Las mujeres ya superan a los hombres en los test de inteligencia

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A principios del siglo pasado el gobierno de Francia encargó al psicólogo y pedagogo Alfred Binet la confección de un sistema de escalas que permitiera distinguir niños con deficiencias intelectuales. Binet, que llevaba más de diez años estudiando la inteligencia, confeccionó en 1905 junto con el médico Theodore Simon lo que a la postre se conocería con sus propios nombres: la escala de Binet-Simon.

Posteriormente, Binet realizaría nuevas versiones de esta prueba de inteligencia que incluían numerosos ejercicios que puntuaban entre otros factores, la memoria, la imaginación, la atención, la comprensión, la sugestión, la fuerza de voluntad, o la rapidez de movimiento y de mirada.

Era el primer test de inteligencia de la Historia, y aunque posteriormente se revisaría y se adaptaría en multitud de ocasiones, lo cierto es que la escala Binet-Simon ha quedado como uno de los parámetros más significativos para medir algo tan difícilmente mesurable como la inteligencia humana.

Por supuesto, la histórica disputa entre hombres y mujeres, existente en casi todos los ámbitos del desarrollo humano, no permaneció indiferente a esta escala y llevó la llamada batalla de sexos también al terreno intelectual.

Para ser realmente precisos y no levantar suspicacias, hay que reconocer que históricamente este tipo de test había resultado ser más favorable para el sexo masculino. Sin embargo, las distancias durante este siglo se han ido acortando progresivamente hasta llegar a equipararse en muchos ámbitos. Sin ir más allá, recordemos que hace unos años ya apareció un completo estudio realizado por el Instituto de Tecnología de Massachusetts y la Universidad Carnegie Mellon en el que, tras estudiar a un total de 192 grupos de personas voluntarias, se afirmaba que aquellos grupos que tenían mayor número de mujeres resolvían mejor los problemas que se les presentaban, indicando de este modo que las mujeres aumentaban la llamada “inteligencia colectiva” de un grupo.

Actualmente, la disputa intelectual entre sexos ha vuelto a las portadas de los medios de la mano del siempre polémico James Flynn, uno de los más populares investigadores de la inteligencia y profesor de la Universidad de Otago en Nueva Zelanda.

Según Flynn, durante los últimos cien años tanto hombres como mujeres han aumentado sus promedios en los test de inteligencia, pero en la actualidad se observa un mayor crecimiento intelectual entre ellas. Un aumento que según sus observaciones ha llevado a las mujeres a superar en este tipo de test a los participantes masculinos.

El profesor neozelandés argumenta que este incremento en el cociente intelectual femenino se debe a la modernidad y al progresivo aumento de logros sociales, económicos, y por supuesto educativos que las mujeres han ido consiguiendo en los últimos tiempos.

No obstante, habría que poner estas afirmaciones de Flynn en su contexto. En primer lugar, hay que recordar el carácter controvertido del profesor y su afición por buscar controversias en sus estudios comparativos entre diferentes razas o sexos… Afirmaciones que, curiosamente, siempre preceden a la presentación y venta de alguno de sus libros.

Además, hay que hacer hincapié en que los test de inteligencia para medir el cociente intelectual están siendo cada día más cuestionados como vara de medir exacta. Los más actuales estudios en neurociencia y sociología han demostrado que la inteligencia humana depende de muchos factores y cada día se confirma más que los factores ambientales son más determinantes que los genéticos. Nuestro cerebro funciona de múltiples maneras y un test de preguntas y respuestas no es un indicativo absoluto, ni para ellas ni para ellos.

Por no mencionar que la tan nombrada “batalla de sexos” es cada vez más absurda en todos los términos. Lo más probable es que lo verdaderamente inteligente sea precisamente dejar de batallarde una vez por todas.

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