La primera “escalera mecánica” de España estuvo en Valencia

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Reportajes ONDA3/valenciabonita.com/Ruben Tapias.-  La primera “escalera mecánica” de España. Año 1909. La ciudad de Valencia acogía un evento que revolucionaría por completo a toda la población: la Exposición Regional Valenciana de 1909 o la llamada exposición “de las primeras veces”.

Esta gran muestra comercial e industrial, organizada por el Ateneo Mercantil de Valencia e impulsada por su presidente Don Tomás Trénor Palavicino, se desarrolló en la ciudad entre el 22 de mayo y el 22 de diciembre de 1909, donde incluso se llegó a prorrogar en el año 1910 bajo el nombre de “Exposición Nacional”.

Como bien nos cuenta Don Julio Cob en su artículo, en dicha Exposición, en la que figuraban cinco artísticas fuentes, ésta estuvo formada por diversos pabellones entre los que destacaban el de Agricultura, el Teatro-Circo, el Palacio Municipal, el Pabellón de la Diputación, el de los Reales Patrimonios, el Asilo de la Lactancia, la Fuente Luminosa, diversas empresas de la región valenciana con sus puestos expositores y en especial, al que dedicamos este artículo: el Palacio de Industrias.

En aquel año se produjeron muchos hechos relevantes y a tener en cuenta en Valencia, como por ejemplo el primer vuelo motorizado de España (cuyo avión fue expuesto en la Exposición Regional sin motorizar), del que hablamos en nuestro artículo “El primer vuelo motorizado se hizo en Valencia, el primer concurso de belleza en España o el primer concurso internacional de pirotecnia, donde Ricardo Caballer y Hermanos Brunchú fueron dos de las empresas que resultaron premiadas.

Y es aquí, a partir de estas líneas, donde cabe mencionar un hecho destacable del que hoy no damos mucha relevancia en su utilización habitual y que utilizamos, muchos de nosotros casi a diario, sin saber el nacimiento de éstas en la historia de Valencia. Resulta que la Exposición acogió la que sería “la primera escalera mecánica de España, y por consiguiente de Valencia” (algo que hoy apenas damos importancia pero que en aquel año fue todo un avance tecnológico).

Aquel “Tapis Roulant“, nombre con el que fue bautizado años antes en su patente como se puede observar en la fotografía, era una especie de cinta mecánica que se instaló en el lateral derecho del Palacio de Industrias (el que es el actual edificio conocido como “Tabacalera”, instalada esta escalera en la actual calle del Naturalista Rafael Cisternas), y que servía para que las personas pudieran subir al primer piso del recinto conocido como Palacio de Industrias por el “módico precio” de diez céntimos.

El emplazamiento actual, donde antiguamente estuvo dispuesta la escalera, no dispone de las rejas en los ventanales que aparecen en la foto de 1909, ya que estas fueron quitadas en la “polémica” obra que hubo hace años.

Aquella preciosidad, que se vio por primera vez en Valencia, fue gracias a su promotor, el empresario José Ramón Condesa. Y que dicho nombre fuera francés tenía un motivo. Para ello hay que remontarse al inicio y nacimiento de éstas al otro lado del charco, en América. Todo nace de un tal Jesse W. Reno, hombre que patentó en 1892 una “escalera mecánica” para desplazamientos, inclinadas, y que presentó en 1896 en Coney Island, un parque temático de Nueva York. Durante esas mismas fechas, George H. Wheeler patentó una “mejorada” escalera con unos pasamanos móviles y peldaños planos, aunque nunca llegó a instalarla en ningún lugar. Fue en 1898 cuando Charles D. Seeberger compró la patente de Wheeler y se fue a trabajar a Otis Elevator Company en 1899.  Esta unión produjo que se llevara a cabo “la primera escalera móvil con peldaños” (plana en este caso y no inclinadas como las de Reno), y que curiosamente ganó el primer premio en la Exposición Universal de París en 1900. Y hete aquí, cuando en vista de aquella exposición, se produciría años más tarde el llamado “Tapis Roulant” (claramente patente de origen francés).

Cabe decir que, aunque es considerada como la primera escalera mecánica de nuestro país, aquel cartel que denominaba a aquella cinta como “Tapis Roulant” le acompañaba la palabra “ascensor”, además del número de patente.

La llamada cinta transportadora o “Tapis Roulant”, tenía un 1 metro de ancho por 25 de largo y se elevaba hasta una altura de cinco metros, disponiendo además de una barandilla acristalada y una cubierta con toldo para proteger de los rayos del sol o de la lluvia. Fue sin duda alguna una de las atracciones, y novedades, más destacadas de aquella Exposición de la que quedan hoy muy pocos restos, siendo la mayoría de estos acontecimientos plasmados en fotografías y notas de prensa de la época. A pesar de esto, en la actualidad todavía siguen en pie algunas de aquellas edificaciones que albergaron aquel evento.

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