, explica Davinia Moreno.

En contexto fluvial, el método ha sido utilizado con éxito pero en sedimentos kársticos como los de Gran Dolina, existían dudas sobre si sería posible su utilización. “Nuestro trabajo prueba que es posible utilizar el RPE sobre cuarzo extraído de sedimentos kársticos lo cual abre todo un abanico de posibilidades para afinar el marco geocronológico de la prehistoria europea”, concluye Davinia Moreno.

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