La Senyera del féretro de Blasco Ibáñez se expondrá en su museo de la Malvarrosa

El conseller de Gobernación, Serafín Castellano, visitó ayer el Instituto Valenciano de Conservación y Restauración de Bienes Culturales (IVACOR), donde el departamento textil trabaja por devolver a la Senyera gemela su aspecto original.

«Se han hecho ya todos los análisis de restauración para que se mantenga en las mejores condiciones», expuso Castellano. El objetivo es «recuperar un elemento de gran relevancia histórica y valor simbólico para los valencianos».

Fue el 11 de mayo de 1927 cuando el Ayuntamiento de Valencia acordó confeccionar la Real Senyera réplica exacta de la insignia de 1945, la más antigua que se conserva y que permanece intacta en una vitrina del consistorio. El entonces alcalde, el Marqués de Sotelo, encargó la realización a la Casa de la Beneficencia. La tela se tejió en la fábrica de Eduardo Sanchís y ahí nació otra Senyera gemela, gestada en el mismo lugar y con semejantes materiales. «Sobre fondo de seda granate, cinco barras de tisú dorado con hilos metálicos», describe la ficha técnica de los restauradores.

Pero las dos hermanas de tela siguieron caminos diferentes. Una fue bendecida el 9 de octubre de 1928 y se convirtió en la Real Senyera que veneran los valencianos en la procesión cívica de la fiesta regional. La otra fue regalada por el fabricante textil a Ricardo Muñoz Carbonero, regidor municipal, médico y amigo personal de Vicente Blasco Ibáñez.

Cuatro años después de la muerte del literato, la insignia cubrió el féretro durante traslado de sus restos mortales desde Francia a Valencia, en 1932. La bandera fue testigo de la emotiva despedida de Blasco Ibáñez en la Lonja. Tras el funeral, el doctor Muñoz sustituyó la histórica tela por otra bandera valenciana que acompañó al escritor hasta la tumba.

Cuando el médico falleció en 1944, la Senyera gemela fue heredada por su nieto, el novelista Ricardo Muñoz Puelles. Posteriormente la donó a Unió Valenciana en tiempos de Vicente González Lizondo. Desde entonces partició en varios actos públicos y también en la procesión del Nou d’Octubre.

En diciembre de 2009, bajo la presidencia de José Manuel Miralles, el partido político acordó su entrega a la Generalitat, «conscientes de su importancia para el pueblo valenciano». Miralles acompañó ayer a Castellano en su visita al IVACOR. «Queda demostrado el buen trabajo y el respeto a nuestra gran seña de identidad», valoró.

La labor de los expertos comenzó en diciembre del año pasado. Los restauradores han apreciado «desgarros, lagunas y deformaciones», además de «parches y zurzidos con hilos metálicos» en algunos puntos de la bandera. Está previsto reparar los desperfectos, humidificar y alinear el tejido. Todo para que la insignia reluzca como aquel día en que se convirtió en manto de Blasco Ibañez durante su último viaje. El de regreso a casa.

 

VLCRADIO | Redacción

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