La leyenda de los baños árabes de Abú Zayd en Montanejos

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Reportajes ONDA3/valenciabonita.es/Ruben Tapias.- En un lugar del bello paraje de Montanejos, Castellón, se dispone una fuente con 7 de caños un tanto curiosa. Y decimos curiosa por su inscripción que uno no puede evitar mirar al beber agua de ella. 

Este lugar y sus alrededores, ha sido, y es todavía, digno de mención en textos y libros a lo largo de la historia. Prueba de ello es la mención del botánico Cavanilles, personaje ilustre que emprendió viajes a lo largo del antiguo Reino de Valencia para conocer mejor, y entender, la ruta del agua en nuestra Comunidad.

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¿Pero realmente tiene algo de especial este lugar? Bueno, lo cierto es que la leyenda que se dispone en la fachada de una preciosa fuente de 7 caños podríamos decir que tiene su “sentido” aunque distorsionada. En dicha fachada de esta preciosa fuente se disponen, y representan, las siguientes figuras y frases:

  • La Virgen de los Desamparados, que se sitúa en el mosaico de cerámica de la derecha.
  • El escudo de la población de Montanejos en la parte central superior.
  • La Virgen del Lledó, que se sitúa en el mosaico de cerámica de la izquierda.
  • Una inscripción con motivo de la leyenda del rey Abú Zayd, el último señor almohade de Valencia. Esta preciosa inscripción se encuentra en la parte inferior justo encima de los 7 caños (curioso este número 7, tan presente en la antigüedad y en muchas religiones), y que dice: “El rey Abu-Ceit (s. XIII) construyó, en estos parajes, unos baños árabes para mantener siempre bellas y jóvenes a sus favoritas”.

¿Y para qué tanta disposición en una simple fuente? Bueno pues resulta que estas aguas poseen algo muy especial, además de una leyenda con la promesa de “juventud eterna” para las mujeres del harem de la corte del “rey” Abú Zayd (ponemos rey entre comillas porque vemos en el texto un error grave ya que en realidad este hombre no fue tal. Abú Zayd fue gobernador almohade de Valencia pero nunca rey).

Y es que este hombre nunca se proclamó rey, ni acuñó moneda, ni hizo jurar sucesor, además de firmar siempre como gobernador. ¿Entonces por qué poner en esta fuente “rey”? Buena pregunta que deberíamos hacerle a quien dispuso dicho inscripción y a todos aquellos que osan cambiar la historia.

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Volviendo al tema de la fuente en cuestión, resulta que además de su temperatura constante de unos 25º, estas aguas tienen propiedades minero-medicinales declaradas de utilidad pública desde la Real Orden del 13 de octubre del año 1863.

Pero ¿por qué imágenes de Vírgenes en la fuente? Bueno, todo tiene una explicación. Resulta que para el cristianismo el agua es uno de sus elementos más importantes asociados principalmente a la, y en concreto al Bautismo. Que se dispongan imágenes de Vírgenes en las fuentes o alrededores de los ríos no es más que una señal de que esa agua está “bendecida” y dispuesta para purificar, y dar bautismo, a todo aquel que lo disponga. Y es que como ya sabréis si habéis leído, u escuchado alguna vez la Santa Biblia, el agua representa la purificación y el rechazo del pecado original, además de la vida eterna tal y como se hace constar en el Nuevo Testamento.

También debéis de saber que para los musulmanes el agua también tiene una función purificadora, bien para el cuerpo entero después del acto de amor, que se recomienda antes de la oración del viernes y antes de tocar el, o todos los días, donde el hombre musulmán debe enjuagarse la cabeza, lavarse las manos, los antebrazos y los pies antes de las cinco oraciones diarias.

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¿Pero realmente la leyenda de nuestro querido antepasado Abú Zayd era cierta? Bueno, a nosotros nos encantan las leyendas pero nos solemos decantar mucho más por la lógica, aunque esta se pueda interpretar de mil maneras. Cabe decir que la Virgen de Lledó es posterior a la época de Abú Zayd, concretamente del siglo XIV. Así que la disposición, curiosa, de las vírgenes con este rey, nos hace pensar si es un pequeño homenaje “cristiano” a nuestro querido amigo Vicente Bellvís (que así se llamó a Abú Zayd tras su reconversión al cristianismo en el año 1236). Y si pensáramos en la creación de estos baños por parte de Abú Zayd desde luego no lo veríamos como lo dispuesto en el texto, sino más bien como un lugar cercano a una mezquita (un llamado punto de agua), para las abluciones (una ablución es una purificación ritual de algunas partes del cuerpo antes de algunos actos religiosos).

Sea cierta o no la leyenda, así como la interpretación, cuando bebáis la próxima vez de esta fuente recordad que esta agua no solamente es buena para la salud o dolencias, sino que también “purifica” vuestra alma y, porque no, os ayuda a manteneros bellos/as y jóvenes como las “mujeres del harem” del protagonista de esta historia.

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