La huella del valenciano 151: Domingo Fletcher Valls

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Por José Aparicio Pérez.  Director de la Sección de Estudios Ibéricos. Académico Numerario RACV.

Un diario valenciano ha publicado el libro “La huella de 150 valencianos”, al conmemorar los ciento cincuenta años de la fundación del periódico. Al acoger a un valenciano por año, sólo pudo hacerlo con 150, con lo que tuvo que obviar a otros muchos entre los cuales al que dedicamos lo escrito por merecer, de sobra, su inclusión. Otros que lo han sido sin duda que no lo merecían, elección controvertida y lamentable por lo tanto.

Ciento tres años se cumplieron el 19 de agosto pasado desde el nacimiento en 1912 de Domingo Fletcher Valls. Valenciano de nación, corazón y de entrega.

Jamás ningún investigador, dedicado a una tarea tan silenciosa y discreta como es la investigación histórica, prehistórica en este caso, llegó de manera tan firme y respetuosa al corazón de un pueblo.

Aún cuando en el sepelio brilló por su ausencia la representación política, salvo deshonrosas excepciones que omitimos, ni sus restos mortales se pasearon solemnemente por la ciudad o fueron objeto de polémica sobre su uso político como se ha hecho o se ha pretendido hacer en más de una ocasión, la noticia de su fallecimiento llegó y conmovió a buena parte de la población que, sin duda, tuvo emocionado y sentido recuerdo para D. Fletcher, que fue enterrado discreta y silenciosamente como vivió, rodeado del cariño de sus deudos  y de sus principales y más directos discípulos y colaboradores, aparte de otros simplemente agradecidos.

Durante treinta y seis años estuvimos trabajando codo a codo con él, como discípulo y colaborador, ayudando a levantar la magnífica construcción que fue el SIP, ahora transformado en simple Sección “Museo de Prehistoria” y, por otra, en la desaparecida Sección de Estudios Arqueológicos Valencianos, SEAV, por la incompetencia y zafiedad de unos políticos ahora investigado por presunta corrupción,  con la recuperación desde el año 1975 de la Bastida de les Alcusses, que transformamos en el magnífico espacio histórico que es hoy, las excavaciones emblemáticas que nos encomendó y que realizamos en la Necrópolis Ibérica del Corral de Saus, en la Cova del Volcán del Faro de Cullera y en otros muchos yacimientos como la Cova Foradà de Oliva, hoy uno de los yacimientos paleolíticos más singulares de la Península Ibérica; la protección de todo el patrimonio pictórico rupestre de la provincia de Valencia fue otra de las obras de gran trascendencia y repercusión. Estos trabajos de excavación y protección se suman a los antiguos del SIP en Líria, Dos Aguas, Xàtiva y Gandia.

Adscrito al Museo de Prehistoria a los pocos años de su fundación en 1927, junto a Julián San Valero Aparisi crearon y consolidaron ambos la Escuela Arqueológica Valenciana, el primero desde la dirección del Museo que ocupó en 1950 y el segundo desde la Cátedra de Prehistoria que ganó el mismo año en la Universidad de Valencia.

Ambos aportaron una sólida formación académica y profesional y un profundo amor por Valencia y por lo valenciano, que les llevó a profundizar en múltiples aspectos esenciales de la historia y de la cultura valenciana. El rechazo del término País Valenciano, por politizado y doctrinario, distinguió a ambos maestros y hoy distingue a sus discípulos.

La Real Academia de Cultura Valenciana, de la que D. Fletcher fue destacado académico, le encomendó la dirección de su Sección de Estudios Ibéricos, dedicada al estudio de la Cultura Ibérica, la gran creación del pueblo valenciano desde mediados del primer milenio antes de Cristo, y de su lengua, la Lengua Ibérica, la primera lengua conocida de nuestro pueblo. Domingo Fletcher fue el más destacado investigador de la Cultura y la Lengua Ibérica, a lo que se había dedicado en cuerpo y alma, como dedicación exclusiva durante los trece años últimos de su vida tras su jubilación.

Cuando ocupamos la dirección de la Sección propusimos, y la Real Academia aceptó, que la Sección pasara a denominarse Sección de Estudios Ibéricos “Domingo Fletcher Valls”, que ha continuado los estudios ibéricos con gran intensidad, prosiguiendo la gran labor del maestro y organizando anualmente los seminarios de Estudio de Lenguas y Epigrafía Antiguas, fruto de los cuales ha sido la publicación de 1 catorce números de Elea, dedicados a recoger las ponencias presentadas a los seminarios de referencia.

El mes de octubre del año 2012 se le rindió un merecido homenaje con motivo de cumplirse los cien años de su nacimiento, al que no pudo asistir la Sección como tal por no haber contado con ella ni con alguno de sus más destacados colaboradores y discípulos. No obstante, agradecimos la iniciativa de la organización del Coloquio Internacional de Lenguas y Culturas Prerromanas de la Península Ibérica, al recordar a un hombre bueno y sabio, que dedicó lo mejor de su vida y de sus energías al estudio e investigación del rico pasado de nuestro pueblo, el Pueblo Valenciano, y de uno de los momentos más singulares de su historia, la Cultura Ibérica y de la primera lengua del mismo en Lengua Ibérica que, sin duda, dejó su herencia en la Lengua Valenciana actual.

Con el paso de los años la memoria de nuestro maestro se difuminará pero nunca se borrará, las personas pasan, las obras quedan, especialmente si son sólidas. Las de Fletcher lo fueron. Nuestro objetivo ha sido mantenerla a pesar de la fugacidad del soporte.

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