La música como instrumento para el desarrollo comunitario

      Las diversas culturas musicales, desde una perspectiva holística y como parte de la reinserción de la juventud latinoamericana es el tema central del curso de verano de la UNIA Latinoamérica y su realidad musical. Música y movimiento.
Este curso de verano se centra en la realidad musical latinoamericana, por lo tanto, en las orquestas infantiles y juveniles y, sobre todo, en el nuevo modelo educativo impulsado por el Sistema de Orquestas.

El director de la Orquesta Sinfónica del Estado de Mérida (Venezuela), César Iván Lara, será hoy el protagonista en la sede de la Rábida e intentará acercar este novedoso Sistema de Orquestas, sus características y sus múltiples posibilidades a los asistentes del curso.

El Sistema de Orquestas, una red de orquestas infantiles, juveniles y coros que involucra a más de trescientos mil jóvenes músicos fue creado por José Antonio Abreu, considerado uno de los iconos culturales y musicales de Venezuela. Además, también fundó y dirigió la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar. Su objetivo era utilizar la educación musical para el desarrollo comunitario, la integración social y la solidaridad. Tal como asegura Iván Lara, el homber debe aprovechar la capacidad que tiene de crear música de la nada para poder ayudarles a mejorar sus vidas.

Abreu comenzó este ambicioso proyecto con el lema: tocar y luchar que representa a la perfección los difíciles inicios del sistema cuando enseñaban en sitios insospechados como una Iglesia, la casa de un amigo o una fábrica pero cualquier sitio era bueno para Abreu mientras se hiciera música. Por tanto, estos esfuerzos se han visto recompensados con una inmejorable acogida y unos magníficos resultados.

La facilidad con la que los jóvenes entran a formar parte de las orquestas es un aliciente para que muestren todas sus cualidades y se conciencen de la oportunidad que les ofrecen ya que, por otros medios, les llevaría muchos años de aprendizaje. Por esto, siguen un modelo meritocrático donde el que más trabaje y se esfuerce, verá recompensando su ahínco con la entrada en la Orquesta Sinfónica de la juventud venezolana Simón Bolívar. Además, estos jóvenes ociosos pertenecientes a la clase media-baja de la sociedad venezonala consiguen entretenerse, lograr unos estudios y unas expectativas pero también cambian sus vidas en el ámbito familiar y les dan un nuevo sentido a los núcleos domésticos.

El objetivo final es crear un músico de alto nivel y la masificación no aparta esta meta, y es que la formación comienza a los tres años. “Los niños de ahora se rien del repertorio de hace 35 años”, asegura César Iván Lara.

Jorge Rodrigo, profesor del Conservatorio Profesional de Música de Huelva dirige este curso e impartirá en los próximos días la clase magistral de Música y movimiento, centrada en la correlación entre la música, el cuerpo, el ritmo, el movimiento y la creatividad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *