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La familia cristiana: consideraciones antropológicas y sociales

Por José Aparicio. Doctor en Arqueologia UV. Académico de la RACV. El patrimonio, venimos insistiendo sobre ello, no son sólo los bienes materiales visibles o palpables, hay otros aparentemente invisibles que son de mucha mayor trascendencia. La familia cristiana es uno de ellos, entre los primeros.


El mes de julio de 2.006 ocupó el centro de la atención mundial el encuentro de las familias cristianas organizado de manera ejemplar aquí en Valencia por la Iglesia Católica. Valencia asombró al mundo. Nunca se había visto nada igual. El día 30 de diciembre se organizó una manifestación en Madrid en su apoyo que reunió a más de dos millones de personas.

Pero, ¿por qué esta necesidad de ocuparse de esta manera de una de las conquistas patrimoniales más importantes que haya hecho nunca la Humanidad?. Sencillamente porque hay problemas, crisis, peligros.

¿De donde vienen?. Sin ánimo de ser exhaustivos, lo que dejamos para sociólogos y psicólogos, más preparados, veamos alguno.

La familia cristiana tiene problemas internos, propios y particulares de cada una de sus células o unidades, que son los que genera la propia convivencia, a veces en territorios diminutos, exiguos. Cada unidad intenta solucionarlos de la mejor manera posible, con o sin ayuda externa. Siempre han existido y siempre existirán, son consustanciales con la naturaleza humana.

Pero hay otros problemas de mayor peligro, son los que proceden de individuos o grupos de ellos que, olvidando que los experimentos en casos como éste es preferible hacerlos con gaseosa, atacan a la base medular de la sociedad familiar, intentando desmoronarla. ¿Para qué y por qué y para sustituirla por qué?.La transexualidad actual como fórmula de probable relación seudofamiliar, antinatura sin duda, y de resultados inciertos, no goza, como es obvio, de la aprobación de la Iglesia Católica y, el Cardenal Cañizares, con gran prudencia pero con valentía y lucidez , ha hecho un certero análisis del problema
La familia cristiana monógama es una conquista social, un bien patrimonial que se ha conseguido con trabajoso esfuerzo desde la propia Prehistoria. Algunos arqueólogos interpretamos así las representaciones rupestres prehistóricas que nos ofrece alguna cueva valenciana en las que, en color rojo vinoso, se representan tres figuras humanas (antropomorfos en términos profesionales). Padre el mayor, madre la intermedia, descendiente la menor. Todo enmarcado por líneas seriadas onduladas en un extremo y en zigzag en el otro, ¿agua y tierra en recreación cosmogónica?, así lo interpretamos tratando de dar explicación inteligible aparte de las monótonas descripciones estereotipadas.

Consolidada en el mundo cristiano a partir de la Sagrada Familia como modelo y paradigma, se ha convertido en el mejor sistema de unidad mínima de organización social.

De otros sistemas, esencialmente los polígamos, que tienen al varón como centro y cénit, no es necesario hablar, porque a la luz de las conquistas democráticas e igualitarias de las sociedades avanzadas no resisten la mínima crítica.

Si hiciéramos abstracción de los problemas que plantea la propia convivencia en el día a día, y las sombras que, a pesar de las luces, todos proyectamos, esencialmente por no haber podido eliminar ni uno solo de los siete pecados capitales, lo que no es mucho pedir, es el sistema que adopta por convencimiento el mundo cristiano.

Los lazos de afectividad, amor filial, paternal y conyugal que se establecen entre sus miembros y que obligan, en muchas ocasiones, a dar la vida, el don más preciado que tenemos, a unos por otros, dignifican a la persona humana y son imposibles de conseguir por otros medios.

Los cristianos creemos firmemente en ella, estamos convencidos de su excelencia y no debemos renunciar a la misma atraídos por cantos de sirena siempre engañosos y peligrosos. Los bienes patrimoniales son nuestros y no debemos renunciar a ellos. Tenemos la obligación de transmitirlos íntegros, y mejorados si es posible, a nuestros herederos y por ellos se luchó, el dia 30, en Madrid, y seguimos y seguiremos luchando.

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