La ciudad del misterio deshace un tópico: Helike-Ilici-Elig-Elche

damaelche

Por JOSÉ APARICIO PÉREZ. Doctor en Arqueología. Miembro de Número de la RACV

Don Alejandro Ramos Folqués sin duda ninguna que, a medida que en el laboratorio se iban limpiando minuciosamente las ingentes cantidades de trozos cerámicos recogidos en las constantes excavaciones que dirigía, a sus costas, es decir pagándolo de su propio peculio, en la Loma de la Alcudia, junto a la natural satisfacción y gozo al ver aquellas extraordinarias pinturas sobre la superficie de los vasos que se iban recomponiendo a base de encajar trozo con trozo, debió sentir una cierta emoción especial al comprobar que las figuras humanas, bien aisladas, bien en grupos formando escenas, portaban en muchas ocasiones un elemento singular: palmas.

Si la creencia popular repetida era que la palmera había sido introducida por los árabes, es decir a partir del 711, aquel testimonio era suficiente para afirmar que lo había sido casi mil años antes y en época ibérica era ya conocida y utilizadas sus hojas.

Primeros hallazgos y excavaciones

La actual ciudad de Elche estuvo emplazada en la antigüedad en la llamada Alcudia de Elche, zona elevada, como indica su nombre, en las proximidades de aquélla, trasladándose en época medieval y abandonando el secular asentamiento, que arruinado totalmente se trasformó con el tiempo en un campo o finca rústica cuyos propietarios últimos, los Srs. Ramos Folqués y Ramos Fernández, ya fallecido el primero, arqueólogos ambos, excavaron con gran cuidado y mimo por ser de su propiedad, así como con la necesaria preparación exigible para cualquier tipo de investigación científica, en este caso arqueológica.

Las primeras noticias sobre ella datan del año 1401, aunque como yacimiento arqueológico fue, sin embargo, conocido desde el siglo XVII, realizándose excavaciones desde el XVIII hasta la actualidad y dedicándole amplia atención Juan A. Mayans i Ciscar, Aureliano y Pedro Ibarra, Albertini y otros, debiendo mencionar la intervención del arqueólogo galo Pierre Paris, porque durante su estancia en Elche en 1897 se produjo el sensacional descubrimiento de la celebérrima Dama de Elche, que dio renombre universal a la Cultura Ibérica, al yacimiento y a la ciudad.

Sin embargo han sido los trabajos, a partir de 1935, del Sr. Ramos Folqués, y del Dr. Ramos Fernández posteriormente, los que nos permiten conocer fehacientemente la ciudad y su evolución histórica.

Las primeras huellas

A medida que se han extendido las investigaciones por amplia zona que ocupa todo el yacimiento arqueológico, poco más de diez hectáreas (unos 100.000 metros cuadrados), hoy plantadas de limoneros, naranjos y almendros las que no han sido excavadas, se han ido encontrando huellas cada vez más antiguas.

Cuando en 1975 el Dr. Ramos Folqués publicó su libro sobre “La ciudad romana de Illici”, los restos más antiguos que se conocían se remontaban al Eneolítico, periodo durante el que se generaliza la vida al aire libre en poblados orgánicos y estructurados, pudiendo afirmar que hacia el 2.000 a. de Cristo la ciudad ya “estaba en marcha”.

Sin embargo, con posterioridad, hallazgos de cerámica cardial, propia del Neolítico antiguo permiten suponer el inicio de su ocupación entre el 5.000 y el 4.000 a. de Cristo, salvo que hallazgos mesolíticos, como ocurre en yacimientos del mismo valle del Vinalopó, puedan retrotraer la fecha al sexto milenio.

En todo caso, lo descrito nos permite establecer la hipótesis de una probable ocupación del solar desde el 5.000 a. de C., por una población estable que explota y controla una rica porción de territorio.

De la Heliké ibérica a la Ilici Romana

Ocupa este solar un altozano, artificial en su mayor parte, rodeado por un barranco que corre paralelo al río Vinalopó, apenas a 500 m. de distancia, a dos Kms, de la actual población y a pocos más del Portus Illicitanus, actual Santa Pola, donde más tarde se situaría el puerto de la ciudad..

Desde el Neolítico Antiguo, Eneolítico y Edad del Bronce existen vestigios, aunque las estructuras urbanas fueron destruidas por las edificaciones posteriores.

En el siglo V antes de Cristo la ciudad era ya extensa, bien estructurada y rica, como se desprende de los edificios públicos y privados que debió contener. Es la Heliké de las fuentes clásicas, que supo esculpir la extraordinaria Dama de Elche, junto a otras esculturas menos conocidas. Ciudad que sufrió destrucción, según el Dr. Ramos, hacia el año 228 a. de Cristo, a manos cartaginesas, aunque luego la reconstruyeran.

En el año 43 ó 42 a. de C., también según el Dr. Ramos, fue declarada colonia romana con el nombre de Colonia Julia Illici Augusta, perviviendo con toda normalidad lo ibérico, aunque se incorporan, cada vez con mayor intensidad, elementos romanos.

En el s. I. ya de la Era Cristiana un suceso todavía no especificado destruyó la ciudad o parte de ella, reconstruyéndose como cualquier ciudad Altoimperial, ciudad que, a su vez, destruyeron los “bárbaros” ( Francos) en la segunda mitad del S. III de Cristo.

Hacia el año 407 de la Era, la pobre ciudad reconstruida tras la destrucción anterior vuelve a ser destruida por la definitiva invasión bárbara y una humilde población sobrevive en una especie de cabañas a través del periodo bizantino y visigótico. A partir de la dominación musulmana la ciudad se traslada a su actual emplazamiento y durante el periodo medieval su nombre más frecuente fue ELIG.

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