Las horas del silencio más sencillo y humilde

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Por Manuel J. Ibáñez Ferriol. Director de Contenidos Informativos. Grupo Jota+Jota

Después de haber celebrado la Cena de Pascua, volviendo a vivir el gran misterio de la Eucaristía y la Institución del Orden Sacerdotal, comienzan las horas del silencio más sencillo y humilde.Dos palabras, que encierran conceptos diversos, que no están hoy en día muy de moda. La sociedad de la prisa, no se suele parar a escuchar el rítmico latido de su corazón. Solo nos interesamos por obtener beneficios rápidos, sin habernos fijado en el pisoteo constante de los más sencillos, a los que nunca prestamos la mejor de nuestras atenciones. Enriquecerse a costa de otros, es la constante de nuestra sociedad del siglo XXI. Pero eso ya ocurrió en tiempos de Jesús, y lo denunció, por eso, decidieron eliminarlo, por envidia, uno de los peores males del mundo. Supo ponerse al lado de los más pobres y humildes, de las prostitutas -que os precederán en el Reino de los Cielos-, de los enfermos, cojos, ciegos, lisiados, presos, leprosos, enfermos crónicos, esclavos y todos aquellos que sufrían represión, no solo en su cuerpo físico, sino en su alma, en sus espíritu. Por eso, con un infinito amor, entregó su vida, porque estaba escrito. Pero su vida, verdad y mensaje, siguieron vivos gracias a sus Apóstoles, que difundieron su Palabra liberadora, a todos los hombres “de buena voluntad” que quisieran acogerla y ponerla en práctica. Hizo una gran revolución: la del amor fraterno, sin distinciones. Su Palabra, su mensaje, iba dirigido a todos los que le quisieran escuchar y seguir. Redimió a los que sentían arrepentimiento. Perdonó a la mujer adultera, al recaudador de impuestos, al corrupto, le lanzo el mensaje: devuelve lo que has robado. No se calló, sino que lo dijo todo claramente: al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Se rodeo de una corte muy especial: acogió a los que la sociedad opulenta y despiadada, repudiaba. Y no se escondió, lo dijo claramente. Hasta el último momento supo perdonar a sus enemigos.

En pleno tercer milenio, ¿que hemos aprendido del mensaje salvifico de Jesús? Aparentemente poco. No hemos puesto en practica, ese momento de reflexión diario, de encuentro con Dios, de agradecimiento, de oración, de silencio. En nuestra humildad, debemos pensar en todos los que nos encontramos a nuestro paso, y no les hemos sonreido. El mensaje de S.S. Francisco, no es solo para los sacerdotes, sino hemos de hacerlo extensivo a todos los cristianos. ¡Que se note nuestra alegría! No seamos hombres y mujeres eternamente malhumorados. Tenemos miles de razones, para sentirnos felices y dichosos: el canto de los pájaros, el crecimiento de las flores, las aguas de un riachuelo, el nacimiento de un ternero, tantos y tantos ejemplos podríamos poner, que solo con sentir y ser AMOROSOS, lo tendríamos todo. ¿Sabéis cuantas personas intervienen en la fabricación del pan? Desde la germinacion del trigo, pasando por su recogida, molienda, amasado y cocido, hay toda una gran cadena de actos amorosos, para que nosotros podamos hacer algo tan sencillo: comernos un trozo. Pensemos en lo dichosos que seríamos, si en cada momento del día, le damos gracias a Dios. Lo decía Santa Teresa: Dios anda entre los pucheros. Y tenía toda la razón.

Retirémonos estos días a meditar sobre la vida, las cosas que ocurren a nuestro alrededor, y dejemos por unos instantes el estress vital que nos acongoja. Tomemos un buen pan de hogaza, con un poco de aceite de oliva, y un buen vaso de agua fresca. Dejemos que penetre por nuestros pulmones el aire fresco de la Vida, la que no termina y transciende, que va más allá del tiempo, y que debe permanecer en los corazones de todos los que nos sentimos unidos por la Pasión de Cristo.

Hoy solo quiero contar desde el Ático de la Comunicación, esta fiesta. La noticia, es que estamos en la noche de la angustia, la amargura, el dolor esperanzado, el prendimiento, la traición, la desesperación, la compra del justo, la suciedad de las treinta monedas, la sangre, el dolor, el desasosiego y la muerte física. Todo ello, forma parte de nuestra existencia. Y se repite segundo a segundo, en cualquier lugar de nuestro Planeta conocido. Dejemos que la Preciosa Sangre de Cristo, se derrame en nuestro cuerpo, y que sepamos acoger a los que la sociedad desprecia, los preferidos de Jesús.

Mañana no habrán noticias. En ONDA3.COM, nos unimos a la tradición de la prensa española, y descansaremos a pesar de ser digitales. Volveremos el sábado por la tarde-noche, a partir de las 20 horas. El titular de mañana será éste: Jesús muere en la Cruz para salvarnos. Solo el Ático de la Comunicación dejará programado algo especial. Les aconsejo que lo lean con detenimiento. Nos encontramos el sábado.

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